LA VIDA FASCINANTE DE JUAN CRISÓSTOMO BONILLA
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LA VIDA FASCINANTE DE JUAN CRISÓSTOMO BONILLA

 

 Por: Graciela Solano Méndez*

 

 

 EL INSTITUTO NORMAL DEL ESTADO, HOY BENEMÉRITO INSTITUTO NORMAL DEL ESTADO, LLEVA EL NOMBRE DEL ILUSTRE POBLANO, QUE SIENDO GOBERNADOR DE PUEBLA HIZO POSIBLE SU FUNDACIÓN.

 

 

 

 

 

 

Elegí el título de este artículo, respetando  el nombre del libro que la  investigadora, Valeria Carrol, lanzó a la luz acerca de este gran maestro poblano, patriota, que expuso su vida y la de su familia por servir a la nación ocupada por fuerzas extranjeras; político visionario que fundó, entre otras instituciones la escuela normal, hace 128 años, pero sobre todo hombre cabal que supo vivir con plenitud cada etapa de su maravillosa y fructífera vida.

 

             Es esto un apretado resumen de la obra antes mencionada, que se encuentra en el Centro de Información de la Licenciatura en Educación Preescolar del BINE y que  invito a leer a todos los interesados en saber más acerca de este hombre singular.

 

 

En una humilde vivienda del poblado de Tetela del Oro, del hoy municipio de Tetela de Ocampo, localizado en la sierra norte del Estado de Puebla, sentado en un tosco banco de madera, Don Isidro Bonilla, fumando un cigarro de los que el mismo fabricaba para vender, aguardaba con entusiasmo y nerviosismo el nacimiento de su segundo hijo, el llanto vigoroso del recién nacido llenó de alegría, todo el cuarto. Era el 27 de enero de 1835, había hecho su entrada al mundo Juan Crisóstomo Bonilla Pérez, Doña Margarita y Don Isidro, estaban felices.

 

 

 

La situación económica para la familia Bonilla era muy precaria. Bajo la dirección casera de su padre aprendieron, Juan Crisóstomo y su hermano Vicente,  a leer, con el Silabario de San Miguel. Los niños entraron a la escuela y fue en 1847, cuando Juan terminó, con gran éxito sus estudios primarios, por insistencia de su maestro Nazario Quintos, se presentó en el  examen público y obtuvo el primer lugar.

 

 

 

A pesar de que Don Isidro dio la orden para que los niños no regresaran a la escuela, ya que necesitaba de su ayuda, Juan le dijo que él quería ser maestro, demostrando desde temprana edad su fuerza de carácter.

 

 

 

Durante dos años y a escondidas del padre amplió sus conocimientos y cuando acababa de cumplir 14 años fue director de la escuela de niños del barrio de La Cañada, de Tetela, con un pago de ocho pesos mensuales. Posteriormente, abrió una escuela particular en Ixtacamaxtitlán y en 1854  lo nombraron director de la escuela pública de ese lugar.

 

 

 

Tetela siempre fue un centro de actividad política, los partidos  eran el liberal y el conservador; Bonilla, militó  siempre en el primero. En 1855, encargaron de la sub-prefectura de Tetela, a don Juan N. Méndez, hombre honrado eminentemente progresista, enérgico y dotado de una fuerza física y moral extraordinarias. A pesar de la funesta tiranía de Antonio López de Santa Ana, Tetela se abríó de nuevo a la vida nacional; iniciándose, desde entonces entre ambos Juanes, una leal e inquebrantable amistad.

 

 

 

El maestro Bonilla esperaba en la puerta del salón de clases a sus alumnos y percibió la constante presencia  de la señorita Rosario López, hermosa morena, de facciones muy finas, con un par de bellas trenzas, que cada mañana llevaba a sus ahijadas a la escuela; con el tiempo sería su fiel y amorosa esposa que lo acompañaría en su fascinante vida.

 

 

 

Concluyó la guerra llamada de Tres Años que fue sangrienta y desastrosa y costó millares de vidas mexicanas, pero que dio el triunfo  a los liberales, instituyéndose  las leyes de Reforma. En la capital de la República entraba el presidente interino Don Benito Juárez García, quien convocó a elecciones,  resultando electo Presidente Constitucional, para el período 1861-1865. Juárez encontró el erario en bancarrota, por lo que entre otras medidas, decretó la suspensión del pago de la deuda externa, por lo que Inglaterra, España y Francia enviaron a sus tropas, a México,  en señal de protesta. Después de arduas negociaciones con Don Manuel Doblado, representante del gobierno mexicano,  España e Inglaterra, desistieron de sus amenazas de invasión, no así Francia que ordenó el desembarco de sus contingentes bélicos.

 

 

 

Ante estas circunstancias que prevalecían en el país, Don Juan Crisóstomo se trasladó a la ciudad de Puebla y se puso a las órdenes de don Juan N. Méndez, uniéndose, también, a la causa Don Juan Francisco Lucas, quienes teniendo como jefe al General Ignacio Zaragoza Zeguín, junto con los valientes defensores, entre los que se encontraban  las fuerzas de Tetela y  Xochiapulco, se aprestaron a la defensa de la soberanía nacional. El bando emitido por el General Santiago D. Tapia, Gobernador del Estado, declarando a la ciudad en estado de sitio, se escuchaba por doquier.

 

 

 

Después de una ardua lucha, el 5 de mayo de 1862, entró a la historia de México, como una fecha gloriosa. El General Zaragoza escribió al presidente Juárez. “...las armas nacionales se han cubierto de gloria”

 

 

 

Sin embargo, los refuerzos llegaban de Francia.  Puebla, la heroica, se preparaba para una nueva batalla, después de la sentida muerte del General Zaragoza, ocurrida el 8 de septiembre de 1862, González Ortega, Negrete y Berriózabal se habían hecho cargo de los preparativos de su defensa; pero el 17 de mayo de 1863, tras dos largos meses de asedió, los soldados mexicanos destruyeron sus armas, quemaron sus banderas y se dispersaron. Muchos oficiales fueron hechos prisioneros y deportados a Francia y el gobierno de Juárez se retiró hacia el norte del país.

 

 

 

Así los tres Juanes se organizaron para defender la independencia, formando el grupo que mayor dolores de cabeza iban a dar a los franceses en el Estado de Puebla.

 

 

 

En julio de 1863,  recibió Bonilla el nombramiento de teniente coronel, expedido por el gobernador y comandante militar del Estado Don Fernando María Ortega. Bonilla se sentía contento y sereno, organizando militarmente a los xochiapulquenses y en su carácter de maestro, seguía educando niños, pues nunca cejaba en esta tarea que tanto le gustaba. Desafortunadamente, los franceses ocuparon Teziutlán, Tlatlauqui, Zacapoaxtla y por último Tetela. Bonilla tuvo, junto con Juan Francisco Lucas que encontrar refugio en la cueva del carbón, donde recibieron al oficial parlamentario del Conde de Thun, quien le enviaba una misiva para pactar la paz, pero como la respuesta no fue la esperada, Thun emprendió el ataque contra Xochiapulco, sin poder tomar de rehén a Rosario, esposa de Bonilla, para obligarlo a entregarse. En esta época surge el “himno serrano” que en su estrofa dice: Montañeses, valientes serranos: de la patria las glorias cantad, y repiten sus ecos ufanos: ¡Libertad, libertad, libertad¡

 

 

 

La situación era cada vez más difícil y la  ley del 3 de octubre, que castigaba con la pena de muerte a los que defendían con las armas la independencia nacional, vino a agravarla. Por ironía, esa misma ley, al triunfo de los liberales, condenaría a Maximiliano, Miramón y Mejía en el Cerro de las Campanas, en Querétaro.

 

 

 

El 12 de octubre de 1871, Juárez tomó posesión como presidente, esto originó muchos descontentos, entre ellos el de Porfirio Díaz, que con el Plan de la Noria, desconoció los poderes federales; Bonilla, era de los hombres más cercanos a Díaz, así como Méndez y Lucas, así que tomaron parte en el Plan. Con la muerte del Presidente Juárez, en 1872, Bonilla volvió a la vida privada. Pero, el primero de enero de 1873, fue electo Presidente Municipal de Tetela y el 16 de septiembre, del mismo año diputado al séptimo Congreso de la Unión.

 

 

 

Como resultado del triunfo del Plan de Tuxtepec, Dn. Juan N. Méndez fue electo Presidente Interino de la República y nombró a Bonilla, Gobernador del Distrito Federal, posteriormente, el 22 de abril  de 1877 fue nombrado Gobernador Constitucional de Puebla, comenzando un programa liberal y progresista, cabe mencionar que en el ramo de la Instrucción Pública fundó las Escuelas Normales para varones en 1880, cuyo primer director fue el insigne maestro Dn. Guillermo Prieto y para  señoritas en 1879, siendo su primera directora la ameritada maestra Paz Montaño, estas Normales fueron las primeras en la República Mexicana. Creó, también,  la instrucción primaria obligatoria e impulsó la educación en todos sus grados.

 

 

 

Después de ocupar otros cargos,  el 30 de enero de 1984, Don Juan Crisóstomo Bonilla Pérez pasó a ocupar su  puesto en el sitio de los inmortales, hombre queridísimo por su familia y su pueblo, permanece en el corazón de mucha gente, su obra educadora  se ha prolongado hasta nuestros días, su vida es poco conocida, ojalá que las nuevas generaciones, mediante la lectura,  puedan penetrar a la vida fascinante de este héroe y maestro poblano.

 

 

 

* Profra. Graciela Solano Méndez. Lic. en Educación Preescolar  del BINE. H. Puebla de Z., septiembre de 2007

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