
6 de septiembre de 2020
ConoSer Bien
Pienso que una vida por la música es una vida bien aprovechada
y es a esto a lo que me he dedicado.
Luciano Pavarotti
El día de hoy, 6 de septiembre, se cumplen 13 años de la muerte de Luciano Pavarotti (1935-2007). Tenor italiano y uno de los cantantes líricos (que interpretan el repertorio vocal de la música clásica) más famosos de las últimas décadas, es considerado como uno de los mejores intérpretes de toda la historia. Fue muy conocido como uno de Los Tres Tenores, junto con Plácido Domingo y José Carreras.
Luciano Pavarotti era hijo de Fernando Pavarotti, panadero y tenor aficionado, y Adele Venturi, trabajadora en una fábrica cigarrera. Su padre estimuló a Luciano para que empezara los estudios en el mundo del canto lírico. Según Luciano, su padre tenía una fina voz de tenor, pero rechazó la posibilidad de dedicarse a la carrera de cantante debido a sus nervios.
Después de abandonar el sueño de convertirse en portero de fútbol, Pavarotti pasó siete años en entrenamiento vocal. Sus primeras influencias musicales provinieron de las grabaciones que poseía su padre, la mayoría de los tenores populares de la época. Cerca de los nueve años, comenzó a cantar con su padre en el coro de una pequeña iglesia local.
Pavarotti comenzó el estudio serio de música en 1954 a la edad de 19 años. En 1955 experimentó su primer éxito como cantante cuando era miembro del Corale Rossini que ganó el primer premio en el Eisteddfod Internacional en Llangollen, Gales. Más tarde dijo que esta fue la experiencia más importante de su vida y que lo inspiró a convertirse en cantante profesional. Pavarotti comenzó su carrera como tenor en los teatros de ópera regionales más pequeños de Italia, haciendo su debut como Rodolfo en La bohème, de Giacomo Puccini, en el Romolo Valli Municipal Theatre en abril de 1961.
Pavarotti tuvo un éxito atronador interpretando ópera, canción ligera, pop e incluso rock, logró lo que muy pocos cantantes líricos consiguieron, atraer el interés de todo tipo de públicos, tanto por su extraordinaria voz como por su carisma y simpatía. Desde niño sus padres percibieron el talento musical que inevitablemente debía de salir a la luz. Debutó profesionalmente a la edad de 24 años cantando y a partir de entonces fue acumulando éxitos y arrastrando masas.
El éxito rotundo le llegó tanto por su actuación en “Los tres tenores”, como por su amplio registro discográfico y su acercamiento a la música popular. Comprometido con la organización “War child”, organizó durante años los conciertos “Pavarotti & Friends” actuando con artistas como Bon Jovi, Queen, U2, Celine Dion o Natalie Cole. Su muerte en 2007 conmocionó a Italia entera y sus funerales reunieron a las personalidades más importantes del país.
El 24 de febrero de 1968, en el Palacio de la Ópera de Berlín, Pavarotti logró el que fue, durante mucho tiempo, el aplauso más largo de la historia. Interpretando la obra “El elixir de amor”, escrita por el compositor Gaetano Donizetti en 1832, el tenor consiguió conquistar al público, que recompensó su talento con un aplauso de 67 minutos, más de una hora a lo largo de la cual el cantante salió 165 veces a escena, llevando a cabo las respectivas 165 subidas de telón, para agradecer al público su gran apoyo.
Este aplauso tan solo ha sido superado por José Plácido Domingo Embil, conocido como Plácido Domingo, en una de sus actuaciones en el 30 de julio de 1991, fue aplaudido durante ochenta y un minutos tras interpretar el Otelo de Verdi en la Ópera Estatal de Viena, lo que constituye el récord absoluto de aplausos, que ostentaba Pavarotti hasta ese momento; aquella noche triunfal, el gran cantante madrileño tuvo que regresar al escenario de la Ópera un total de ciento una vez.
La palabra aplauso, acción de tributar, aprobar con alegría, viene del latín applausus y este de applaudere, es decir, "hacer ruido con las palmas de la mano". El aplauso es principalmente la expresión de aprobación mediante palmadas, para crear ruido. Suele esperarse que los espectadores aplaudan tras una representación. En la mayoría de los países occidentales, los espectadores dan palmadas de forma no sincronizada para generar así un ruido constante; sin embargo, se tiende de forma natural a sincronizarse débilmente. Como forma de comunicación no verbal de masas, el aplauso es un indicador simple de la opinión media relativa del grupo completo: cuanto más ruidoso y prolongado, mayor aprobación.
La costumbre de aplaudir puede ser tan antigua y estar tan extendida como la propia humanidad. Dentro de cada cultura el aplauso suele estar sujeto a ciertas convenciones. Los antiguos romanos tuvieron un conjunto ritual de aplauso para las representaciones públicas, expresando diversos grados de aprobación: golpear los dedos, dar palmadas con la mano plana o hueca, o agitar el faldón de la toga, lo que el emperador Aureliano sustituyó por pañuelos (orarium) que distribuyó entre el pueblo. En el teatro romano, al final de la obra, el protagonista gritaba Valete et plaudite (adiós y aplaudir) y la audiencia coreaba su aplauso antifonalmente.
Con la proliferación del cristianismo, las costumbres del teatro fueron adoptadas por las iglesias. Eusebio cuenta que Pablo de Samósata animaba a la congregación a aplaudir sus sermones agitando sus ropas de lino, y en los siglos IV y V el aplauso de la retórica de los sermones populares se habían convertido en una costumbre habitual. El aplauso en las iglesias terminó sin embargo pasando de moda.
Sea esta entrega un modesto homenaje al magnífico tenor Luciano Pavarotti ya que, a trece años después de su muerte, el Big Luciano deja un hueco que nadie ha podido ocupar.
Juzgue usted amable lector.


Twitter @jarymorgado






