Breve historia de los mapas cerebrales (Artículo)
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Breve historia de los mapas cerebrales
Enrique Canchola Martínez
Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa
Facultad de Medicina, UNAM.
Ciudad de México, México
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Septiembre 10 de 2022

Al hombre desde que tuvo conciencia, desde que supo que sabía, le ha interesado buscar cuáles son las partes del cerebro que se encargan de los movimientos voluntarios e involuntarios, de las funciones vegetativas y donde se encuentra el alma de la cual depende la vida y las funciones mentales cognitivas, los sentimientos, los pensamientos y las emociones: la tristeza, la alegría, el miedo, la ira y el amor.
Para los griegos y particularmente para Platón, dichas entidades mentales y espirituales, se encontraban en el corazón, por lo que al tórax, lugar donde se encuentra el corazón, se le consideraba la residencia del alma vital y de las funciones cognitivas.
Posiblemente fue hasta el renacimiento, con René Descartes (1596-1650), cuando se propuso que las facultades mentales y el alma estaban localizadas en la cabeza, específicamente en los ventrículos cerebrales. Cuando Descartes reubicó el alma, el espíritu, el pensamiento y las emociones, del corazón al cerebro, planteó que dependiendo del lugar de residencia ventricular del alma, eran las características de la misma; si ocupaba el ventrículo izquierdo era infame, cuando estaba en el derecho benefactora y cuando estaba en el ventrículo intermedio su actitud era moderada, prudente y piadosa.

Pasaron algunos años desde la propuesta de Descartes, hasta que a principios del siglo XIX, el destacado anatomista y fisiólogo alemán, fundador de la frenología, Franz Joseph Gall (1758-1828, París), expresó que las facultades mentales que representan a el alma, están situadas en la corteza cerebral y que el desarrollo de estas forman prominencias en el cráneo, por lo que de acuerdo a estas protuberancias se pueden conocer las facultades mentales y psicológicas humanas. Es importante mencionar que Gall, realizó el primer mapa cerebral, distinguió la sustancia gris como la parte activa y la sustancia blanca como conductora de las funciones del cerebro e inspiró modelos de cráneos con las prominencias características de los estados mentales, los cuales fueron utilizados para el diagnóstico neuropsicológico.

En 1861, el anatomista, médico y antropólogo Paul Pierre Broca (1824-1880), comprobó que las funciones cognitivas se encuentran en el cerebro como lo había planteado anteriormente Gall, al hacer la correlación cerebral post morten de la alteración motora del lenguaje que presentaba un paciente y la destrucción del tercio posterior del giro frontal inferior izquierdo del cerebro.

Posteriormente en 1873 el psiquiatra alemán Carl Wernicke (1848-1905) describió el síndrome afásico que engloba la imposibilidad para comprender el significado del lenguaje hablado o escrito y su correlación con la destrucción del tercio posterior del giro temporal superior izquierdo.
Por esa misma época se encontraron y describieron núcleos y zonas cerebrales para los conceptos espirituales, reflexivos, morales y perceptivos en la parte parietal inferior izquierda y en la parte posterior del giro frontal medio izquierdo y el centro de la escritura en el hemisferio izquierdo.

En 1909 Korbinian Brodmann (1868-1918), neurólogo alemán, con base en la
cito-arquitectura de la corteza cerebral describió 52 regiones distintas, las cuales tienen correlación con las funciones corporales, cabe mencionar que el mapa cerebral de las áreas de Brodmann, es el más utilizado actualmente en la medicina y en la neurocirugía.

Durante la primera guerra mundial (1914-1918) el neurólogo y psiquiatra alemán Karl Kleist (1879-1960), alumno de Wernicke, quien hizo notables avances en psicopatología descriptiva y neuropsicología y creo la clasificación de la psicosis y de los términos: unipolar y bipolar que se utilizan en los trastornos nerviosos. Estudiando las alteraciones clínicas en pacientes heridos por balas y posteriormente, mediante correlaciones anotómicas e histológicas postmorten, en 1934, publica su mapa de las funciones cerebrales.
Sorprendentemente, el mapa de Kleist es extremadamente parecido a los mapas frenológicos de Franz Joseph Gall, a quien habían muchos desprestigiado y satanizado por su propuesta de que las características psicológicas de las personas se podían advertir en la forma y protuberancias de la cabeza.

Con base en los mapas cerebrales, anteriormente descritos, el neurocirujano descubridor e investigador del síndrome del miembro fantasma y epileptólogo estadounidense, que vivió en Montreal, Wilder Graves Penfield (1891-1976), estimulando con pequeñas descargas eléctricas la corteza cerebral de pacientes anestesiados durante la operación del cerebro, pudo elaborar en los años cincuenta, un mapa cerebral de las principales funciones sensoriales y motoras, encontrando sorpresivamente, que hay una representación completa de nuestro cuerpo en el cerebro, a lo que le llamó homúnculo que significa “hombrecillo” cerebral.

A partir de la segunda mitad del siglo 20 y lo que va del presente, los neurocientificos con ayuda de las tecnologías modernas de neuroimagen, la resonancia magnética funcional y la emisión de positrones, han descubierto centros cerebrales, responsables del cálculo matemático, el aprendizaje, la voluntad, la espiritualidad, la moral, la orientación espacio-temporal y las zonas cerebrales donde se construye la conciencia y las interconexiones o engramas de los diferentes programas cerebrales.
Como reflexión sobre los mapas cerebrales, es importante mencionar al neurólogo inglés John Hughlings Jackson (1835-1911), quien se opone a la teoría localizacionista de las funciones cerebrales, argumentando, que sí bien algunas funciones como la sensación, el movimiento, la audición, la visión, están en áreas bien definidas de la corteza, la actividad mental compleja como la conciencia o la espiritualidad no tienen una localización precisa en el cerebro.

Lecturas
Joseph G. Chusid. Neuroanatomía correlativa y neurología funcional
Lange Medical Publications, USA. 1980
Francisco Guerra Pérez. Historia de la medicina.
Capitel Ediciones S.L.2007.

 

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