De los cuentos de hadas a la Internet (Artículo)
Minuto a Minuto

15 de julio de 2023

- La Historia Jamás Contada -

Para quienes nos hemos sentido atraídos desde la infancia por los sucesos maravillosos, las fuentes de información habituales siempre nos han resultado insuficientes por fragmentarias y azarosas, trátese de textos en periódicos y revistas, noticiarios radiofónicos y televisivos o incluso películas o programas especializados en esa temática, que por regla general abundan en casos y teorías ya conocidas o de moda, añadiéndoles si acaso algunos detalles de último momento y usualmente de su propia cosecha, sin fundamentos en los hechos originales, como sigue sucediendo -y no podía ser de otra manera- en Internet.

Pero no sólo eso, sino que conscientemente o no, se desliza en ellos la ideología dominante del momento, sea política como en los cuentos clásicos del tipo MA MÉRE L´OIE, con la omnipresente infalibilidad del Rey, cultural como el machismo o religiosa, con su carga de culpa, expiación y moralidad. (Ya en los años 80, un tío mío, durante una plática casual, me dio la mejor definición que conozco al respecto: “LA RELIGIÓN ES LA MORAL MÁS LA CREENCIA EN DIOS”.

Por eso, a principios de 2009, cuando ya conducía el programa temático MIÉRCOLES DE MISTERIO en una estación de radio comercial por invitación de Alejandra, una amiga de entonces, durante una de mis habituales caminatas matutinas, se me ocurrió una forma de contar con información inédita y de calidad recurriendo directamente a los actores o testigos de los hechos, tomando como modelo las sociedades científicas que proliferaron en los medios aristocráticos europeos a partir del Siglo de las Luces. Así que escribí un artículo-convocatoria que leí y comentamos en el programa, el cual reproduzco en seguida:

LA SOCIEDAD PARA LA INVESTIGACIÓN DE LO EXTRAÑO

El campo de los hechos insólitos, inexplicables o sobrenaturales goza de mala fama por el abuso que hacen de él desde los que buscan notoriedad por alguna carencia afectiva o de prestigio, hasta los individuos o corporaciones que obtienen provecho explotando la curiosidad irreflexiva y la credulidad de muchos o el miedo e incluso la desesperación de quienes se han visto confrontados por fenómenos reales de este tipo.

Por eso, el propósito de fundar una asociación para su estudio, es tener una visión de primera mano de los sucesos que parecen salirse de lo explicable antes de que sean interpretados de una manera u otra por detractores (debunkers) o aprovechados.

Cuando se trata de hechos “condenados” -como los llamaba el pionero Charles Fort-, el Mundo parece dividirse en dos categorías irreconciliables: los crédulos y los detractores, dejando fuera la posición que arrojaría algún conocimiento sobre ellos, que es su consideración ponderada y, hasta donde sea posible, CIENTÍFICA, como se haría con (casi) cualquier otra cosa, lo que nos advierte de la existencia de un tabú.

En efecto, cualquiera que se considere “científico” (incluyendo a los divulgadores, que no lo son precisamente) se cuidará de involucrarse en in caso de éstos, pues sabe que además de convertirse en la comidilla de sus colegas, estaría poniendo en peligro su carrera dentro del Establishment científico, intolerante de las herejías como la Institución universitaria misma, de donde provienen sus miembros y que tuvo un origen clerical, como todos sabemos.

Quedan pues los charlatanes, vividores o simplemente psicópatas, que siempre están dispuestos a responder cualquier pregunta o intervenir en cualquier caso, por dudoso o bizarro que parezca, armados con sus fórmulas y rituales ready-made y demás parafernalia, cuyo efecto es confundir aún más a los (incautos) peticionarios, con el riesgo latente de empeorar la situación -de por sí anómala- si ya se está presentando un cuadro psicopatológico, sea previo o a consecuencia del fenómeno mismo, del que tampoco se sabe si es algo extraordinario por no existir un criterio para determinarlo: es el País de los Embrollos, donde cualquier cosa (desagradable) puede pasar… con sus secuelas de toda índole, incluso trágicas, como ya ha ocurrido anteriormente.

Así es que viéndolo por el lado de sus efectos sobre los seres humanos, el asunto de los sucesos extraños de ninguna manera es trivial, ni el desdén de los llamados “científicos” la mejor manera de manejarlo. Ciertamente, la posibilidad de que a un individuo determinado le suceda algo definitivamente “ajeno a este Mundo” -el convencional, se entiende- es extremadamente baja, pero llega a suceder, como también ocurre -y con mayor frecuencia- que sólo crea que le sucede. En ambos casos, lo que en última instancia está en juego es nada menos que la mental salud de la persona. Y por este solo hecho bien vale la pena tomar con seriedad estos fenómenos.

De modo que ésta es la propuesta: constituir una Sociedad Científica abierta en la que para empezar, se presenten y discutan casos documentados de primera mano, de cosas extrañas ocurridas ya sea a los propios ponentes o a  personas próximas y que por su accesibilidad tanto personal como geográfica, puedan ser investigadas con mayor profundidad a fin de establecer relaciones y patrones significativos, en el entendimiento de no intentar ningún tipo de intervención mágico-(o religioso)-terapéutica ni correr riesgos innecesarios, siendo la meta primaria conocer con mayor objetividad en qué consisten estos hechos.

Para iniciarla (la Sociedad) el mecanismo es simple: ponernos en contacto y establecer un lugar y una periodicidad de reunión. Una vez logrado esto, podremos plantearnos otras metas.

Puebla, a 4 de febrero de 2009.

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.