
22 de septiembre de 2016
-La Historia Jamás Contada-
Es un hecho que los “agitadores de cacerolas”, a pesar de su declarada fidelidad al dogma moral de (la jerarquía de) su Iglesia, siempre terminan adaptándose a la forma de vida contemporánea, así sea para combatirla, pues no pueden simplemente ignorarla y seguir con su estilo recoleto provinciano o, incluso, aldeano en medio de tantos cambios sociales.
Como está sucediendo ahora mismo, cuando resulta que ya cambiaron de villanos, no siendo más los pérfidos “comunistas” sino los... ¡transexuales !, quienes atentan contra el “diseño inteligente ” del Mundo, sólo inteligible a ellos, santos varones “tocados”... por la Divinidad, desde luego.
(En esto del aggiornamento inexorable aún en los niveles más tradicionalistas y cerrados del clero, es emblemático el caso del Papa León XIII (Vincenzo Gioacchino Pecci), que con su encíclica RERUM NOVARUM funda la llamada “doctrina social de la Iglesia”, en un intento de contrarrestar la difusión de las ideas socialistas entre la clase trabajadora, mediante su propia versión piadosa, que por principio descarta la lucha de clases.)
Ahora ya no tenemos problema –dicen- con los homosexuales, siempre que no quieran contraer Matrimonio ni adoptar niños–por eso es el pleito-, pero no es lo mismo con quienes quieren cambiar de sexo... etc. ¿De dónde viene esta “novedosa” manía transfóbica?
Ciertamente NO de un dios, semidiós o ente sobrehumano alguno, sino de la ignorancia activa de los asesores/ideólogos del alto clero –y no sólo católico-, que se la pasan IGNORANDO lo que sucede a ras de la tierra, en la vida y sociedad reales, mientras exprimen textos secularmente anacrónicos ya convenientemente expurgados –o maliciosamente malinterpretados- de alusiones a rasgos, comportamientos y hasta identidades completamente NATURALES en la Humanidad vista como un todo.
Finalmente se trata de CENSURA, pero compulsiva, que persigue su propia cola, aplicada recurrentemente a sus propios Libros Sagrados pero que además pretenden hacerlo con los comunes de texto gratuitos, obligatorios en la enseñanza elemental y, en general, con todas aquellas rendijas por las que pudiera filtrarse una REALIDAD que a ellos les resulta insoportable –unbearable -.
Bastante grave sería ya si todo quedara en acciones contra libros, películas o sitios de Internet, pero los hechos demuestran con alarmante frecuencia que escala más allá, a delitos y crímenes de odio contra personas, de los cuales, en última –o primera, ¿quién sabe?- instancia, serían responsables intelectuales esos mismos ideólogos que desde sus gabinetes, y sus obsecuentes portavoces desde el púlpito o la tribuna, dan pábulo a cualquier desquiciado –dentro o fuera de organizaciones ad hoc- para cometerlos.
Esta es la situación, de ninguna manera “de menor importancia” como afirman tantos abúlicos legisladores, confiados en la regla de oro burocrática de que todo acaba arreglándose por sí mismo, que si se mueven no salen en la foto y toda la sarta de cínicos lugares comunes de su pragmática “sabiduría”.
Pero el resto, es decir, la inmensa MAYORÍA que no somos políticos profesionales, cuando menos podemos tomar las cosas con SERIEDAD y no dejar más que prevalezcan: seguramente habrá formas de hacerlo.
Imagen: elolfato.com
Fernando Acosta Reyes (@ferstarey - es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño, SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.








