Los retos en el descalcismo (Artículo)
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20 de mayo de 2023

- La Historia Jamás Contada -

Algo de lo que nos vamos percatando quienes hemos adoptado el descalcismo (barefooting) como un elemento esencial de nuestro estilo de vida, ya sea porque lo practiquemos ocasionalmente o de forma sistemática e incluso cotidiana, es que después de cada experiencia nos queda la inquietud de llevarla más lejos la próxima vez, integrando más profundamente su práctica a nuestro propio yo (el self de la Psicología), identificándonos y siendo identificados con ella.

Y así sucede efectivamente, aunque no de forma progresiva y lineal, sino a través de retos (en inglés, dares, “atrevimientos”) que nos vamos poniendo a partir de nuestros logros anteriores y las habilidades tanto físicas como psicológicas y sociales que hemos desarrollado  durante el proceso, haciendo por ello cada vez más sencillo en todos los sentidos, dar el siguiente paso, hasta el punto de convertirse en algo natural para nosotros.

Por eso resulta de lo más instructivo hacer el recuento de cómo, a través de esa serie ascendente de retos, nos vamos enterando por nosotros mismos de la realidad objetiva tanto del mundo físico como de la sociedad en que vivimos, que no necesariamente corresponde a la que suponíamos o imaginábamos antes de vivir la experiencia, ya sea por la falta de información adecuada o por haber asimilado los prejuicios sociales al respecto, ya que cuando internalizamos la ideología, ésta se convierte en parte de nuestra psicología, modulando nuestras emociones y sus consecuentes reacciones, tanto internas como al exterior.

En cuanto a los retos físicos, el primero es sin duda el contacto con el suelo, cuya sensación siempre nos sorprende, pues la regla es que lo afrontemos en condiciones que están fuera de nuestro control y que no conocemos o ya olvidamos, siendo la temperatura lo primero que percibimos y que puede ser tanto tibia y agradable como excesivamente caliente o fría, situaciones que no podemos soslayar pues tienen consecuencias dolorosas y a veces peligrosas.

El frío, por ejemplo, aparte del dolor, puede provocar entumecimiento y hasta un resfriado, mientras que el calor ocasiona quemaduras que, por leves que sean, nos dejan escaldados por un tiempo y muy sensibles a la rugosidad del suelo, dificultando caminar por él.

Pero estos retos, si los afrontamos con determinación e inteligencia, también nos proporcionan las claves para salir airosos de ellos, como en el caso del frío, cuando comprobamos en carne propia que dentro de ciertos límites, el organismo puede adaptarse a un medio hostil, como bien sabemos quienes acostumbramos permanecer descalzos  en cualquier estación del año, pues basta con separar unos minutos los pies del suelo para que éstos recuperen su tibieza habitual, como también nos consta que no nos resfriamos fácilmente, al menos por esta causa.

Por lo que toca al calor excesivo, la clave está en entender cómo opera la termodinámica, pues el calor se transfiere de lo más caliente a lo menos caliente y lo hace en un tiempo estimable, por lo que debemos evitar permanecer “demasiado” (que pueden ser segundos) sobre el suelo caliente y alejarnos preventivamente de él con la mayor frecuencia posible. Una cuestión de cálculo, básicamente.

Lo mismo en cuanto a la textura, que puede ir de lo más agradable y hasta voluptuoso hasta superficies muy agresivas, tanto naturales como artificiales. Este reto se maneja mediante el control fino de las articulaciones para colocar la pisada de modo que el peso corporal se distribuya por toda la planta del pie, evitando la presión excesiva en ciertos puntos, cuidando también la velocidad y el ritmo de con el que nos desplazamos, así como la respiración y el grado de cansancio, pues no es lo mismo transitar ágilmente por un camino irregular que hacerlo fatigado: la diferencia es abrumadora y no sólo psicológica sino física.

Como habrán notado ya desde el principio, todo esto de los retos y su papel formativo -y transformador- en el descalcismo como estilo de vida, es prácticamente idéntico a lo que sucede en las disciplinas artísticas y deportivas profesionales, lo que me llevó en algún momento a pensar en titular el presente artículo: EL DESCALCISMO COMO ARTE Y DEPORTE. ¿Qué piensan ustedes al respecto?

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.