Integración sensorial favorece la atención de los niños
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BOGOTÁ D. C., 04 de julio de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Este proceso transforma las sensaciones y la manera como llegan a nuestro cerebro a través de neuronas, para ser organizadas, interpretadas y procesadas.

Para la doctora Carolina López Díaz, magíster en Estructuras y Procesos del Aprendizaje y Fundadora del Club de Infancia, “en la medida en que exista una buena base de este desarrollo sensorial se asegurarán mejores procesos de regulación biológica, que llevan a controlar y organizar todas las sensaciones internas y externas para permitir un nivel de equilibrio y alerta estable. Esto permite a su vez que se genere una buena base para esos procesos de atención”.

Así lo expuso la charla “Integración sensorial y atención en tiempos de virtualidad”, del programa #SaludUNALContigo, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

La principal estructura encargada del proceso de atención es el sistema reticular activador ascendente, una cantidad de redes unidas en el tallo cerebral que envía información relacionada con la integración sensorial y cómo se despliega a todas las estructuras cerebrales.

La ruta de este sistema inicia en el tallo cerebral: allí está la unión reticular, que asciende hacia estructuras de la región parietal derecha del cerebro, donde ocurre el procesamiento sensorial; de ahí pasa al lóbulo frontal, en el cual se organiza la motivación, la orientación y la conducta motora, y también permite establecer una inhibición de distractores; además proporciona el control y la dirección de la atención y modula los estados cognitivos y atencionales.

Tiempos de atención en niños

Según la especialista, aunque hay varios estudios correlacionados en cuanto al tiempo de atención en un niño, existe una postura uniforme y unificada alrededor de las edades.

Al año se espera que los niños tengan un tiempo de atención enfocada, que es lo que conocemos como “concentración”, de 2 a 5 minutos; a los dos años, de 4 a 10 minutos; a los 3, de 15 minutos; a los 4, de 20 minutos; a los 5 de 25 minutos y así sucesivamente hasta llegar a los 10 años, con 60 minutos de concentración.

“Es importante que tanto educadores y profesionales como padres de familia tengan presente esta información, ya que suelen entrar en un afán de saber si el niño está atendiendo el tiempo suficiente, refiriéndose al tiempo esperado por el adulto, pero esto no corresponde a las características madurativas y al desarrollo de la atención infantil”, manifiesta la doctora López.

Regulación del uso de pantallas

Según la especialista, un niño que duerme bien tiene mejor atención, por eso se recomienda dosificar el tiempo frente a las pantallas, debido a que durante esta exposición reciben mayor luz azul, que interviene en la producción de melatonina (hormona que se produce durante la noche y nos ayuda a dormir).

En este sentido, en los niños menores a un año no se recomienda que tengan tiempos de pantalla, pero sí que mantengan mínimo 30 minutos diarios de posición boca abajo y duerman de 14 a 17 horas. Entre el primer y segundo año de vida se recomienda que los niños estén expuestos máximo 1 hora de pantalla al día, con 180 minutos de actividad física y entre 11 y 14 horas de sueño.

Entre los 3 y 4 años se recomienda que tengan 60 minutos de pantalla, con una combinación de 180 minutos de actividad física y 60 de actividad vigorosa, y que puedan dormir entre 10 y 13 horas. A los 5 años se pueden establecer 50 minutos de hora pantalla, más 20 minutos de hora pantalla con actividad motora, y que además tengan entre 180 minutos de actividad física, 60 minutos de actividad física vigorosa y entre 10 y 13 horas de sueño.

Entre los 7 a 12 años se recomienda una hora diaria de exposición a la pantalla en compañía de un adulto; de 12 a 15 años una hora y media; y para mayores de 16 años 2 horas.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

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