Periodismo y Academia: ¿Mutuamente Excluyentes?
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3 de octubre de 2014
 
- La Historia Jamás Contada -

Terminaban los años 70 cuando comenzó a notarse una renovación del oficio periodístico, hasta entonces plagado de cuantos vicios puede acumular una actividad puramente empírica, imitativa, donde sólo se hacía carrera en la medida que se asimilaban los (malos) hábitos y costumbres de los veteranos, tales como el amarillismo, servilismo, populismo, vulgaridad. Los periodistas exitosos de cada nueva generación eran sólo copias, casi clones de los anteriores -de quienes habían sido aprendices- e igual de inconscientes o corruptos que ellos.

periodista-2La corriente renovadora provino de las filas universitarias, como no podía ser de otro modo, pero no de la un tanto pretenciosa carrera de “ciencias y técnicas de la comunicación”, cuyos primeros egresados sólo vinieron a reforzar los equipos de los grandes monopolios “informativos”, sino de quienes tenían una visión más amplia y crítica de los hechos y pensaban poder transmitirla sin más a los consumidores habituales de noticias.

Pero el discurso académico, sin el cual no se consigue este objetivo, es un lenguaje técnico especializado que exige además habilidades ampliadas de atención, memoria y abstracción, ausentes por lo general en quienes, por cualquier circunstancia, carecen de educación superior. Es uno de los casos en que el recurso populista de apelar a la “sabiduría del pueblo” simplemente no funciona.

¿Cómo vencer este obstáculo? Sólo hay una forma, la didáctica, presentando la nota como una pequeña lección autocontenida, que supone una labor-of-love del periodista al tener que prepararla antes de exponerla a quienes lo siguen, es decir, tendría que convertirse en un ENSEÑANTE. Primera imposibilidad práctica.

También está el asunto de la INVESTIGACIÓN, pues aun suponiendo al periodista capacitado para realizarla, ningún dueño o responsable de medio contrataría a otro que cubriera las tareas que ya no haría el investigador, pues supondría un doble gasto. Segunda imposibilidad práctica. (Conviene precisar aquí que el periodismo se reduce formalmente a describir hechos o transcribir dichos y que la razón misma de ser de la industria periodística es “cazar novedades” y ofrecérselas al público -en inglés, “noticia” es news, que evidentemente se deriva de new, “nuevo”-.)

¿Significa esto que el oficio siempre no dará el “salto de calidad” que soñaban aquellos jóvenes pioneros? No necesariamente. De hecho hay tres formas de conseguir el objetivo, pero NO dentro del periodismo como ahora se concibe: 1. Que el periodista emplee parte de su tiempo libre para profundizar en un tema y exponerlo didácticamente después a sus informados por los medios habituales; 2. Que se asocie con académicos que se ocupen del trabajo teórico para luego él presentarlo al público y 3. Que sean los propios académicos quienes expongan los resultados de sus investigaciones en un ESTILO periodístico, esto es, accesible, ágil e interesante para los profanos.

Esto lo hacen ya algunos visionarios -que son la excepción-, cuyos experimentos bien podrían ser el germen de esa práctica tan esperada por una sociedad que ya se toma en serio y quiere que sus informadores lo hagan también.
 
Fernando Acosta ReyesFernando Acosta Reyes (@ferstarey - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.