
9 de noviembre de 2016
Al paso del tiempo me doy cuenta de que todo lo que he vivido ha valido la pena. Que logré mi sueño de tener una familia y que no es nada fácil. Entendí que todo lo que nos pasa es para aprender algo y madurar. Que siempre debemos ver la vida con una actitud positiva, pensar que los tiempos de Dios son perfectos.
Tengo tres hijos, dos mujeres y un hombre, y cuatro nietos, tres niñas y un niño. Y aunque dos de mis hijos no están conmigo porque ya empezaron a formar su propia familia, a diario nos comunicamos. No estoy sola, pues ellos siempre están al pendiente de nosotros.
Estoy conforme con mi familia. Creo que mi esposo y yo no hicimos tan mal nuestro trabajo: tenemos tres hijos profesionistas, conscientes, buenos seres humanos que, a su vez, han enseñado a sus hijos a querernos y respetarnos.
Aprendí a valorar a mí marido, a buscar sus cualidades, y a ver menos sus defectos. Entendí que nadie es perfecto, y así encontré en él al amigo, al amante, al esposo, al gran ser humano que es y con el que espero pasar el resto de mi vida.
Imagen: fotospix.com
Josefina Fondón Mora, Distrito Federal. DEMAC.








