El tiempo
Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

6 de septiembre de 2016

Tutor y consejero del emperador Nerón, Lucio Anneo Séneca nacido en Roma en el año 4 a.C Roma sigue siendo oportuno a 1950 años de su muerte.

Séneca nos llama a pensar en el tiempo y en lo breve que es nuestro paso por la vida, además de lamentar nuestra falta de entendimiento.

El tiempo ha sido para el hombre motivo de queja y reclamo ante el hecho contundente de lo que considera un lapso insuficiente para saldar sus cuentas pendientes. Cuentas heredadas de quien al igual que él proclamó la necia idea de pugnar por más tiempo. El  tiempo es corto o largo según sea el derroche o tacañería que  limita o  amplía nuestro transitar por la vida.

Lo mismo da para la insatisfacción del deseo del hombre, ya que el deseo es el ingrediente necesario  para aferrarse a la vida

Difícil de entender el tema del tiempo que nos arrastra en sus caudales y nos ahoga sin ningún remordimiento.
La eternidad nos podría dar la anhelada respuesta: sin divisiones, sin ahora, sin ciclos, navegando por un sinfín de tiempo, sin pensar que la vida es un pasaje del tiempo.

Ser atemporales podría significar la eterna primavera o el eterno sentir de un clima que en su devenir nos mostraría el cansancio y el anhelo por el fin.

San Agustín  postuló la idea del tiempo como un fenómeno interior, instantes creados en el interior, en el imaginario, en el significado del ser.

Legitimación de la causalidad es la idea moderna, científica, que testifica lo  palpable y que quiere asegurar que el tiempo es medible.

¿El tiempo es inherente al hombre, está sujeto a su paso?  O es independiente como un hecho donde el hombre entra como un ser perdido que busca librar los escollos que el tiempo le presenta.

El tiempo no es nada sin el hombre, el hombre piensa y habla del tiempo.

El hombre es lenguaje y con él traduce su sentir: se pregunta, se responde, y crea verdades que utiliza según el lapso de tiempo y el espejo donde se mira.

En nuestros días el tiempo queda sometido a la obviedad. Pocas veces pensamos en cuanto nos queda por caminar, el reclamo viene de manera irónica llegado el final.

El eterno se desplaza junto a nosotros, nos difumina y nos traspasa, concediéndonos un panorama que parece lejano.
Dice Séneca en las primeras páginas de su libro De la brevedad de la vida:

Habiendo llegado a lo último de la edad humana, teniendo cerca de cien años o más, ven acá, llama a cuentas a tu edad. Dime, ¿Cuánta parte de ella te consumió el acreedor, cuanta el amigo, cuanta la Republica y cuanta tus allegados, cuanta los disgustos con tu mujer, cuanta el castigo de los esclavos, cuanta el apresurado paseo por la ciudad? Junta a esto las enfermedades tomadas con tus manos, añade el tiempo que se paso en ociosidad, y hallarás que tienes mucho menos de lo que cuentas.

Hoy el tiempo malogrado tiene como fin el caos. La alteración del tiempo deriva en el suicidio asistido por la falta de tiempo, porque no hay valor que objetive la vida.

Hemos conspirado contra el tiempo, lo hemos mandado asesinar, como Nerón a Séneca, y la mano ejecutoria tiene un guante negro que esconde nuestras conciencias.

Quizás llegado el fin nuestra única alternativa sea regresar al principio, y despertar del sueño profundo en que duermen nuestras conciencias.

El tiempo sea medible o no, vive dentro de nuestro cuerpo y es el alma que dicta el tic tac de nuestra fragilidad.

El tiempo descrito en los libros nos acerca a Séneca:

¿Cuál, pues, es la causa de esto? El vivir como si hubiera de vivir para siempre, sin que vuestra fragilidad os despierte. No observáis el tiempo que se os ha pasado, y así gastáis de él como de caudal colmado y abundante, siendo contingente que el día que tenéis determinado para alguna acción  sea el último de vuestra vida,  Lucio Anneo Séneca.

Imagen: cutypaste.com

Leticia Díaz Gama; escritora, conductora de Otras Voces y colaboradora de Sabersinfin.com

 

 

  1. Facebook
  2. Twitter
next
prev
next
prev

Hay 425 invitados y ningún miembro en línea