In Memoriam de Manolito (esposo). DEMAC
Minuto a Minuto

 

 

12 de diciembre de 2016

A escasos dos años de tu partida, y reconociendo el gran apoyo que nos brindan nuestros hijos, deseo cerrar un círculo de amor de 50 años de nuestra aventura matrimonial.

Ahora tengo un océano de inolvidables recuerdos que me acompañarán el resto de mi vida. Nos volveremos a reunir en ese cielo que Dios nos prometió.

Corazón: deseo darte las gracias por tu perseverancia, constancia y paciencia para que se diera una relación de amor y entendimiento y culminara con el sacramento del matrimonio.

Reconozco tu responsabilidad como proveedor de la familia que formamos con cuatro hijos, tu apoyo en todo lo que emprendía para mi superación personal y espiritual, además de administrar los recursos del hogar. Pero, sobre todo, la confianza que depositaste en mí para la formación de nuestros hijos, como que estuvieran en frupos de escultismo, deportivos, desarrollo humano y espiritual.

Siempre valoré que nos pusieras en primer lugar, sobre todo y sobre todos. Recuerdo el día en que les explicaste a tus papás que sólo tú y yo estaríamos al frente de la familia que estábamos formando. La consecuencia fue que tu mamá dejó de hablarte por más de un año y, aún así, sostuviste tu postura ante mí. El amor a tu familia te llevó a superar obstáculos, miedos y preferencias. Todo esto y más para darnos bienestar, manteniéndonos unidos en paz y con armonía.

Te agradezco tu respeto y cariño a mi familia de origen. al faltar mi padre, fuiste esa figura paterna para mis hermanos menores y un hermano mayor para los otros.

Aprecié tu constante comprensión en todas las etapas de nuestros hijos, aceptándolos en sus aciertos y desaciertos.

Me enorgullece la valentía con que sobrellevaste la etapa más crítica de tu enfermedad, tanto es así que pareciera que una fuerza sobrehumana te animó para no perderte el 75 aniversario de tus papás, que radican en Aguascalientes.

Motivado por el gran amor hacia nosotros y siempre apoyándote en la oración, tuvimos la dicha de tenerte cuatro años más. Conociste y disfrutaste a nuestra nieta más pequeña que, al igual que los otros tres nietos adolescentes, te recuerdan y te extrañan.

Le doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de cuidarte y prodigiarte todo mi amor medio siglo, especialmente en estos cuatro últimos años tan difíciles de tu enfermedad.

Nos despedimos más enamoradas que cuando fuimos novios, más que cuando nos entregamos como esposos en el altar, y, como dice una canción que cantábamos: "Cada uno tiene un amor de verdad, tú serás el mío para siempre, vida mía. Porque: ¡sé que no hay nadie como tú!"

(Tu corazón de melón)

Imagen: mamamoderna.com.mx

Ale de Roche, DF. DEMAC.

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