- UN MUNDO SIN LIBROS ES COMO UN CUERPO SIN ALMA -
LA LECTURA EN MÉXICO
Segunda Parte
Elda Ruíz Flores*
¿A que nos dedicamos cuando no leemos?Las ocupaciones más comunes son:
pasear 27%, ver televisión 26%, convivir con la familia y cuidar de los niños 12%, la lectura no alcanza el1%.
¿Porque leemos tan poco?
• “No hay tiempo”: Hay poco tiempo libre debido a la gran agitación de la vida cotidiana y las distancias que aunque en nuestro estado aun son cortas, no son tan fluidas como quisiéramos.
• “No hay donde”: Recurrimos también a este pretexto, porque decimos que hay mucho ruido y hay muchos factores de distracción que nos impiden concentrarnos en la lectura.
Independientemente de lo anterior, bien sabemos que no podemos luchar contra la televisión, una película o con una canción, y mucho menos contra la computadora ¿Por qué? Pues porque nos mantienen con una actitud pasiva, y la lectura requiere de un poquito más de esfuerzo y participación activa del lector (no generalizo, pero desgraciadamente es nuestra realidad).
Esto mismo explica porque leemos obras de baja calidad. Y me refiero a los libros de autoayuda (la mayoría) que ocupan los primeros lugares de ventas en muchos países del mundo. Pongamos un ejemplo muy trillado, la gente dice que la televisión hace daño porque todo ya te lo da digerido, no te da ese derecho de pensar ni de emitir tu propia opinión. Y así pasa con estos libros, dan información simple y ya digerida, que según dicen, puede emplearse de inmediato para efectuar cambios positivos en la vida de las personas. No obstante a lo largo de muchas y variadas investigaciones, se ha comprobado que esta clase de libros no ayudan en nada a quien los lee.
Otro ejemplo es la computadora con sus múltiples servidores, que nos ayudan, que son una herramienta para el conocimiento, pero ¿Qué hacemos? Seleccionamos, cortamos y pegamos, y en ocasiones hasta con la leyenda “haga clic aquí”. ¿Y que hicimos? Tampoco pusimos a trabajar nuestra mente, no leímos lo que copiamos, y de nada sirvió que tuvieras la tecnología a nuestro alcance.
Recordemos que la ley del menor esfuerzo se contrapone con en deseo de obtener desarrollo personal.
Según la ONU, la incapacidad para leer y escribir es uno de los mayores indicadores de marginación. En nuestro país, el estado con mayores índices de analfabetismo es Chiapas, Por ello no debe de caernos de extraño que ahí se haya gestado el añejo levantamiento zapatista.
Ahora bien, existe el analfabetismo total y el analfabetismo funcional, desconocemos el término de este último ¿verdad?, sin embargo aquí me refiero a las personas que sabemos leer, sabemos efectuar operaciones matemáticas, y que tenemos un horizonte cultural tan limitado que carecemos de motivación para aproximarnos a la información escrita disponible. Esto anula nuestro conocimiento y la lectura y la escritura nos impiden salir de la pobreza cultural, que se acentúa con el paso de los años.
Con lo anterior la lectura, como en una aventura policiaca, se ve amenazada por el analfabetismo, que a pesar de los esfuerzos de algunas autoridades mantiene un nivel constante y deprimente.
(Problema económico)
• El desinterés de las personas alfabetizadas por abrir un libro y la mala calidad de las obras que elegimos los lectores (Falta de cultura general y la incomprensión de los valores y conocimientos que puede almacenar un libro).
La lectura es la comprensión de un mensaje codificado en signos visuales (Generalmente cifras y letras), que tienen un cierto sentido para quien los recorre con la mirada; es también el resultado de la confrontación entre la experiencia personal del lector y los datos que se ofrecen mediante esos símbolos. Quién lee debe seguir una serie de caracteres arreglados con un orden determinado que puede variar de una cultura a otra: ingles, español, portugués, etc. Se leen de izquierda a derecha; el hebreo y el árabe de derecha a izquierda, y el chino de arriba abajo. Cuando los vemos, transmitimos las señales al cerebro para que las interprete y decodifique. Sin embargo, la vista no es el único sentido que hace posible la lectura, está el olfato ¿Han olido un libro? Adelante háganlo, disfrútenlo, enamórense del él, también nos ayuda el tacto, que de sobra sabemos es el principal sentido utilizado por un invidente al leer el sistema braille.
La finalidad de la lectura es comprender el material escrito para evaluarlo y emplearlo con propósitos determinados.
Ahora bien, no sólo basta identificar las palabras por sus formas y colores, sino hay que saberlas interpretar, hay que interpretar las ideas del autor, claro si este produjo un texto de calidad y expresivo.
Hay que concentrarse en lo que leemos, no importando el tiempo que invirtamos en ello, siempre y cuando comprendamos lo leído. Y para esto hay técnicas y no precisamente están basadas en la lectura rápida en la que puedes leer más de 2000 palabras en un minuto. Estos métodos centrados en la velocidad no surten efecto, pues aunque hay libros que pueden leerse rápido, otros exigen cuidado y detenimiento, sobre todo cuando se trata de nuestros estudios, o bien como disfrutar “La ley del amor” de Laura Esquivel, -por citar un ejemplo- si las miradas, los besos, las caricias, las palabras, las canciones, las leímos en 1 minuto….
Una de las formas más antiguas para mejorar la lectura es el estudio de las palabras. Para ello, el famoso "tumba burros" o diccionario nos saca de apuros, pues podemos analizar las palabras, sobre todo aquellas que desconocemos, y aprender su significado según el contexto.
Otra técnica o táctica consiste en conocer la obra buscando la idea general, para ello nos sirve el subrayado que nos permite centrar la atención en la idea principal, aunque muchas personas no están de acuerdo con esto porque es antiestético, porque un libro no se debe rayar, porque se devalúa, etc., aquí lo importante es que le sirva y lo comprenda el usuario. Hay libros que te permiten hacer notas anexas o bien sobre el mismo libro, es decir, hacer del libro nuestro instrumento de trabajo.
No hay que tener miedo de maltratarlo, porque en muchas ocasiones, como ya lo dije, es nuestro instrumento de trabajo.
Dice el dicho que una ciudad, estado o país que sale adelante unido y es poderoso política y socioeconómicamente hablando es aquel que es culto. Y también existe el otro dicho que dice que cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Y esto es muy cierto, porque leer nos beneficia a todos a nivel individual, pero también sirve al interés público y a la economía.
Quienes leen (no los que pueden sino los que quieren), aquellos que tienen el interés y la capacidad para leer y comprender un texto alcanzan mejores posiciones en el trabajo, aprovechan los cursos de capacitación y se familiarizan con el lenguaje técnico.
Una sociedad más alfabetizada alcanza mayores posibilidades de crecimiento económico, un claro descenso en el índice de criminalidad y una mejora sustancial en su vida política.
Un claro ejemplo fundamental es darse cuenta que sólo leyendo se aprende a escribir con claridad y corrección pues la expresión escrita es una capacidad ampliamente redituable en cualquier tipo de actividad profesional.
Lo importante aquí, es demostrarle a la gente que la lectura es tan placentera como una película premiada por los Gramys, Óscar, o bien de un programa de televisión, un paseo por la calle o por las super carreteras de Internet.
Mucha gente dice: Lee cualquier cosa, pero lee, y por ese pensamiento (a veces mediocre) estamos como estamos, o ¿no?, claro, leer bien consiste en considerar cuál es el libro más interesante y útil para nuestros propósitos, leer un semanal de vaqueros, un pasional, erotic, no nos llevan a ningún lado, más que a despertarnos el morbo por el sexo.
Ahora bien hay ciertas obras, como las novelas policiacas, que una vez leídas podemos dejarlas abandonadas, porque más allá del misterio que se descifra al final de sus páginas ofrecen pocas cosas.
Los mejores libros son los que dejan abiertas preguntas e inquietan al lector, que volverá a ellos una y otra vez a lo largo de los años. Muchos de ellos, por ejemplo, nos ayudan a “comprender y entender“ como evolucionó el mundo hasta nuestros días.
Además de éstos, existen libros que distraen, entretienen y complacen. Podemos conocer a personas de otros países a través de un libro, renovar nuestras ideas y crecer como personas. Tenemos el caso de Jorge Luis Borges quien se jactaba de los libros que había leído más que de los que él había escrito. El mismo es quien dijo que un libro es cualquier cosa, es cualquier objeto, hasta que da con el lector que lo está esperando entonces su utilidad es otra.
• “No hay tiempo”: Hay poco tiempo libre debido a la gran agitación de la vida cotidiana y las distancias que aunque en nuestro estado aun son cortas, no son tan fluidas como quisiéramos.
• “No hay donde”: Recurrimos también a este pretexto, porque decimos que hay mucho ruido y hay muchos factores de distracción que nos impiden concentrarnos en la lectura.
Independientemente de lo anterior, bien sabemos que no podemos luchar contra la televisión, una película o con una canción, y mucho menos contra la computadora ¿Por qué? Pues porque nos mantienen con una actitud pasiva, y la lectura requiere de un poquito más de esfuerzo y participación activa del lector (no generalizo, pero desgraciadamente es nuestra realidad).
Esto mismo explica porque leemos obras de baja calidad. Y me refiero a los libros de autoayuda (la mayoría) que ocupan los primeros lugares de ventas en muchos países del mundo. Pongamos un ejemplo muy trillado, la gente dice que la televisión hace daño porque todo ya te lo da digerido, no te da ese derecho de pensar ni de emitir tu propia opinión. Y así pasa con estos libros, dan información simple y ya digerida, que según dicen, puede emplearse de inmediato para efectuar cambios positivos en la vida de las personas. No obstante a lo largo de muchas y variadas investigaciones, se ha comprobado que esta clase de libros no ayudan en nada a quien los lee.
Otro ejemplo es la computadora con sus múltiples servidores, que nos ayudan, que son una herramienta para el conocimiento, pero ¿Qué hacemos? Seleccionamos, cortamos y pegamos, y en ocasiones hasta con la leyenda “haga clic aquí”. ¿Y que hicimos? Tampoco pusimos a trabajar nuestra mente, no leímos lo que copiamos, y de nada sirvió que tuvieras la tecnología a nuestro alcance.
Recordemos que la ley del menor esfuerzo se contrapone con en deseo de obtener desarrollo personal.
Según la ONU, la incapacidad para leer y escribir es uno de los mayores indicadores de marginación. En nuestro país, el estado con mayores índices de analfabetismo es Chiapas, Por ello no debe de caernos de extraño que ahí se haya gestado el añejo levantamiento zapatista.
Ahora bien, existe el analfabetismo total y el analfabetismo funcional, desconocemos el término de este último ¿verdad?, sin embargo aquí me refiero a las personas que sabemos leer, sabemos efectuar operaciones matemáticas, y que tenemos un horizonte cultural tan limitado que carecemos de motivación para aproximarnos a la información escrita disponible. Esto anula nuestro conocimiento y la lectura y la escritura nos impiden salir de la pobreza cultural, que se acentúa con el paso de los años.
Con lo anterior la lectura, como en una aventura policiaca, se ve amenazada por el analfabetismo, que a pesar de los esfuerzos de algunas autoridades mantiene un nivel constante y deprimente.
(Problema económico)
• El desinterés de las personas alfabetizadas por abrir un libro y la mala calidad de las obras que elegimos los lectores (Falta de cultura general y la incomprensión de los valores y conocimientos que puede almacenar un libro).
La lectura es la comprensión de un mensaje codificado en signos visuales (Generalmente cifras y letras), que tienen un cierto sentido para quien los recorre con la mirada; es también el resultado de la confrontación entre la experiencia personal del lector y los datos que se ofrecen mediante esos símbolos. Quién lee debe seguir una serie de caracteres arreglados con un orden determinado que puede variar de una cultura a otra: ingles, español, portugués, etc. Se leen de izquierda a derecha; el hebreo y el árabe de derecha a izquierda, y el chino de arriba abajo. Cuando los vemos, transmitimos las señales al cerebro para que las interprete y decodifique. Sin embargo, la vista no es el único sentido que hace posible la lectura, está el olfato ¿Han olido un libro? Adelante háganlo, disfrútenlo, enamórense del él, también nos ayuda el tacto, que de sobra sabemos es el principal sentido utilizado por un invidente al leer el sistema braille.
La finalidad de la lectura es comprender el material escrito para evaluarlo y emplearlo con propósitos determinados.
Ahora bien, no sólo basta identificar las palabras por sus formas y colores, sino hay que saberlas interpretar, hay que interpretar las ideas del autor, claro si este produjo un texto de calidad y expresivo.
Hay que concentrarse en lo que leemos, no importando el tiempo que invirtamos en ello, siempre y cuando comprendamos lo leído. Y para esto hay técnicas y no precisamente están basadas en la lectura rápida en la que puedes leer más de 2000 palabras en un minuto. Estos métodos centrados en la velocidad no surten efecto, pues aunque hay libros que pueden leerse rápido, otros exigen cuidado y detenimiento, sobre todo cuando se trata de nuestros estudios, o bien como disfrutar “La ley del amor” de Laura Esquivel, -por citar un ejemplo- si las miradas, los besos, las caricias, las palabras, las canciones, las leímos en 1 minuto….
Una de las formas más antiguas para mejorar la lectura es el estudio de las palabras. Para ello, el famoso "tumba burros" o diccionario nos saca de apuros, pues podemos analizar las palabras, sobre todo aquellas que desconocemos, y aprender su significado según el contexto.
Otra técnica o táctica consiste en conocer la obra buscando la idea general, para ello nos sirve el subrayado que nos permite centrar la atención en la idea principal, aunque muchas personas no están de acuerdo con esto porque es antiestético, porque un libro no se debe rayar, porque se devalúa, etc., aquí lo importante es que le sirva y lo comprenda el usuario. Hay libros que te permiten hacer notas anexas o bien sobre el mismo libro, es decir, hacer del libro nuestro instrumento de trabajo.
No hay que tener miedo de maltratarlo, porque en muchas ocasiones, como ya lo dije, es nuestro instrumento de trabajo.
Dice el dicho que una ciudad, estado o país que sale adelante unido y es poderoso política y socioeconómicamente hablando es aquel que es culto. Y también existe el otro dicho que dice que cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Y esto es muy cierto, porque leer nos beneficia a todos a nivel individual, pero también sirve al interés público y a la economía.
Quienes leen (no los que pueden sino los que quieren), aquellos que tienen el interés y la capacidad para leer y comprender un texto alcanzan mejores posiciones en el trabajo, aprovechan los cursos de capacitación y se familiarizan con el lenguaje técnico.
Una sociedad más alfabetizada alcanza mayores posibilidades de crecimiento económico, un claro descenso en el índice de criminalidad y una mejora sustancial en su vida política.
Un claro ejemplo fundamental es darse cuenta que sólo leyendo se aprende a escribir con claridad y corrección pues la expresión escrita es una capacidad ampliamente redituable en cualquier tipo de actividad profesional.
Lo importante aquí, es demostrarle a la gente que la lectura es tan placentera como una película premiada por los Gramys, Óscar, o bien de un programa de televisión, un paseo por la calle o por las super carreteras de Internet.
Mucha gente dice: Lee cualquier cosa, pero lee, y por ese pensamiento (a veces mediocre) estamos como estamos, o ¿no?, claro, leer bien consiste en considerar cuál es el libro más interesante y útil para nuestros propósitos, leer un semanal de vaqueros, un pasional, erotic, no nos llevan a ningún lado, más que a despertarnos el morbo por el sexo.
Ahora bien hay ciertas obras, como las novelas policiacas, que una vez leídas podemos dejarlas abandonadas, porque más allá del misterio que se descifra al final de sus páginas ofrecen pocas cosas.
Los mejores libros son los que dejan abiertas preguntas e inquietan al lector, que volverá a ellos una y otra vez a lo largo de los años. Muchos de ellos, por ejemplo, nos ayudan a “comprender y entender“ como evolucionó el mundo hasta nuestros días.
Además de éstos, existen libros que distraen, entretienen y complacen. Podemos conocer a personas de otros países a través de un libro, renovar nuestras ideas y crecer como personas. Tenemos el caso de Jorge Luis Borges quien se jactaba de los libros que había leído más que de los que él había escrito. El mismo es quien dijo que un libro es cualquier cosa, es cualquier objeto, hasta que da con el lector que lo está esperando entonces su utilidad es otra.
* Elda Ruíz Flores es licenciada en Periodismo y Comunicación Colectiva, conduce el programa de InteligenciaSexual.com.
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