
01 de julio de 2023
ConoSer Bien
El miedo es natural en el prudente, y el saberlo vencer es ser valiente.
Alonso de Ercilla y Zúñiga
El título de esta entrega, "El miedo no anda en burro", hace referencia a una frase que tiene que ver con la famosa película mexicana de 1976, protagonizada por María Elena Velasco Fragossi, mejor conocida como la India María.
Pero, ¿Cuál es el significado de esa frase? Se dice que los burros son animales lentos, desinteresados y sumamente pasivos y cuando éstos no quieren caminar simplemente se echan y no avanzan. A su vez, el Diccionario de la Real Academia Española, a la palabra miedo le da el siguiente significado: “Angustia por un riesgo o daño real o imaginario”, en consecuencia, en aquella frase se hace referencia a la actitud que toma una persona frente al miedo.
La expresión popular se usa contra aquellos que se dicen muy valientes, pero que al enfrentar un verdadero peligro salen aterrados, es decir, no andan en burro porque este animal es demasiado lento para salir de una situación con la rapidez que lo haría alguien que huye y ante una grave amenaza, debe actuarse con rapidez y no montado en el lomo de un animal de avance lento y sumiso.
¿Cuál ha sido su reacción, amable lector, ante un sismo de gran magnitud, o recientemente con la actividad mostrada por el volcán Popocatépetl y escuchar que se espera una posible erupción, o ante esta ola de violencia desatada en todo el país y pensar en ser sujeto de una agresión o de un secuestro?, y lo más común en todos los seres humanos ¿la llegada de la muerte?, es seguro que la repuesta es -haber sentido miedo.
La palabra “miedo” existe desde los orígenes del idioma y figura más de una docena de veces en el poema Mío Cid (1140). Esta palabra tiene referencia en el vocablo latíno metus -miedo- y es exclusiva del castellano. Las demás lenguas recurren a la voz latina “pavor”. Se observa que, en el griego, el término utilizado para referirse al miedo es phobos, de donde proviene precisamente la palabra fobia.
Pánico, terror, cobardía, pavor o temor son algunas palabras sinónimas y son sentimientos negativos que nos producen una gran inseguridad, dominando y definiendo nuestra vida gran parte del tiempo.
Sin embargo, el problema no radica en el miedo, sino en cómo percibimos, entendemos y gestionamos esas emociones, puesto que ante la presencia del miedo hay dos reacciones antagónicas: la actitud valiente de lograr superarlo y el comportamiento cobarde de no hacerlo, es decir, huir. Esta dualidad está presente en todo el recorrido de la historia humana.
El miedo es algo que ha ayudado a las personas a lo largo del tiempo a tener prudencia y a no realizar actos que puedan poner en riesgo su integridad o sus bienes materiales. Es un mecanismo de defensa que ha permitido a la humanidad a sobrevivir a diferentes escenarios peligrosos y ha ayudado lograr superarnos y encontrar la forma de hacer frente al peligro de una forma menos riesgosa.
Los especialistas nos indican que el conocer y aceptar los miedos es el primer paso para poder enfrentarlos y trabajar en superarlos. A pesar de que, en muchos casos, los miedos no son nuestra responsabilidad y depende de uno el desprenderse de ellos ya que desde la infancia se ha aprendido a vivir con miedo y por eso nos hemos acostumbrado a existir con ellos.
En la actualidad, gracias a la tecnología, se reducen algunos riesgos por desastres naturales o por accidentes, sin embargo, nuestra mente ha empezado a registrar otro tipo de miedos, que implican otro nivel de supervivencia: el miedo al fracaso, el miedo a perder todo nuestro patrimonio, el miedo ante las nuevas experiencias, el miedo de no cumplir nuestras propias expectativas y las de los demás
El miedo no es malo, sin embargo. puede causarnos problemas si no sabemos cómo aprovecharlo. El sentimiento de “no puedo”, la sensación de “no ser lo suficientemente bueno” para las cosas que queremos lograr nos frenan. Surgen pensamientos que dan vueltas por nuestra cabeza cada vez que queremos avanzar, y es normal, pero depende de nosotros poder callarlos y avanzar a pesar de lo que estamos pensando.
El miedo es un mecanismo de defensa, nos advierte cuando hay algo que podría dañarnos ya sea física o mentalmente. Pero nunca sabremos el resultado que nos espera si no nos decidimos a enfrentarnos a nuestros miedos y empezamos a actuar a pesar de ellos. Debemos ser capaces de dar la cara a esos miedos que muchas veces nos van a cerrar las puertas del crecimiento y la superación.
Ser agradecido es una de las armas más fuertes en contra del miedo, la gratitud y el miedo son sentimientos contrarios, por lo que no se puede sentir gratitud y miedo al mismo tiempo. Al momento de sentirse agradecido, la mente pensará en positivo y el miedo se hará cada vez más pequeño, hasta que la gratitud sea tan grande que sea la que nos provoque actuar el resto de la vida.
La gratitud, estimado lector, consiste en apreciar los aspectos (no materialistas) de la vida y la voluntad de reconocer que los demás desempeñan un papel en nuestro bienestar emocional, por lo tanto, seamos conscientes de nuestros miedos.

Twitter @jarymorgado
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