
Autor: Abel Pérez Rojas
“La necesidad y capacidad de saber en las personas es infinita, porque de carácter infinito es el origen del hombre”
Aún en las regiones más inhóspitas del planeta, hay vida, en los pasajes más oscuros de la historia de la humanidad siempre se ha filtrado la luz que ha hecho posible la continuidad de la especie.
En todos los tiempos han vivido hombres que, con sus pensamientos y acciones, han mantenido vigente la esperanza y nos han legado sus enseñanzas que conforman nuestra herencia colectiva.
Hasta ahora, todo lo que hemos descubierto nos indica que la vida siempre se abre paso en la adversidad, aunque parezca ridículo también se soslaya… que somos vida, que por nuestras venas corre ese impulso que ha salido avante a todo.
La vida se manifiesta como conocimiento e información, por eso el hombre no puede dejar de aprender, porque aprender es vivir, porque vivir es aprender, aprender es el lenguaje de la vida.
Si el aprender es el lenguaje de la vida, entonces se podrá entender porque este conjunto de relaciones complejas, se sustenta en la permanente experimentación de situaciones nuevas.
Ante esta visión, las infinitas combinaciones químicas, electromagnéticas y de toda índole, son el signo de que el universo continúa cambiando, es decir: aprendiendo.
Es precisamente el cambio lo que sustenta la educación, pues si los individuos no modificaran su pensamiento y conductas, entonces no tendría sentido propiciar entornos educativos.
El cambio es lo que da sentido a la formación permanente del hombre, de ahí que el hombre aprenda en todo momento, de todos; no empieza con el nacimiento - los descubrimientos durante la gestación así lo demuestra -, ni la labor educativa del hombre se agota con la muerte, de lo contrario tendríamos siempre que partir de cero y la historia no sería posible, las enseñanzas de quienes nos han antecedido se diluirían en el espacio.
Las grandes interrogantes que al descifrarlas dieron origen a la filosofía, siempre han acompañado al hombre, tal parece que ante estos enigmas no queda de otra al individuo que marchar en su búsqueda, quien indaga en el universo interno y externo para tratar de calmar ese motor que le anima, entorno ultra íntimo en el cual se origina la educación trascendente… es el territorio propicio para que todo cobre sentido y se hallen las respuestas anheladas.
El saber no tiene fin ni la capacidad del hombre, ¿Qué es ante ello cualquiera de los problemas que aquejan a la humanidad?... ¡Nada!
Imagen: revistaesfinge.com
Más de la obra de Abel Pérez Rojas:
- Reflexiones sobre la Participación Social
- Unificación
- Sinopsis del arribo de los frailes Dominicos a la Nueva España
- Los Perfiles de Egreso o Desempeño. Mirando el Futuro
- Des Reflexions sur la Participation Sociale
- Apuntes sobre Liderazgo
- Reflexión sobre Ejercicio de Sistematización de Experiencias
- La Pensee Holistique - Systemique et la Formation Permanente
- Entre la Agonía y el Saber
- Soliloquio sobre la Capacidad Infinita de Saber
- El Pensamiento Holístico - Sistémico y la Formación Permanente
- Proclama de Educación Permanente
- Oración de un Buscador
- Por si Acaso...
- Orfandad del Amor Imposible








