Benjamín Franklin, el liberal
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28 de enero de 2016

 

Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea.
Benjamín Franklin

El siglo XVIII es llamado “Siglo de las Luces”, época de progreso e intelectualismo radical e innovador. Fueron muchos los hombres que destacaron en este período, pero entre todas estas figuras de escritores, pensadores, filósofos y hombres de acción de aquel siglo destaca la de Benjamín Franklin.

El día de hoy se cumplen 310 años del nacimiento del escritor, científico, filósofo, político, diplomático e inventor estadounidense Benjamín Franklin (Boston, 17 de enero de 1706 - Filadelfia, 17 de abril de 1790), el cual es considerado uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos. Franklin se convirtió en el único padre y fundador en firmar los cinco documentos que establecen la Independencia de los Estados Unidos: La Declaración de Independencia (1776), El Tratado de Concordia y Comercio con Francia (1778), El Tratado de la Alianza con Francia (1778), El Tratado de Paz con Gran Bretaña (1782) y La Constitución de los Estados Unidos de América (1787).

Benjamín hijo de Josiah Franklin y de su segunda esposa Abiah Folger, fue el decimoquinto hijo de un total de diecisiete hermanos (cuatro medios hermanos de padre). Su formación se limitó a estudios básicos hasta los diez años de edad. Trabajó ayudando a su padre en la fábrica de velas y jabones de su propiedad, así mismo se empleó en otros oficios como: marino, carpintero, albañil y tornero. A los doce años empezó a trabajar como aprendiz en la imprenta de su hermano, James. A esa edad escribe sus dos únicas poesías, “La tragedia del faro” y “Canto de un marino”.

Cuando tenía 15 años, su hermano fundó el New England Courant, considerado como el primer periódico realmente independiente de las colonias británicas. Ahí, Benjamín escribió sus primeros artículos periodísticos, de tono crítico con las autoridades de la época, con el pseudónimo de Silence Dogood (entrometido silencioso).

En 1730 contrajo matrimonio con Deborah Read, con la que tuvo dos hijos, Francis y Sarah, además reconoció la paternidad de un hijo ilegítimo llamado William, acogiéndolo en su casa. En 1731 participó en la fundación de la primera biblioteca pública de Filadelfia, y ese mismo año se adhirió a la masonería (fue iniciado en la logia Sant John de Filadelfia y llegaría a convertirse en Gran Maestre durante muchos años), poco después publicaría como impresor las Constituciones de Anderson de 1723, uno de los documentos más importantes para los francmasones en el mundo. En 1736 fundó el primer cuerpo de bomberos de Filadelfia. También participó en la fundación de la Universidad de Pensilvania (1749) y el primer hospital de la ciudad. En 1763 se dedica a estudiar y mejorar el Servicio Postal de los Estados Unidos.

En sus últimos años de vida, Franklin enfermó de obesidad, un mal que le causó numerosos problemas de salud y se agravó la psoriasis que había padecido durante toda su vida. Finalmente murió de pleuritis en 1790, a la edad de 84 años. A los 40 años comenzó a escribir su autobiografía, la cual fue publicada póstumamente con el título de “La vida privada de Benjamín Franklin”.

Como miembro de la masonería, Franklin buscaba cultivar su carácter mediante un plan de trece virtudes:

1.Templanza: No comas hasta el hastío; nunca bebas hasta la exaltación;

2.Silencio: Solo habla lo que pueda beneficiar a otros o a ti mismo;

3.Orden: Que todas tus cosas tengan su sitio; que todos tus asuntos tengan su momento;

4.Determinación: Resuélvete a realizar lo que deberías hacer; realiza sin fallas lo que resolviste;

5.Frugalidad: Solo gasta en lo que traiga un bien para otros o para ti;

6.Diligencia: No pierdas tiempo; ocúpate siempre en algo útil; corta todas las acciones innecesarias;

7.Sinceridad: No uses engaños que puedan lastimar, piensa inocente y justamente, y, si hablas, habla en concordancia;

8.Justicia: No lastimes a nadie con injurias u omitiendo entregar los beneficios que son tu deber;

9.Moderación: Evita los extremos; abstente de injurias por resentimiento tanto como creas que las merecen;

10.Limpieza: No toleres la falta de limpieza en el cuerpo, vestido o habitación;

11.Tranquilidad: No te molestes por nimiedades o por accidentes comunes o inevitables;

12.Castidad: Frecuenta raramente el placer sexual; solo hazlo por salud o descendencia, nunca por hastío;

13.Humildad: Imita a Jesús y a Sócrates.

A más de 310 años el legado de Franklin todavía sorprende. No lo cree así amable lector.

Imagen: mydevotionalthoughts.net

  Jorge A. Rodríguez y Morgado
Twitter @jarymorgado
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