12 de diciembre de 2014
Nuestra “madre” nos ha abandonado… Sí, pero…. ¿Nos ha abandonado? O ¿Pudiera ser que nunca haya estado con nosotros en primer lugar?
A pesar de la ferviente e incondicional fe que el pueblo de México, en su inmensa mayoría, practica hacia la deidad llamada “Virgen de Guadalupe”, todo parece indicar que no está funcionando muy bien que digamos (o nada). Cada año las peregrinaciones al santuario católico, que dicho sea de paso es el segundo que más riqueza recauda solamente precedido por la Basílica de San Pedro en el Vaticano, “Basílica de Guadalupe” en la ciudad de México se atiborra de gente, en su gran mayoría pobre, aunque también van los artistas de Televisa a la primera fila a cantar y a llorar, para darle gracias o para pedirle favores a la virgencita morena.
Y aunque esto pase año con año, México empeora en muchas materias que golpean sobre todo a las clases más bajas. Esas clases son las que más confianza tienen en que algún día la virgen les concederá salir de su pobreza extrema, les permitirá encontrar a su familiar desaparecido, que les de trabajo (y bien pagado), les haga justicia con el asesino de su hijo, hija, hermana, padre, madre, abuelo, que se castigue al violador de su niña o niño (aquí también entran los casos de padrecitos pederastas), etc., etc., etc…. O simplemente que, ¡Por fin!, Mi hijo el “burro” pase del tercer semestre de la prepa.
En México nunca nada se va a resolver por medio de los rezos y plegarias a nuestra “patrona” de Guadalupe. Por más que nos lo quieran inculcar forzosamente la sociedad, la iglesia católica y el gobierno. Estos 3 grandes monstruos hambrientos de almas; almas y mentes listas y pre-fabricadas para el trabajo duro, incondicional, preparadas para la votación forzada por la pobreza y la necesidad de casi todo y para vivir según lo marcan las reglas de la moral de una sociedad cada vez más ignorante, clasista, racista y fanática que prolifera en nuestra nación. Gente llena de prejuicios y de ése tan mencionado “temor de Dios”… ése temor que ha conquistado naciones enteras, millones de mentes y voluntades.
Como bien apunta el gran Octavio Paz en su excelsa obra “El laberinto de la soledad”: La Virgen de Guadalupe viene a amamantar, proteger, abrazar a una nación que se ha quedado sin identidad, sin “madre”.
Parece que estamos frente a un laberinto del cual solamente veo la solución por medio de la decadencia de la ignorancia general. Los pobres feligreses dan cada año millones de pesos a los representantes de la virgencita de Guadalupe vestidos de sacerdotes santos, pulcros, inmaculados para que puedan tener suficientes centavitos para sus carros de lujo, sus guaruras, prostitutas, mansiones y todas esas cosas tan necesarias para ellos y sus vidas de recato y castidad.
A veces quisiera creer que la virgen fuera real y le quitara lo estúpido a todo su pueblo que la sigue como moscas a la miel. Y después de quitarles todas las estupideces de sus cerebros éste país por fin volteara a un futuro tecnológicamente aprovechable, mentalmente propicio y preparado y con un nivel de vida que nos acerque, aunque sea un poco, al de las naciones NO
católicas en las cuales la Virgencita del Tepeyac no es más que otra historia de mitología extranjera… como los dioses del Olimpo o los “Vaqueros Galácticos”....
Lalo Mandragore
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