Hermanos de niños con cáncer hallan apoyo en redes sociales
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BOGOTÁ D. C., 28 de enero de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Estas redes, entendidas como las interacciones con y entre miembros de la familia, amigos, vecinos y otros, se caracterizan porque son un acompañamiento social sin prejuicios ni otro interés que el de compartir actividades cotidianas y brindar apoyo emocional, al generar un clima de comprensión, simpatía, estímulo y apoyo; también son una guía consejera que busca aclarar expectativas y ser proveedor de modelos.

En los hermanos predomina el sentimiento de tristeza, pues suelen sentirse confundidos sobre lo que pueden esperar y frente a lo que otros esperan de ellos durante la enfermedad de su hermano.

Esta fue una de las conclusiones a las que llegó Andrea Ballén Salcedo, magíster en Trabajo Social con énfasis en Familia y Redes Sociales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, quien realizó un estudio en seis familias con dos o más hijos entre 6 y 12 años, uno de ellos diagnosticado con algún tipo de cáncer.

Uno de los objetivos de la investigación fue identificar los principales retos a los cuales una familia –y en este caso el hermano del paciente con cáncer– se debe enfrentar en su cotidianidad, y cómo las redes sociales son un apoyo para el menor, “partiendo de la premisa de que, después del paciente, ellos son quienes llevan la carga emocional más importante”, explicó la trabajadora social.

Las redes también ejercen un rol de control social aportando a la resolución de conflictos, ya que pueden llegar a regular comportamientos que no se ajustan a las expectativas sociales; proveen ayuda material o de servicios mediante colaboraciones específicas como el cuidado de los niños, las labores del hogar e incluso de factor monetario, y por último posibilitan el acceso a nuevos contactos, es decir, amplían sus conexiones.

“Sin embargo los padres de familia refieren muchas dificultades con los hermanos en torno al cuidado de otros hijos menores de edad que se quedan en casa”, añade la magíster Ballén.

Teniendo en cuenta lo anterior, se realizó una revisión bibliográfica previa que, además de entrevistas semiestructuradas y grupos focales con las seis familias, permitieron concluir que el soporte dado por las redes sociales le permite a la familia experimentar nuevas formas de ver y de resolver sus dificultades, a través del cuidado.

“El cuidado, como un trabajo físico y emocional, acarrea costos económicos, de salud y de tiempo, entre otros, que en la mayoría de los casos implica que el cuidador tenga menos posibilidades de acceder a remuneración por su trabajo y, además del exceso de dedicación, genera una sensación de ahogo”, aseguró la investigadora.

En el estudio se identificaron dos formas de cuidado: formal, que hace referencia a lo que brinda la institucionalidad; e informal, que es el que brindan la familia, los amigos y vecinos, relacionado especialmente con el afecto y la proximidad.

Para brindar apoyo en términos de cuidado se debe planear, es decir identificar las necesidades, diseñar y elegir estrategias para realizar la actividad del cuidado de la manera más responsable posible, puesto que “el cuidador, al centrar todas sus energías en un solo miembro de la familia, produce desequilibrios en la estabilidad emocional y económica dentro del sistema familiar, y en especial en los otros niños”, destaca la trabajadora social.

Por eso la magíster Ballén considera que es “fundamental mantener las redes existentes y propiciar la creación de otras para lograr la salud del sistema familiar, y más aún de los niños objeto de la presente investigación”.

Agrega que “este estudio es una invitación al Estado para conformar el Sistema Nacional del Cuidado, en el cual se reglamente el fenómeno social del cuidado, entendiéndolo como una actividad vital para generar y garantizar bienestar a los ciudadanos”.

De igual forma se invita “a los profesionales de las ciencias humanas y sociales a que vinculen los procesos de apoyo social a los hermanos de los pacientes, ya que así se atiende de manera integral las necesidades del sistema familiar”, concluye la investigadora.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

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