La Derecha y la repetición de la Historia
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RADIO Sabersinfin.com

 

 

21 de abril de 2016

-La Historia Jamás Contada-

El pasado 16 de abril, pensando en el tema de mi próximo artículo –éste-, recordé que en esa fecha suele conmemorarse oficialmente la fundación de esta Ciudad, independientemente de si corresponde o no a la verdad histórica –en sentido académico, no policiaco- del hecho, pues se presenta escasez o tergiversación de datos y, en este caso particular, mucha ideación piadosa, como puede apreciarse en la difundida cuanto fantasiosa y hasta “visionaria” leyenda respectiva.

Sea de ello lo que fuere, surgió una pregunta: ¿cuánto debe influir todavía en nuestra vida, después de casi 5 siglos y cuando las condiciones sociales son totalmente diferentes a las de aquella época? Porque hay quienes sienten que no sólo DEBEMOS recordarlo, sino también preservar materialmente todo e incluso volver a esas antiguas costumbres, en una especie de Utopía regresiva a una Edad de Oro colonial que nunca existió.

Cuando el primer triunfo de la Derecha en las elecciones locales, sucedieron cosas de lo más exótico en la renomenclatura de dos importantes vialidades: una céntrica que, en lugar de pasar a llamarse AYUNTAMIENTO, UNIVERSIDAD o hasta REFORMA ORIENTE, vino a quedar prácticamente en CONTRARREFORMA, mientras que el Circuito Interior se convirtió en una de tantas Vías vaticanas.

Aunque ya en la década anterior, a unos oficiosos precursores –cuatro connotados colonialistas más un despistado regidor- se les “ocurrió” –de hecho ya traían el “tamal” preparado- durante un programa radiofónico, el 28 de febrero de 1988, instituir la Procesión del Silencio (bis) como medio de -¡qué raro!- atraer más turismo, justo dos semanas después de una manifestación “cacerolera” por una supuesta exposición “sacrílega” (¿?) presentada en el Instituto de Artes Visuales, en que pedían la destitución de su Director- ¿Coincidencia?

En el segundo periodo -2002 a 2005- fueron un poco más allá importando sacerdotes pueblerinos que viniesen a retomar el control de la conciencia de feligreses vacilantes, mediante una agresiva –en todos sentidos- campaña de actos públicos de culto –algunos en desuso hacía 30 años- sin importar cuánto perturbaran la vida cotidiana normal de la gente.

Pero la Historia siguió su curso transformándo continuamente actitudes y comportamientos de los habitantes como resultado de su interacción recíproca, pese al celo restauracionista de la conspicua minoría de nostálgicos de la Colonia, que quisieran transportarse en el Tiempo hacia ella, pero involucrándonos a todos en su “viaje”.

¿Por qué reconstruir teóricamente –no es posible de otro modo- la Historia, debería traer aparejada la insana pretensión de resuscitarla? Conocerla es fundamental para entender el Presente y también como referencia para el Futuro, pero sin hipostatizar –poner bajo estado de- en principio ninguna situación como la ideal, pues no todo en todo tiempo pasado fue mejor, como lo demuestra la propia experiencia histórica, el equivalente social de la evolución natural, en que los sujetos experimentan otras formas de convivir, sin aferrarse tercamente a un Arquetipo supuestamente eterno y absoluto.

CONOCER la Historia no implica tener que llevarla a cuestas, pues esto es precisamente lo que impide el avance institucional de una sociedad que aún carga “mochilas” –coloquialismo por “fanáticos tradicionalistas, especialmente moral-religiosos”-.

Imagen: elnortedecastilla.es

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey - es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño, SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.

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