El extraño tercer plano de la Historia (Artículo)
Minuto a Minuto

29 de abril de 2023

- La Historia Jamás Contada -

Es bien conocido el horror de los académicos hacia las “teorías de conspiración”, que consideran poco menos que delirios de profanos incapaces de explicar canónicamente algunos hechos históricos y sus consecuencias o tendencias de las que forman parte.

En muchos casos este juicio resulta una explicación simple y llana del origen de la polémica, motivo suficiente para su eliminación sumaria por lo insostenible de sus argumentos frente a los  hechos históricamente comprobados o bien por su flagrante inconsistencia entre sí, que no es una regla, pues hay teorías que, por extrañas que parezcan al historiador establecido podrían, si no dar una explicación completa, alternativa, del hecho o tendencia cuestionados, sí la de proyectar la sombra de una duda o incluso una sospecha sobre la validez del juicio que llevó a dar a lo aceptado como suficientemente demostrado.

Como habrán observado, es impresionante la similitud del establecimiento de lo que es histórico o no, con la sentencia de inocencia o culpabilidad de un acusado. Tal vez por eso Charles Fort reunió una colección de “hechos condenados” y los publicó en un libro con ese nombre.

Pues bien, el título del presente artículo obedece a la semejanza funcional entre el quehacer histórico y la representación-reconstrucción artística de la realidad. Para ello imaginen una obra de teatro, fotografía o, mejor aún, una película en que se puedan distinguir netamente dos planos: el primero, que nos presenta el mundo fenoménico, lo contingente e incluso casual o aleatorio, la incesantemente cambiante realidad inmediata, esencialmente objetiva.

En el segundo se pueden percibir los agentes o factores, la causa eficiente de los cambios en las circunstancias del primer plano, aquello que personal o impersonalmente actúa modificando el fondo y, con ello, el sentido del personaje u objeto protagonista. Es un plano del que sólo por excepción se ocupan los simples espectadores, testigos o, profesionalmente, los periodistas, mientras que es el terreno de intervención de los académicos, que tratan de correlacionar lógicamente los elementos de uno y otro plano, generando en el proceso hipótesis que, a medida que se verifican, van constituyendo teorías, esto es, cadenas de hechos que aparentemente explican la situación presentada.

Pero si con esto no quedan aclaradas todas las dudas, habrá que buscar (re-search) otras combinaciones-secuencias que la mejoren o sustituyan la propuesta, en el camino hacia la mejor explicación posible.

Si una vez agotadas todas las posibilidades aceptables no se ha llegado a un resultado significativo, habrá que retornar al principio y plantearse posibilidades insospechadas, inusuales e incluso insólitas entrando de lleno al tercer plano de la Historia, donde lo extraño es el común denominador y, a partir de su propia lógica, de hecho, una paralógica, dar con el vínculo faltante (el famoso “missing link” darwiniano) que daría la mejor explicación posible de lo existente en el primer plano. (“Hay que buscar lo lógico de lo ilógico”, como reza la frase de un gran amigo, Moisés Román.)

Y éste, el TERCER PLANO DE LA HISTORIA, es el reino de las teorías de la conspiración tan temidas por los defensores del canon, pero a donde necesariamente tenemos que entrar y acostumbrarnos a estar quienes no nos conformamos con las explicaciones aceptadas, sean las oficiales o las puramente oficiosas de los divulgadores o evangelistas de la Ciencia.

Finalmente, un asunto de Lógica.

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.