Influencia de la mayoría y la conformidad
Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

Jorge A. Rodríguez y Morgado

La mente humana es un órgano para el descubrimiento de verdades

y no de falsedades.

Solomon Asch

El psicólogo estadounidense Solomon Asch (1907-1996) realizó un experimento sobre la conducta humana que aún hoy sigue provocando fascinación. Debido a que uno de los mayores miedos del ser humano es destacar, sobresalir y salirse de la conformidad, sobre todo, por los juicios y críticas que puedan recibir por parte de los demás, movidos por el virus social llamado “envidia”, Asch decidió investigar la razón de este comportamiento humano.

Es sabido que nuestra sociedad tiende a criticar el éxito de los demás. Este acto con base en la envidia por los triunfos ajenos tiene unas consecuencias muy claras en nuestro medio: somos menos libres de lo que pensamos porque estamos muy condicionados por el entorno. El miedo a ser el elemento discordante de un grupo sienta las bases de una patología muy bien estudiada, conocida como Síndrome de Solomon.

Este trastorno se caracteriza porque el individuo toma decisiones o lleva a cabo conductas evitando destacar o sobresalir por encima de los demás, es decir, sobre el entorno social que le rodea. Este comportamiento tan determinado lleva a estas personas a ponerse obstáculos a sí mismas con objeto de continuar en la senda de la mayoría.

Con el objetivo de saber el origen de este comportamiento, en 1951, Solomon Asch, fue a un instituto para realizar una “prueba de visión”. Al menos eso es lo que les expresó a los 123 jóvenes voluntarios que participaron -sin saberlo- en un experimento sobre la conducta humana en un entorno social. El experimento era muy simple. En una clase del instituto se reunió a un grupo de siete alumnos, los cuales estaban confabulados con Asch. Mientras, un octavo estudiante entraba en la sala, creyendo que el resto de los jóvenes participaban en la misma prueba de visión que él.

Haciéndose pasar por oculista, Asch les mostraba tres líneas verticales de diferentes longitudes, dibujadas junto a una cuarta línea. De izquierda a derecha, la primera y la cuarta medían exactamente lo mismo. Entonces Asch les pedía que dijesen

en voz alta cual, de entre las tres líneas verticales, era igual a la otra dibujada justo al lado. Y lo organizaba de tal manera que el alumno que hacía de “conejillo de indias del experimento” siempre respondiera en último lugar, habiendo escuchado la opinión del resto de compañeros.

La respuesta era tan obvia y sencilla que apenas había lugar para el error. Sin embargo, los siete estudiantes confabulados con Asch respondían uno a uno la misma respuesta incorrecta. Para disimular un poco, se ponían de acuerdo para que uno o dos dieran otra contestación, también errónea. Este ejercicio se repitió 18 veces por cada uno de los 123 voluntarios que participaron en el experimento. A todos ellos se les hizo comparar las mismas cuatro líneas verticales, puestas en distinto orden.

Se observó que sólo un 25% de los participantes mantuvo su criterio todas las veces que le preguntaron; el resto se dejó influir y arrastrar al menos una ocasión por la visión de los demás. Tanto es así, que los alumnos “conejillos de indias” respondieron incorrectamente más de un tercio de las veces para no ir en contra de la mayoría. Una vez finalizado el experimento, los 123 alumnos voluntarios reconocieron que “distinguían perfectamente qué línea era la correcta, pero que no lo habían dicho en voz alta por miedo a equivocarse, al ridículo o a ser el elemento discordante del grupo”.

Se observó que las personas afectadas por el Síndrome de Solomon tienen baja autoestima y también falta de confianza en sí mismas, lo que los lleva a evaluarse según las valoraciones de su propio entorno y no según sus propias apreciaciones. El miedo a que nuestras virtudes brillen por encima de las de los demás y estos se vean ofendidos es uno de los pilares de este trastorno psicológico.

La conclusión es unánime: estamos mucho más condicionados de lo que creemos. Para muchos, la presión de la sociedad sigue siendo un obstáculo insalvable. El propio Asch se sorprendió al ver lo mucho que se equivocaba al afirmar que los seres humanos somos libres para decidir nuestro propio camino en la vida.

Es así, amable lector, que el Síndrome de Solomon pone de manifiesto el lado oscuro de nuestra condición humana. Por una parte, revela nuestra falta de autoestima y de confianza en nosotros mismos. Y por la otra, constata una verdad incómoda: que seguimos formando parte de una sociedad en la que se tiende a condenar el talento y el éxito ajenos.

Juzgue usted.

Twitter @jarymorgado

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

conoSERbien; www.sabersinfin.com-

  1. Facebook
  2. Twitter
next
prev
next
prev

Hay 1543 invitados y ningún miembro en línea