Juguetes de madera, una tradición en vías de extinción
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BOGOTÁ D. C., 26 de octubre de 2019 — Agencia de Noticias UN-

Así se refiere Camilo Fuentes Arciniegas, magíster en Historia y Teoría del Arte, la Arquitectura y la Ciudad de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien hizo una investigación poética e histórica sobre la creación del mundo a través de los juguetes de madera.

Desde su pregrado en Diseño Industrial, Camilo se interesó en los juguetes de madera como objetos que han caracterizado ritos lúdicos de riquísima tradición cultural y que se han venido extinguiendo por la aparición de juguetes de plástico, de metal u otros materiales.

El juguete de madera, a diferencia del industrializado, da cuenta de la historia de cómo y quién tumbó el árbol del que proviene. También hace referencia a una época, clima, economía, costumbres y percepciones del mundo. El cuerpo del leñador, las manos del fabricante, la mente del comerciante, la técnica del artesano, el tiempo, la experiencia y el trueque también llevan impresos su marca en la fabricación.

“Una alegoría dice que el mundo es un trompo que cuando gira empieza a surgir la vida; luego se habita y aparecen conflictos y batallas representados por el caballo de madera, el cual simboliza los objetos de guerra y la muerte de los juguetes artesanales”, expresa el investigador, quien forma parte de la línea “Poéticas intertextuales, arte, diseño y ciudad”, de la UNAL.

Para el investigador, el juego ha estado con el hombre desde su nacimiento, atravesando todas las eras de la humanidad, cambios de poder, revoluciones y superaciones de crisis, por lo que su búsqueda se centra en cuatro componentes de la cultura lúdica: el juego, como actividad y conducta innata en el hombre; los juguetes, como herramientas a través de las cuales el hombre solventa la necesidad de divertirse; el juguetero, quien fabrica este objeto como oficio; y el jugador, que representa a la sociedad, la cual convive con prácticas y rituales alrededor de estos objetos.

Aunque en países como México, Perú y Argentina existe una historia y tradición ligada a los juguetes –que incluye museos que permiten comprender sus procesos sociales–, en Colombia no existe esa conexión con estos. “Creo que se debe a una suerte de olvido del objeto y de los jugueteros, los pocos que hay lo hacen por amor al arte” expresa el magíster.

La zaranda, un juguete para el cortejo

Dentro de la investigación de Camilo Fuentes, la zaranda jugó un papel importante como elemento atado a una tradición cultural. Este juego, tradicional en los Llanos Orientales de Colombia y Venezuela, se practica sobre todo en Semana Santa como ritual de cortejo.

El juguete es un totumo con orificios, atravesado por una vara o palito de madera. En la parte superior del totumo –llamada zaranda– se amarra un cordel que la hace girar compartiendo el mismo principio del trompo en cuanto al impulso y la intensidad. Al hacer girar el totumo, el aire que entra por los huecos emite un sonido.

Las mujeres son las encargadas de lanzar la zaranda y bailan al ritmo del sonido que esta emite. Los hombres, alrededor del objeto, lanzan trompos mucho más pequeños intentando romper la zaranda antes que los demás competidores. Cuando uno de los competidores rompe la zaranda tiene derecho a acceder a una cita con la mujer que lanzó el objeto.

Alrededor de este objeto de madera que propicia el juego se ha forjado una identidad cultural que va desde su fabricación, pasando por la manera de jugar, hasta llegar a los rituales de conquista entre los participantes.

La preocupación por revivir y trasformar los aspectos sociales a través de los juguetes de madera llevó a Camilo a convertirse en juguetero, y en estos momentos construye como hobby juguetes de madera autómatas con mecanismos simples como caballos que se desplazan sobre rampas, sin ningún elemento electrónico.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

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