Peso mexicano, estable y fuerte durante el resto del año
Minuto a Minuto

26 de julio de 2023

A pesar de que la economía mexicana muestra signos positivos de recuperación, se espera que el segundo semestre sea complicado y con sobresaltos en los precios de algunos bienes y servicios, lo que obliga a no caer en excesos de confianza y a estar alertas sobre el comportamiento de tres indicadores fundamentales: tipo de cambio, inflación y tasas de interés.

De acuerdo con el coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios de la UNAM, Ignacio Martínez Cortés, existen las condiciones para que el peso mexicano mantenga su fortaleza frente al dólar; por el momento se descarta que pudiera presentarse un rebote en el tipo de cambio. Sin embargo, aún estamos lejos de que esa estabilidad se perciba en el bolsillo de los ciudadanos.

El especialista recordó que la fortaleza del peso frente al dólar se debe, en gran medida, a la decisión de la reserva de Estados Unidos de aumentar sus tasas de interés como parte de su estrategia para frenar la inflación, lo que automáticamente le resta poder a la divisa norteamericana ante otras monedas de economías más débiles como la mexicana.

Una consecuencia de esas medidas antiinflacionarias en la Unión Americana, dijo, es que este año en nuestro país aumentaron significativamente las transacciones nacionales e internacionales con moneda nacional, lo que ha permitido que tengamos un peso fortalecido.

Subrayó que en el primer semestre de 2023 el peso tuvo una apreciación extraordinaria frente al dólar de 11.3 por ciento: tan solo en junio fue de 3.7 por ciento, en una tendencia que podría mantenerse durante el resto del año.

“No hay en este momento, en el horizonte cercano, factores económicos que pudieran colocar un rebote en cuanto a que el peso perdiera valor frente al dólar. El evento económico más próximo en México es la presentación, en el mes de septiembre, de los Criterios Generales de Política Económica para 2024 y hay que estar atentos a la reacción de los mercados sobre cuatro proyecciones centrales: el crecimiento del PIB, el tipo de cambio, el precio del petróleo y el incremento de la deuda externa”, precisó Martínez Cortés.

No obstante, agregó, los mercados cambiarios no están exentos de eventos extraordinarios o coyunturales que en algún momento generen escenarios de incertidumbre política y económica, que pudieran afectar la paridad entre las monedas.

El experto universitario explicó por qué la fortaleza del peso no se muestra en el bolsillo de los ciudadanos y, por el contrario, existe la percepción de una pérdida en el poder adquisitivo. En ese sentido, comentó que se debe principalmente a que una cantidad considerable de artículos de consumo doméstico son de importación y han tenido aumento significativo en sus precios.

“Lo que tenemos es un incremento en el precio de vestido y calzado de importación, así como en bienes de consumo inmediato provenientes del extranjero como frutas, lácteos, cereales, productos de higiene personal o de limpieza para el hogar y alimentos para mascotas, entre muchos otros, lo que afecta negativamente en el poder adquisitivo de las familias”.

Otra consecuencia de tener un peso fuerte es que se reduce de manera considerable el ingreso de divisas al país, vía remesas. Es un hecho que miles de personas reciben menos dinero del extranjero por el tipo de cambio, acotó.

Además, prevalecen fuertes presiones inflacionarias que nada tienen que ver con el comportamiento de la actividad, ni con el manejo de la política económica del gobierno, sino con el comportamiento de las empresas que se resisten a reducir sus márgenes de ganancia y de manera arbitraria optan por aumentar el precio de sus mercancías.

Martínez Cortés consideró que los indicadores positivos que muestra la economía mexicana deben manejarse con cautela y sin caer en un optimismo excesivo, toda vez que aún están en puerta -al menos- tres eventos importantes que ejercerán mayor presión inflacionaria y nuevos ajustes al alza en las tasas de interés: las vacaciones de verano, el regreso a clases y el aumento en los productos del campo como consecuencia de las intensas sequías que se registran en gran parte del país.

Sobre el periodo vacacional y la inflación, abundó que en julio y agosto se espera un incremento de los servicios turísticos, principalmente en los costos de viajes en autobús, boletos de avión y todo lo referente al hospedaje y alimentación que aumentan en la llamada temporada alta.

De igual manera, los gastos en útiles escolares, uniformes y colegiaturas suelen provocar mayor incremento de precios que inciden directamente en los indicadores de la inflación.

Advirtió que el factor climatológico presiona fuertemente a la economía agrícola y aun se esperan varias semanas de sequías, lo que inevitablemente provocará incremento de precios de insumos del campo.

Boletín UNAM-DGCS-571/2023