Mi experiencia con Cervantes
Minuto a Minuto

 

 

 

- La Historia Jamás Contada -

Antes que nada, debo aclarar que hoy no me ocuparé del célebre escritor renacentista español Miguel de Cervantes Saavedra, sino del famoso pianista y compositor cubano del siglo XIX, Ignacio Cervantes Kawanagh (1847-1905), a quien tuve el gusto de conocer, no en persona, naturalmente, pero sí a través de una de sus pequeñas pero importantes piezas hace poco más de cuarenta años, cuando para mi examen de Segundo Año de Piano puse su Danza Cubana titulada en inglés GRACIOUS LADY, en Sol mayor, de la que sólo hasta recientemente me enteré que su nombre original es GRAN SEÑORA y está escrita en Sol Bemol mayor, es decir, medio tono más baja (cuestión de bemoles).

Fue esa la época en que comencé a explorar otras músicas, más allá del repertorio clásico tradicional de Academias, Escuelas y Conservatorios, limitado más que nada por la mentalidad burocrática que suele prevalecer ahí, capaz de contaminar incluso a los profesores y estudiantes más entusiastas y capaces.

Ya había comenzado a familiarizarme auditivamente con la música de Béla Bartók (1881-1945) y Heitor Villa-Lobos (1887-1959) cuando hallé en un álbum dos de las danzas cubanas de Cervantes. Le propuse a mi profesor poner una y estuvo de acuerdo en dirigírmela. Así fue como la toqué en público al final del año escolar, junto a una Sonata de Joseph Haydn.

Ahora que conseguí la colección casi completa de ellas, me he llevado una agradable y motivadora sorpresa pues, en primer lugar, mi experiencia me permite abordarlas sin mayor problema y completarlas en un tiempo más que aceptable: de hecho ya leí y toqué todas, eligiendo las que más me gustaron, compenetrándome de su estilo, construcción y digitación –un problema técnico nada menor-, con la ventaja adicional de ser de dificultad media, perfecta para mis actuales habilidad y resistencia, además de muy cortas, con una longitud de apenas… ¡32 compases (una página) la mayoría! Como un volumen de daily studies, pero de gran calidad artística.

Pero por ser de la época que son, constituyen un caudal de información sobre los orígenes de la música cubana que conocemos, de cómo surgieron sus característicos patrones rítmicos a partir de la antigua HABANERA e, incidentalmente, de su parentesco con el Tango. (De hecho, una de ellas, llamada ILUSIONES PERDIDAS, recuerda mucho a uno de éstos.)

En estas Danzas, su pedagogía inmanente –como llamé a una especial cualidad de ciertas obras en un artículo anterior dedicado a Chopin- trasciende a ellas mismas y permite comprender obras afines posteriores, como las de otro grande de la música cubana de concierto, Ernesto Lecuona.

Ya para cerrar esta pequeña crónica, tal vez un tanto académica, cabe señalar que Ignacio Cervantes apoyó decididamente la independencia de su país del dominio español, razón por la que fue dos veces expulsado de la Isla. A raíz de la segunda permaneció un tiempo en México, donde se dice que el mismo Porfirio Díaz lo invitó a establecerse permanentemente, pero que el artista declinó el ofrecimiento. (LINK)

En suma, toda una gran personalidad de la MÚSICA CLÁSICA LATINOAMERICANA muy poco conocida en nuestro país, que espero este artículo invite a más melómanos a DISFRUTAR DE SU ARTE.

 

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño, músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.

Imagen: www.5septiembre.cu

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