Silfio, planta maravillosa y origen del símbolo del corazón (Artículo)
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12 de mayo de 2023

Conoser Bien

El silfio y sus semillas, razón por la que se asocia ese símbolo con el corazón.
JARyM

El símbolo del corazón se puede encontrar desde la más remota antigüedad. Esa figura la encontramos en la cueva de Los Letreros en Vélez-Blanco (Almería), España. Aparece junto a la pintura rupestre del Neolítico Tardío conocida como El Hechicero o El Brujo, una figura antropomorfa pero también con rasgos animales como cuernos y rabo. “Sujeta lo que parecen dos hoces y en el extremo de una de ellas se aprecia un corazón. No obstante, este símbolo primigenio tendríamos que relacionarlo con algún elemento vegetal como hojas, frutos o tubérculos” ¹.

Este símbolo se continuará reproduciendo durante la Antigüedad en el Mediterráneo, relacionado con esa idea vegetal. Una muestra de ello son las monedas griegas de Cirene representando una semilla de silfio -una planta parecida al hinojo y extinta actualmente-, pero apreciada en su momento por sus cualidades medicinales, especialmente las contraceptivas.

En la antigua ciudad de Cirene (ciudad griega, en la actual Libia) había una hierba llamada silfio, la planta destilaba una savia aromática que era tan útil y deliciosa que llegó a valer su peso en oro. Los romanos querían tanto a la hierba, que la mencionaron en poemas y canciones, así como en trabajos literarios.

Los tallos de la planta se horneaban o hervían para ser comidos como verdura, sus raíces se comían frescas, mojadas en vinagre. Cuando se les daba a las ovejas, su carne se volvía más tierna. De sus tallos se extraía un perfume, mientras que la savia se dejaba secar y se rallaba sobre alimentos. El condimento era fundamental para la alta cocina romana.

El silfio era una hierba que servía de maravilla en las aplicaciones médicas, una panacea para todo tipo de dolencias. Era además tomado como afrodisíaco o aplicado "para purgar el útero", puede haber sido el primer método anticonceptivo realmente eficaz. Y sus semillas en forma de corazón son la razón por la que todavía hoy asociamos ese símbolo con el romance².

Por siglos, los reyes locales mantuvieron el monopolio de la planta de silfio, que convirtió a Cirene en la ciudad más rica de África. Antes de dársela a los romanos, los griegos la pusieron en su dinero. Y Julio César llegó al extremo de guardar 680 kilos de la hierba como un tesoro.

Pero el silfio se esfumó, muy probablemente no solo de la región sino de todo el planeta. Plinio escribió que, durante toda su vida, solo se descubrió un tallo de la famosa planta, el que fue cortado y enviado al emperador Nerón como una curiosidad allá entre los años 64 al 68 de nuestra era.

Así es que el primer símbolo del corazón existe desde hace mucho, a través del silfio, pero no haría referencia a un corazón humano e iría más bien ligado a la prosperidad, la amistad, la salud.

Es así que, desde siempre, el corazón, órgano principal del aparato circulatorio humano, ha sido considerado el centro de la vida y de la espiritualidad del hombre. Es el primer órgano que se forma desde la concepción, comienza a latir entre la quinta y sexta semana del embarazo y a las 12 semanas ya está perfectamente formado. Funciona como una bomba impulsando la sangre a través de las arterias para distribuirla por todo el cuerpo.

El corazón no para de trabajar, pesa entre 200 a 425 gramos y es un poco más grande que una mano cerrada. En condiciones de reposo, el volumen sistólico promedio es de 70 a 80 ml, y la frecuencia cardíaca de 70 latidos por minuto, lo que supone 100,000 latidos diarios, así consigue bombear en un minuto 5 a 5.5 litros de sangre, y en un día 7,500 litros, que recorren unos 100,000 kilómetros de arterias y venas.

Al final de una vida larga (más de 90 años), el corazón de una persona puede haber latido, es decir, haberse dilatado y contraído, más de 3,500 millones de veces.

El corazón a lo largo de la historia, debió competir con otros órganos por ocupar la primera posición. Para los babilonios, el hígado, era el órgano ideal para que los dioses hicieran saber el futuro. Los egipcios eligieron al corazón como el órgano central de la vida y asiento del alma y le atribuyeron toda clase de facultades. En Israel, es el pulmón donde radica la vida. La característica de este no son las palpitaciones, sino la respiración, ya que Dios crea a Adán soplándole Su aliento en la nariz.

Pero el competidor más serio fue el cerebro. Los filósofos y médicos griegos van a discrepar, dando origen a una larga controversia. La discusión se termina con Aristóteles, quien afirma que, al igual que el mundo tiene un punto central, también el hombre lo tiene, y este es el corazón.

Y así es hasta cinco siglos más tarde, en que Galeno vuelve a sostener que la vida mental y espiritual del hombre se asienta en el cerebro. Sin embargo, hasta hoy, hombres y mujeres siguen sintiendo que su espíritu habita en el corazón y que el centro de la vida es el corazón, puesto que el corazón simboliza lo más espiritual y propio del hombre, el amor.

Desde un punto de vista sacro el nacimiento de la representación del Sagrado Corazón de Jesús contribuyó a adscribirle al corazón sentimientos relacionados con el amor.

Desde el siglo XVII en adelante el símbolo del corazón se generalizará con ese significado amoroso teniendo su máximo apogeo a finales del siglo XIX, con la popularización del intercambio de tarjetas en el día de San Valentín, sobre todo en Reino Unido.

Así ha sido, amable lector, el recorrido del símbolo del corazón a partir de las primeras representaciones con las hojas del silfio.

Twitter @jarymorgado
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conoSERbien; www.sabersinfin.com

 

Referencias:
1. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/historia-del-corazon-como-simbolo-del-amor-romantico-_16335
2. https://www.bbc.com/mundo/vert-fut-42150059