¿Los niños y niñas también son daño colateral?
Minuto a Minuto

rocio_garcia_olmedoTodos los días, todos los medios de comunicación, a todas horas dan cuenta de la violencia en nuestro país.  Reportes de enfrentamientos, reportes de asesinatos, reportes de ejecuciones.

Por curiosidad  ¿han contado el número de notas periodísticas que cotidianamente se nos presentan?

Hasta hace unos días se hablaba de que son ya 34 600 muertes producidas como “daños colaterales”  término usado para  identificar a los civiles que han sido víctimas de la guerra en contra del narcotráfico declarada por el gobierno federal.

Si  este número de asesinatos de civiles registrados, es ya de por sí espeluznante. Resulta aterrador conocer que esas balas perdidas, esos fuegos cruzados, esos tiroteos en zonas escolares, esas masacres juveniles, han afectado -hasta hace algunos días-  a más de mil víctimas que son niños, niñas y adolescentes.

En esta “lucha frontal” ninguna fuente oficial da cuenta  de la cantidad exacta de niños, niñas y jóvenes asesinados, pareciera que quiere ocultarse, sin embargo la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) que es una coalición de redes y asociaciones civiles que buscan difundir y promover los derechos e la infancia en México, ha dado seguimiento a estos casos y ha documentado por la vía del seguimiento periodístico la muerte de 1, 059 en lo que va del sexenio (dato al mes de octubre del año pasado).

Por supuesto la impunidad ha imperado en todos estos casos.

Recientemente la Redacción del Portal de Noticias La Silla Rota publicó una declaración de la Diputada Secretaria de la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables de la Cámara de Diputados Yolanda del Carmen Montalvo López, que señala “entre diciembre de 2006 y octubre del año anterior, cerca de mil 600 menores de edad fallecieron a consecuencia de la guerra contra el crimen organizado”.

La misma diputada  -por cierto del PAN-  señaló que “alrededor de 40 mil quedaron huérfanos por la misma situación”. Incluso fue más allá al mencionar “que entre 2009 y 2010 aumentó 34% el número de adolescentes detenidos por participar en la delincuencia organizada, por portar armas o por incurrir en delitos contra la salud. Todo, derivado de que en los últimos diez años ha crecido su participación en actividades delictivas y ha disminuido la edad para ingresar”


Ante este escenario, rescato lo señalado en el Informe alternativo, que sobre el protocolo facultativo de la convención sobre los Derechos de niño relativo a la participación de niños en conflictos armados, presentado ante la ONU en abril del 2010; que expresa la preocupación de las asociaciones civiles por los casos de homicidios dolosos en contra de niños, niñas y jóvenes mexicanos, así como la grave situación que enfrentan desde que el Estado Mexicano declaró la guerra en contra del narcotráfico, donde más allá de la legitimidad para combatir el crimen, “lo que resulta evidente a más de tres años de conflicto armado es la urgencia de modificar la estrategia del combate”.

Este informe detalla que el gobierno ha enfocado casi toda su atención en la lucha en contra del narcotráfico, cuando es sólo uno de los numerosos negocios a los que los cárteles de la droga se dedican, “resultando reduccionista la visión del Estado si solo presenta a la delincuencia organizada como un problema de drogas”,  que solo les constituye  -para los cárteles- un ingreso de entre el 45 y 48% de sus ingresos anuales y el resto les proviene de la comisión de otro tipo de delitos que el informe señala son alrededor de 22 tipos entre los que están el contrabando, extorsiones, trata de personas, tráfico de personas, corrupción, lavado de dinero, secuestros, piratería, entre otros.


Lo anterior -se señala- ha conducido al gobierno mexicano a considerar “a la delincuencia organizada como un problema de seguridad pública y un desafío criminal y no como un problema social, como consecuencia,  -el gobierno federal- responde solo con medidas policiacas y no con medidas preventivas”.

Las policías de militarización –dice el informe- no enfrentan las causas de fondo de la violencia solo a  sus efectos y esto lleva justamente a no atender la diversidad de factores que subyacen y que son  los verdaderos problemas: corrupción, pobreza, desempleo, falta de alternativas de vida, entre otros, que ha llevado también a que cada día más, los adolescentes se involucren en las redes del narcotráfico.

La realidad sin duda nos enfrenta a la necesidad de hacer visible que este combate no solo ha causado la muerte de miles de civiles inocentes,  también ha puesto en riesgo la vida de niños y niñas y adolescentes que han sido las víctimas inocentes de esta “guerra”.

Tenemos también que hacerlo visible para el gobierno federal genere las acciones para atender integralmente a todos esos miles de niños, niñas y adolescentes  que se han quedadp huérfanos;  y para detener el proceso de crecimiento criminal en niños y adolescentes, considerando  los factores diversos que lo generan.

Y que esto según los especialistas, puede lograrse si el gobierno federal panista modifica “su estrategia del combate”  para que nunca más los asesinatos de niños y niñas y adolescentes sean parte de una fría estadística considerada “daño colateral”.

*Rocío García Olmedo (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)ha desempeñado diversos puestos públicos y políticos en el estado de Puebla, México.

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