
20 de mayo de 2023
Conoser Bien
El horror pierde su espanto cuando se repite mucho.
Michael Ende
Un adagio es un dicho breve que expresa una verdad general sobre la vida, se basa en hechos reales y al hacerse cada vez más popular en la mayoría de la gente es aceptado como una verdad universal. Sin embargo, un adagio sólo puede utilizarse en un contexto concreto, y fuera de él puede perder su significado.
El Diccionario de definiciones Oxford Languages, a la palabra adagio le da el siguiente significado: “Frase de origen culto repetida de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza”. El vocablo adagio viene del latín “adagium” -proverbio, sentencia, este, del prefijo “ad” -para- y “agendum”, gerundio de “agere” -obrar.
Los refranes y las citas que se repiten a menudo se convierten en adagios que pasan a muchas generaciones. Algunos adagios son metafóricos, tienen significados ocultos y encarnan observaciones comunes. Los adagios son verdades generales con aplicaciones universales, que reflejan la sabiduría.
Hay varios adagios comunes que se citan en todo el mundo con diferentes propósitos y contextos. Por ejemplo: Los opuestos se atraen; Los pájaros del mismo plumaje se juntan; La ropa hace al hombre; Al que madruga, Dios le ayuda; Más vale prevenir que curar; Pide y se te dará; Busca y encontrarás; Toca y la puerta se abrirá, entre otros muchos.
Grandes escritores han empleado adagios en sus obras, como C.S Lewis, Geoffrey Chaucer, William Shakespeare, Benjamin Franklin, J.K. Rowling, Esopo, George Bernard Shaw, Friedrich Nietzsche y muchos otros¹.
Franklin publicó anualmente “El almanaque del pobre Ricardo”, desde 1732 hasta 1758, que se hizo popular por el amplio uso de adagios ingeniosos y juegos de palabras. Algunos se utilizan hasta hoy: Acostarse temprano y levantarse temprano, hace a un hombre sano, rico y sabio. Comer para vivir, y no vivir para comer. Errar es humano, arrepentirse es divino, pero perseverar (en el error) es diabólico. Lo bien hecho es mejor que lo bien dicho. Un céntimo ahorrado es un céntimo ganado.
La Biblia también ha empleado adagios con significados morales más profundos. El propósito de estos refranes es educar y concienciar a los lectores, por ejemplo: No eches tus perlas a los cerdos. – Mateo 7:6; Más bienaventurado es dar que recibir. – Hechos 20:35; La soberbia va delante de la caída. – Proverbios 16:18; Para todo hay un tiempo. – Eclesiastés 3:1.
Los adagios tienen como función principal dar a conocer a los lectores algunos hechos de la vida. En segundo lugar, son aplicables en cualquier circunstancia o situación, ya que transmiten significados más profundos de sabiduría.
“Asustar con el petate del muerto” es un adagio mexicano que refiere cuando alguien pretende causar miedo sin que haya causa justificada para ello.
El origen de este adagio se traslada a Guadalajara, en donde existió una cofradía llamada de la Santa Vera Cruz, ahí se veneraba la imagen de un Señor Crucificado llamado "de los siete velos", el cual era una copia de la que regaló Carlos V a la archicofradía de la Santa Cruz, de la ciudad de México (fundada en 1526). Por uno de los muchos oficios que hacía la cofradía de la Santa Cruz, salió a relucir la frase "asustar con el petate del muerto", la cual se hizo muy popular entre la gente.
Se cuenta² que: "Entre los principales deberes de los cofrades de la Santa Vera Cruz, era el asistir a los ajusticiados que morían en el patíbulo; y así, al ser condenado a muerte un reo, se entregaba a los Hermanos cofrades, quienes lo confortaban con frases de consuelo, alentándolo a morir con entereza y corriendo por cuenta de ellos todos los gastos que ocasionaba el sepelio del ajusticiado, inclusive la mortaja y el ataúd”.
Con el tiempo, tanto el ataúd, como la mortaja, fueron muy humildes por la escasez en que se vieron los Caballeros de la Santa Cruz, que se refiere que ya en el siglo XVIII no proporcionaban a los cadáveres de los muertos en el patíbulo, más que un miserable “petate” que era llevado procesionalmente del hospital al lugar del ajusticiamiento. "Los espíritus mezquinos que de todo hacen mofa, sin comprender la honda filosofía de aquel acto piadoso, comenzaron no sólo a motejar a los cofrades de Santa Cruz, llamándoles, Caballeros del Petate, si no que cuando veían venir la procesión conduciendo el petate a guisa de mortaja, exclamaban: No me asusten con el petate del muerto”. Frase que salía de los labios de la gente maleante o que estaba en peligro de correr la misma suerte del reo por sus actos facinerosos.
A la consumación de la Independencia, los Caballeros del Petate cambiaron su nombre por el de "Ciudadanos de la Santa Vera Cruz", pero lo que no cambió fue la frase, ya que tomó mucha fama y estuvo muy en boga en todas las reuniones hasta mediados del siglo XIX.
Por lo tanto, amable lector, que no lo asusten “con el petate del muerto”

Twitter @jarymorgado
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conoSERbien; www.sabersinfin.com
Referencias:
1. https://estudiarperiodismoonline.com/adagio/
2. http://guadalajara.net/html/tradiciones/01.shtml








