Regulación en precios de medicamentos mejoró acceso a la insulina
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BOGOTÁ D. C., 15 de julio de 2021 — Agencia de Noticias UN-

Con tales regulaciones, en los años siguientes se evidenció una disminución del precio de varias insulinas, lo que también representó un ahorro para las entidades promotoras de salud (EPS) en el tratamiento de esta enfermedad.

Entre 2012 y 2017 se habría registrado un aumento en el consumo de unos 3.000 esferos de insulina (sistemas de inyección), y cerca de 600 pacientes para una EPS.

Además se habría dado un aumento del 5 % mensual en los pacientes que requieren este medicamento, específicamente en la glargina, una versión artificial de la insulina humana de acción prolongada.

El comportamiento positivo del consumo se mantuvo estable a partir de 2014, dejando ver que las regulaciones de precio y la inclusión en el Plan de Beneficios de Salud impacta de manera positiva en el acceso a medicamentos.

Tales hallazgos forman parte del trabajo de investigación adelantado por el químico farmacéutico Juan Sebastián Castañeda Gerena, magíster en Farmacología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

El especialista menciona que en este evaluó el impacto de las regulaciones de precios de medicamentos y su inclusión en el Plan de Beneficios de Salud en el consumo de cinco de las insulinas análogas, es decir aquellas que se obtienen a través de tecnologías recombinantes e imitan la liberación natural de insulina del cuerpo.

Insulinas analizadas

Las insulinas evaluadas fueron: glulisina, lispro, aspartato, detemir y glargina, tres de ellas de acción rápida, cuyo efecto se da a los pocos minutos de inyectadas y que tienen un acción en el organismo de entre 3 y 4 horas. Los pacientes con diabetes tipo I suelen aplicársela antes de comer.

Los dos tipos de insulinas restantes se conocen como medicamentos de efecto prolongado, que aunque actúan hasta después de 2 horas, luego de aplicadas tienen una duración en el cuerpo constante de 24 horas. La utilizan los pacientes con diabetes tipo I y II.

Regulación beneficia a pacientes

Para su trabajo, el investigador contó con la colaboración de una EPS, por medio de la cual accedió a datos e información de entre 2011 y 2017, como por ejemplo el número de pacientes a los que se les suministraba dosis de insulina y en qué fecha.

El magíster afirma que utilizó una metodología llamada “series de tiempo interrumpida”, usada comúnmente para evaluar políticas en salud; esta permite observar los cambios en nivel y tendencia de las variables de estudio antes y después de cada intervención o regulación.

Agrega que “aunque esta metodología se ha aplicado en otros aspectos de política pública, es la primera vez que se usa para evaluar la insulina como medicamento en Colombia, lo cual es un aporte importante en su trabajo de maestría”.

“La primea regulación realizada con el entonces POS permitió un mayor acceso a los medicamentos, y aunque no incluyó a todas las insulinas, sí hizo que aquellas que eran compañeras terapéuticas de la insulina lispro tuvieran que bajar su precio, lo que significó un ahorro para las EPS”, amplía.

Así, la regulación de 2012 fijó un precio por unidades internacionales (UI) de cerca de 68 pesos para la insulina lispro. El precio reportado durante los meses anteriores venía en incremento, de hecho, llegó hasta los 129 pesos.

Sin embargo, gracias a esta regulación cayó paulatinamente, y en julio se estabilizó el precio, muy cercano a la regulación.

Esta primera regulación tuvo una influencia no directa sobre las insulinas rápidas aspartato y glulisina, las cuales disminuyeron su precio por unidad. Para el caso de insulina glulisina este cambio fue cercano a los 6.400 pesos por UI hasta un valor fluctuante entre los 700 a 750 pesos durante el resto del año. Para el caso de insulina aspartato se tuvo un cambio de 38 pesos presente durante 2011 hasta un valor cercano a los 18 después de la regulación.

Advierte que aunque las siguientes regulaciones no impactaron en el aumento del consumo o el número de pacientes, sí lo hicieron en el costo, pues el número de insulinas usadas comenzó a aumentar con respecto al número de pacientes que la requerían.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co