La generación que nos sucederá
Minuto a Minuto

19 de febrero de 2016

-La Historia Jamás Contada-

Cuando en una reunión de amigos de la misma generación se toca el tema de las más recientes, generalmente es para señalar todos los defectos que les encuentran al compararlas con la suya y  anteriores. Esto último algo curioso pues también tendrían que hacerlo con éstas, ya que no “todo tiempo pasado fue mejor”.

Un pequeño detalle, pero de consecuencias teóricas considerables porque indica, primero, la existencia de un tabú –esto es, una prohibición irracional- para juzgar el desempeño de los mayores –elders- y, aún más importante, denuncia implícitamente su nula contribución a los aspectos en que siguen mecánicamente el criterio –o ausencia de éste- de aquéllos. En una palabra: su tradicionalismo.

El punto o, mejor dicho, el conjunto de puntos de quiebre entre una generación y la siguiente, cuando la más joven abandona los puntos de vista y comportamientos de la anterior, suele ser ignorado por ésta, provocándose un vacío o brecha generacional en que los jóvenes tiran por su lado mientras que los mayores, comprometidos con el statu quo, se resisten a reconsiderar y tal vez ajustar sus convicciones, llegando incluso a atacar a sus propios descendientes, como sucedió en mi generación.

Es por ese resquicio que se cuelan toda clase de grupos, sectas, milicias y otras organizaciones de corte reaccionario, fundamentalista y abiertamente antisocial, para hacer su gran agosto –cosecha- de adeptos, como hemos presenciado en el pasado y hasta ahora mismo, con la reciente “visita” papal.

Pero el distanciamiento ocurre no sólo en las cuestiones rutinarias de la vida cotidiana, como el vestido, el lenguaje, las diversiones, etc., sino también en los planos intelectual y cultural, estrechamente relacionados. (En el documental de Uli Gaulke, HAVANNA MI AMOR, se aprecia la importancia de las telenovelas en la vida diaria de los cubanos. ¿Cómo  podría compaginar esta deprimente realidad familiar una juventud con estudios universitarios?)

Es precisamente en la joven generación académica, intelectualmente cultivada, donde reside la clave del progreso real de una sociedad, no sólo el científico-técnico –fundamental, por lo demás-, sino en cuanto a calidad de vida y convivencia, por estar abierta a la diversidad y valorar las aportaciones individuales -especialmente las novedosas-, características inexistentes entre los de más edad “prácticos” o empíricos, incapaces de concebir –y mucho menos realizar- algo diferente a lo que siempre han hecho o pensado, sobre todo si “así se los inculcaron sus mayores”.

Y ésta YA se encuentra entre nosotros, sus miembros son cada vez más visibles: hagamos entonces la DIFERENCIA con la de nuestros mayores que –salvo raras excepciones- nos persiguió, pero también con la nuestra, una GENERACIÓN FALTANTE que por no institucionalizar lo que había logrado, dejó la puerta abierta a la barbarie que nos agobia.

Respaldemos entonces a ésta, la generación emergente que habrá de sucedernos y que sea para bien.

Imagen: likesuccess.com

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey - es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño, SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.