Sistemas de alerta temprana por inundación necesitan guardianes comunitarios
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24 de enero de 2023

Aunque la capital de Caldas cuenta con un sistema de pronóstico de crecientes, basado en umbrales de precipitación, es decir, que detecta la cantidad de lluvia acumulada, este podría ser más eficaz, si se establecieran estaciones de alerta comunitarios y locales. De esta manera, se evitarían tragedias como la sucedida en 2011, cuando el desbordamiento de la quebrada Manizales -ubicada al oriente de la ciudad- afectó a 132 personas.

El sistema de alertas actual surge en el Plan Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres en Manizales en 2012. En 2014 se instalan las redes de monitoreo y alarma estratégica, más un puesto de alerta en las instalaciones del Cuerpo Oficial de Bomberos – Fundadores y una estación central ubicada en el Instituto de Estudios Ambientales (IDEA) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales.

En 2018, el IDEA y el Sistema Integrado de Monitoreo Ambiental de Caldas (Simac) realizan un estudio para implementar un sistema de pronóstico de crecientes basado en umbrales de lluvia, el cual está conformado por estaciones hidrometeorológicas con alarma sonora, que suministran información de la lluvia, entre otras variables.

Dependiendo del registro de la cantidad de lluvia acumulada en 10 minutos, se emite una señal de aviso a la comunidad para una evacuación temprana de riesgo.

La ingeniera civil María Jimena Henao Salgado, estudiante del doctorado en Ingeniería - Ingeniería Civil de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Sede Manizales, explica que, “estos avisos de crecientes se generan al utilizar un algoritmo que compara los datos de lluvia cada 10 minutos con los umbrales estimados”. Resultados que son analizados por expertos del IDEA y de la Unidad de Gestión del Riesgo (UNGRD) de la ciudad.

Para optimizar el nivel de eficacia de estas alertas y prevenir desastres como el ocurrido con la quebrada Manizales en 2011, la estudiante, quien es becaria del proyecto TRAJECTS, plantea la integración del sistema actual con otros comunitarios y locales, mediante una figura que denomina “ciencia ciudadana”.

Es esta fecha la que toma como base para su investigación, la cual se encuentra en fase de implementación.

La investigadora ha capacitado junto, con el Cuerpo Oficial de Bomberos y la UNGRD, a 25 pobladores que viven en la cercanía de la quebrada Manizales, al oriente de la capital, para el uso de instrumentos como pluviómetros artesanales para medir lluvia o miras de nivel de quebrada de lectura de creciente hídrica de los cauces.

Además, se ha vinculado al proyecto de reconocimiento e integración, de prevención de riesgos de las empresas ubicadas en la parte bajan de este sector, como Progel y Etex, quienes ya cuentan con un sistema de activación de emergencia.

“Sus drones nos ayudarían a hacer sobrevuelos sobre el río para identificar las crecientes de ríos y quebradas aledaños, lo que permitiría diseñar estrategias de monitoreo”, menciona la estudiante Salgado.

Destaca que “la comunidad juega un papel fundamental y es necesario implementar estrategias participativas como talleres, capacitaciones y acompañamiento”. Precisamente, este es uno de los componentes importante de su trabajo de investigación, en fase de implementación.

En su opinión, es importante comprender cómo el cambio de las variables de lluvia y temperatura, afectan el sistema de predicción de crecientes actual y en proceso de implementación.

Su propuesta, ayudaría a que a la ciudad de Manizales avance hacia los objetivos de desarrollo sostenible y el Marco de Sendai para la reducción de riesgo de desastres 2015-2030.

“El concepto de ‘ciencia ciudadana’ no se ha aplicado en Caldas, y a pesar de que puede utilizar elementos de tipo artesanal, esto puede fortalecer a la región y generar conocimiento desde las comunidades, cambiando la visión de los pobladores como ‘vigilantes o guardianes de la quebrada’”, señala.

Se debe tener en cuenta que la capital de Caldas posee tres quebradas: Manizales, El Guamo y Olivares, nacientes de regiones montañosas de las cordilleras central y occidental, que han sido afectadas por las crecientes repentinas, que han propiciado inundaciones dentro del casco urbano y además, esta ciudad logra registrar hasta 250 días de fuertes aguaceros al año que además detonan y movimientos en masa (deslizamientos).

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co