Disfrutando la edad de oro (Artículo)
Minuto a Minuto

17 de junio de 2023

ConoSer Bien

No son los años en tu vida los que cuentan, es la vida en tus años.
Abraham Lincoln

El término “Edad de oro” proviene de la mitología griega y se refiere al mito respecto a una etapa inicial de las edades del hombre en la que éste habría vivido en un estado ideal, cuando la humanidad era pura e inmortal.

La idea de una edad de oro aparece por vez primera en el poema los “Trabajos y días” de Hesíodo, en el que se describe que “esta edad no conoce ni la guerra, ni el trabajo, ni la vejez, ni la enfermedad —las personas mueren en un sueño pacífico—, pues la tierra produce bienes en cantidad suficiente para satisfacer todas las necesidades y, por consiguiente, no hay razón para que surja ningún conflicto, por lo que las personas de la raza de oro llevan una vida tranquila y feliz”. El mito aparece también en el diálogo “Político” de Platón¹:

En 1873, Mark Twain escribió la novela La Edad Dorada², en la cual, se caracteriza la cultura de América a partir de la guerra civil (1861-65) hasta principios de siglo XX. Durante este período, el desarrollo de la producción en masa, las innovaciones en agricultura, el transporte, y la fabricación, produjeron una abundancia inimaginable, dando lugar al término “millonario”. Se formaron grandes ciudades y por primera vez en casi 2,000 años, surgieron ciudades de más de un millón de personas.

La edad es algo importante para todos los seres humanos. Se debe recordar que existe la edad cronológica y la edad biológica. La primera está marcada por la fecha exacta de nacimiento y la segunda por el estado del organismo. En la cronológica no se puede hacer nada, pero en la segunda sí, y depende mucho del estilo de vida y actitud.

Se puede apreciar que el término “Edad de oro”, se refiere a una etapa de esplendor, paz y tranquilidad y se ha equiparado a la edad del ser humano que ha llegado a la jubilación, es decir, dejando de ejercer un cargo tras sobrepasar un cierto límite máximo de edad (o a veces también por imposibilidad física) o un tiempo de servicio, y con derecho a recibir una pensión.

La palabra jubilación proviene del vocablo latino jubilare, con una influencia hebrea, que significa “lanzar gritos de alegría”. Es por ello que las personas se refieran a la jubilación como llegar a la edad dorada.

El poeta, dramaturgo y novelista romántico francés, Víctor Hugo³, escribió un poema titulado ¿Poniéndome viejo? haciendo de manera alegórica una referencia a la edad dorada, en la cual se valora profundamente el sentido de la vida, poema que reproduzco con verdadero placer por su contenido humano y artístico:

“Te estás volviendo viejo -me dijeron-, has dejado de ser tú, te estás volviendo amargado y solitario.

No, respondí; no me estoy volviendo viejo, me estoy volviendo sabio.

He dejado de ser lo que a otros agrada para convertirme en lo que a mí me agrada ser, he dejado de buscar la aceptación de los demás para aceptarme a mí mismo, he dejado tras de mí los espejos mentirosos que engañan sin piedad.

No, no me estoy volviendo viejo, me estoy volviendo asertivo, selectivo de lugares, personas, costumbres e ideologías.

He dejado ir apegos, dolores innecesarios, personas, almas, y corazones, no es por amargura es simplemente por salud.

Dejé las noches de fiesta por insomnios de aprendizaje, dejé de vivir historias y comencé a escribirlas, hice a un lado los estereotipos impuestos, dejé de usar maquillaje para ocultar mis heridas, ahora llevo un libro que embellece mi mente.

Cambié las copas de vino por tazas de café, me olvidé de idealizar la vida y comencé a vivirla.

No, no me estoy poniendo viejo.

Llevo en el alma lozanía y en el corazón la inocencia de quien a diario se descubre.

Llevo en las manos la ternura de un capullo que al abrirse expandirá sus alas a otros sitios inalcanzables para aquellos que sólo buscan la frivolidad de lo material.

Llevo en mi rostro la sonrisa que se escapa traviesa al observar la simplicidad de la naturaleza, llevo en mis oídos el trinar de las aves alegrando mi andar.

No, no me estoy volviendo viejo, me estoy volviendo selectivo, apostando mi tiempo a lo intangible, reescribiendo el cuento que alguna vez me contaron, redescubriendo mundos, rescatando aquellos viejos libros que a medias páginas había olvidado.

Me estoy volviendo más prudente, he dejado los arrebatos que nada enseñan, estoy aprendiendo a hablar de cosas trascendentes, estoy aprendiendo a cultivar conocimientos, estoy sembrando ideales y forjando mi destino.

No, no es que me esté volviendo viejo por dormir temprano los sábados, es que también los domingos hay que despertar temprano, disfrutar el café sin prisa y leer con calma un poemario.

No es por vejez por lo que se camina lento, es para observar la torpeza de los que a prisa andan y tropiezan con el descontento.

No es por vejez por lo que a veces se guarda silencio, es simplemente porque no a toda palabra hay que hacerle eco.

No, no me estoy poniendo viejo, estoy comenzando a vivir lo que realmente me interesa.”

Disfrute y reflexione, amable lector, este bello poema.

Twitter @jarymorgado
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conoSERbien; www.sabersinfin.com

Referencias:
1. https://es.wikipedia.org/wiki/Edad_de_oro
2. https://traficantes.net/libros/la-edad-dorada
3. https://anafisclass.wordpress.com/2020/04/26/victor-hugo-poniendome-viejo/comment-page-1/