¿Por qué investigar lo extraño? (Artículo)
Minuto a Minuto

03 de febrero de 2023

- La Historia Jamás Contada -

Es curioso cómo se deposita y distribuye el conocimiento en las sociedades humanas, un proceso constante pero del cual la mayor parte del tiempo no tenemos conciencia. De hecho, sólo cuando requerimos un conocimiento inusitado para una tarea específica y, en cierto modo, urgente, es cuando nos formulamos la pregunta crucial: ¿dónde podré hallar esta información?

Al escribir esto me vino inmediatamente a la memoria una anécdota de principios de 1989, cuando una amiga estudiante de Psicología me presentó a otro estudiante quien, junto a su equipo, estaba embarcado en una investigación escolar sobre el cine pornográfico como parte de su asignatura de Urbanismo -cultura o vida urbana-, la misma que me había llevado a conocer a la primera y por un tema igualmente insólito: la música clásica. (Insólito porque rompía lo mismo con la hegemonía ideológico-cultural del PRI-Gobierno, esto es, el “nacionalismo revolucionario” (?), versión autóctona del “realismo socialista” de allende la Cortina de Hierro -o “acero”, que eso significa сталь (Stalin) en ruso-, que con las producciones de la cultura de masas del momento.)

Pues bien, la más entusiasta participante del grupo de cine me confió en ese momento que no encontraban dónde o con quién documentarse al respecto, pues los médicos y maestros -psicólogos- que habían consultado no pudieron darles razón. Les expliqué entonces que sería más adecuado hacerlo con antropólogos o, aún mejor, artistas, en cuyos campos encuadran con toda naturalidad el cuerpo, el sexo y la pornografía, para tampoco recurrir ya a sacerdotes o abogados, usualmente mojigatos que, más que informar, sermonean.

Este relato ejemplifica el caso más frecuente de la aparición de lo extraño -ajeno, insólito- en un entorno usualmente anodino, como el día a día de la vida universitaria. ¿Cómo salir del impasse? Ahora se respondería a coro: “Preguntándole a San Google”, pero entonces no quedaba más opción que investigar -literalmente, “meterse en la huella”-. Y es donde comienza el verdadero problema, pues se trata de dejar atrás toda una vida de condicionamiento contra lo extraño, proceso que puede llevar a una crisis personal. (De hecho, en el caso que les relato, dos muchachos abandonaron prematuramente la investigación.)

Investigar implica cambiar de actitud: salir del aislamiento dogmático en que fuimos criados -y que luego preservamos celosamente por cuenta propia como si fuera algo genuino de nosotros- y aprender a utilizar lo extraño como vehículo para salir de nuestra inercia intelectual. (Al respecto, no deja de sorprenderme la cantidad de asociaciones off the stream privadas, discretas o incluso clandestinas que han surgido a lo largo de la historia para investigar lo extraño.)

Como ya habrán notado mis atentos lectores, lo extraño no solamente abarca lo paranormal o “sobrenatural”, sino también lo íntimamente humano sobre lo que pesa un tabú e incluso lo social, acerca de lo cual he escrito con relativa frecuencia. Son “las historias jamás contadas” de cosas que todos sabemos pero nadie lo expresa en voz alta, como ahora en la esfera política, donde lo extraño tenebroso aparece cada vez a menores intervalos, como si fueran los retoques de un plan ya cumplido: he ahí un gran tema para investigar desde todos los ángulos posibles, incluido el del misterio, pues existen indicios…

Así que por ahora sólo me resta darles la bienvenida a un nuevo año en que la Investigación de lo Extraño puede resultarnos de suma utilidad.

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.