A los "Nuevos Liquidadores"
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15 de abril de 2020

"Aquellos robots inteligentes llegaban a la zona del reactor, la mayoría se arrojaba al vacío. Entonces los gerifaltes de la Unión Soviética llegaron a una conclusión rápida y directa. ¿Que nos sobran? Hombres… y comenzó la era de los robots biológicos"
Iker Jiménez Elizari

En vísperas de la conmemoración del 34 aniversario del accidente nuclear de Chernobyl, hoy recordamos a los 700,000 héroes en su mayoría anónimos, que entregaron su vida en las fauces del inmisericorde monstruo nuclear, una quimera ardiente que hora con hora escupía su mortal aliento radioactivo a la atmosfera de nuestro ya de por si maltrecho planeta. Aquellos hombres “voluntarios” dedicados a los más variopintos oficios, carpinteros, transportistas, obreros, militares retirados, labradores, jóvenes reclutas, etc. Acudieron con un admirable arrojo, al llamado suicida que su nación con enjundia demandaba. Muchos de ellos por no decir la mayoría, habían sido reclutados por el estado Soviético a base de falsas promesas de remuneraciones impagables y planes de retiro anticipados.

No obstante fuese cual fuese el caso, los “Héroes Anónimos” muchos de ellos es cierto, con miedo en los ojos y temor en el alma; algo más que entendible ante el letal monstruo radiactivo, se lanzaron con admirable valor y sentido de patriotismo a la desigual batalla, y la clásica lucha de David contra Golliat tuvo lugar en las proximidades del reactor número 4 de la planta nuclear Vladimir Ilich Lenin.

En pocos meses y contra todo pronóstico los 700,000 “Robots biológicos” del gobierno Soviético, inesperadamente lograron contener una amenaza nuclear de proporciones cataclismicas, claro a un costo muy alto… 30,000 muertos y más de 10 millones de afectados por la radiactividad de la catástrofe.

Entonces aquellos valerosos hombres, héroes soviéticos, fueron llamados oficialmente “Los Liquidadores”, 700,000 almas sacrificadas por la supervivencia de una nación y por el bienestar de la humanidad… Pero esto solo lo sabríamos muchos años después de la catástrofe, con la caída del “Telón de acero a principios de los 90” pues el gobierno soviético, había realizado todos los intentos posibles por minimizar la tragedia radiactiva y esconder todos los contratiempos que casi habían llevado a la humanidad al borde del desastre masivo, con ello, también se trataba de ocultar, la ineficiencia de un aparato de estado inoperante, carente de juicio y que estaba dispuesto a mentir con tal de mantener una falsa imagen de bienestar y superioridad ante las otras potencias mundiales del planeta.

Aquel 1986, muchos hombres, mujeres y niños, fueron víctimas de las “políticas soviéticas”, dejando claro que el bienestar de los ciudadanos se encontraba al final de la lista de prioridades de los asuntos del estado y así los nombres de “Los Liquidadores” también fueron enterrados profundamente en los anales de la historia, hoy casi nadie les recuerda.

Lamentablemente, a casi 34 años de los sucesos de “Chernobyl”, la historia nos presenta una especie de proyección cíclica, como si se tratase de fantasmas del pasado que vuelven para recordarnos lo absurdo e inútiles que resultan las políticas gubernamentales, las leyes financieras, las estructuras burocráticas y los dirigentes ineptos, ante las amenazas naturales que ponen en riesgo la existencia del hombre.

Hoy en día, la humanidad se enfrenta a un virus insaciable, que día a día de forma indiscriminada, cobra la vida de cientos de personas alrededor del mundo. Y de nueva cuenta ante una amenaza cataclismica, aparecen esos héroes silenciosos dispuestos a entregar sus vidas por el bienestar y la prevalencia de la especie humana.

Mujeres y hombres, que han cambiado las máscaras anti-Gas por mascarillas quirúrgicas, los guantes de trabajo por guantes de látex y los dosímetros por estetoscopios. “Héroes de carne y hueso” que se enfrentan de nueva cuenta ante un enemigo sigiloso y mortal, un virus implacable.

Los médicos, enfermeras, internistas y todos los empleados de salud que día tras día se enfrentan estoicamente y muchas veces en situaciones de adversidad inhumanas al terrible virus que nos aqueja en la actualidad, serán los honorables personajes que nos lleven a superar una vez más la extinción humana y hoy la historia nos presenta una oportunidad para rendir homenaje y apoyar incondicionalmente a los héroes de mañana. Es nuestra responsabilidad y deber con el universo o al menos con nuestra historia, acogerlos y darles el lugar privilegiado que merecen por sus enormes sacrificios; no obstante una vez más y de forma predecible el aparato de gobierno, insiste y realiza todos los esfuerzos posibles para ocultar y minimizar la lucha de estos héroes y peor aún cual si se tratase del enemigo, desde la seguridad de sus escritorios, los envía a una ya de por si “desigual batalla”, sin los insumos necesarios mínimos para hacer frente a la terrible peste de estos extraños días.

Sin embargo, los deficientes gobiernos siempre han sido y continuarán siendo así, es su naturaleza inherente pero los “héroes” siempre triunfaran, aún bajo las condiciones más adversas, pues están hechos de algo que a los otros les falta “integridad, deber y amor por el prójimo”.

Por eso el día de hoy, a ti incansable siervo de la salud, que estás leyendo estas líneas y que seguramente estas inmerso en la incesante batalla, te ofrezco mi profunda admiración y respeto, hoy como hace 34 años, la historia te ha convertido en parte de“ Los Nuevos Liquidadores” y si al final las cosas salen mal y caes en la batalla, sabemos que has luchado sin apoyo y contra todas las adversidades y te aseguro que muchos ciudadanos, jamás olvidaremos tu noble gesto para la preservación de la vida humana.

Ariel Salazar Hernández: conductor del programa "La Noche-Paranormal".

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