
16 de febrero de 2023
- La Historia Jamás Contada -
Al escuchar la palabra “Historia”, solemos asociarla inmediatamente con grandilocuentes relatos de hazañas pasadas realizadas por seres míticos, mitad humanos, mitad dioses: los héroes que, obedeciendo un misterioso designio, instauraron un nuevo Orden en la Humanidad o, cuando menos, en la parte de ella que les correspondía, también por razones arcanas. ¿Fue realmente así como sucedió todo?
No, sin lugar a dudas, pues esta clase de relatos no son propiamente Historia sino Mitología, religión pagana, apta para plasmarse en la literatura y ser representada en las artes, como las sagas-variaciones sobre un mismo tema tan gustadas a lo largo de las épocas y con los medios técnicos disponibles en cada una de ellas.
Así que no nos confundamos ni dejemos confundir por quienes obtienen provecho de mantenernos ensoñados mientras hacen lo que quieren con nuestras vidas, esfuerzos e imaginación en la realidad. (Por cierto, la Mitología no siempre se presenta en forma romántica, es decir, novelesca, sino también frecuentemente bajo la apariencia de una necesidad, sea histórica, económica, incluso natural -la famosa “Ley Natural” de ciertas escuelas esotéricas-.)
Pues así como confundir la Política con la Religión nos lleva al Fascismo, hacerlo con la Historia y la Mitología nos impide abandonar el círculo infernal de una crisis que se reproduce a sí misma sin que aparentemente podamos hacer nada al respecto.
Aunque no es así, pues las condiciones históricas concretas de un momento dado sólo llegaron a serlo después de un esfuerzo social sostenido en determinada dirección y no otra, que hubiera llevado lógicamente a otras condiciones. Es decir, la Historia se va construyendo, no es inmanente a la condición humana o alguna entelequia parecida.
Y aquí aparece la cuestión de fondo: ¿cómo saber si estamos construyendo en la dirección correcta o, si no es así, basta con corregir el rumbo o hay que detenernos y reconsiderarlo todo? Esto, para nuestra sorpresa, no es otra cosa que… ¡el Gobierno!.
Así que para estar en posición de llevar la Historia por otros caminos, habremos de involucrarnos en la acción gubernamental misma, no delegarla en uno o varios personajes carismáticos, convirtiendo la Política en Religión o sólo solazarnos en una mítica saga en la que, al final, una providencial Potencia venga a poner todo en su lugar -el clásico “Deus ex machina” del Teatro-.
Sí, juntos hacemos la Historia, como reza el slogan, pero ¿será la Historia correcta, la que nos permita crear las condiciones para obtener eventualmente algún provecho de ella?
Para lograrlo tenemos que conocer más íntimamente la Historia, entender cómo se desarrolla, identificar sus puntos de inflexión a otras ramificaciones posibles y explorar éstas teóricamente y así no quedarnos como meros comentaristas de lo hecho por otros, sino ejercitarnos en proponer y discutir alternativas.
De otra manera, la Historia seguirá escapándonos de las manos, continuando como la misma Historia Enajenada -de nosotros- que ha sido hasta ahora.

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.








