La bohemia como alternativa de vida
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RADIO Sabersinfin.com

 

 

19 de agosto de 2016

Al escuchar la palabra “bohemia”, la mayoría seguramente evocará noches de parranda “moderada”, con tríos y boleros. Algunas otros, con inclinaciones literarias, lo harán en cambio con reuniones informales de lectura y, eventualmente, declamación de poesía. Mientras que otros, los menos, se remitirán a la ópera homónima de Puccini y quizá hasta la línea de la Habanera de CARMEN que literalmente dice: “…est enfant de Bohême…” Todas ciertamente manifestaciones suyas, pero que por sí solas no llegan a caracterizarla y mucho menos a definirla.

Por principio, la BOHEMIA es una actitud ante a la vida, diametralmente opuesta a la fatalista, herencia de la religión, que ve a ésta como intrínsecamente austera, resignada, sufrida… en una palabra: mortificante, mientras que aquélla afirma que se puede vivir a plenitud incluso bajo circunstancias social o naturalmente adversas.

Una de sus primeras corrientes históricas surgió de la Institución monástica misma: los goliardos o “eruditos vagabundos” que, abandonando el claustro, se lanzaron al Mundo y mezclaron con la gente común, empleando su educación refinada para sobrevivir y hasta destacar en él. Su filosofía quedó elocuentemente plasmada en su poesía, popularizada desde los años 30 del siglo pasado por la “cantata profana” CARMINA BURANA de Carl Orff, construida sobre los textos medievales originales, cuyos antecedentes se remontan a la Antigüedad clásica y las escuelas (filosóficas) hedonista y epicúrea.

Desde entonces la bohemia ha atravesado por variadas vicisitudes, entre ellas la formidable del surgimiento y consolidación del capitalismo, que vino a instaurar un nuevo ascetismo, esta vez secularizado, como lo documentó puntualmente el sociólogo Max Weber.

Con todo, ésta pervive hasta el día de hoy en actividades como las citadas al principio, usualmente como opciones para el tiempo libre entre ciertos estratos de la clase media. También, aunque ya muy menguada por la proletarización –sujeción a horarios, cuotas de producción, etc.- del arte, entre los profesionales de éste, los bohemios por antonomasia todavía a mediados del siglo XX. (Era el estilo de vida característico de los artistas asentados en la rive gauche  del río Sena, en París.)

Pero las nuevas tecnologías, como avizorara Marcuse (DAS ENDE DER UTOPIE, 1967) y hasta el mismo Marx más de un siglo antes, han hecho posible incorporarla a actividades productivas, comerciales, de servicios, recreativas y una larga lista que hace apenas una generación resultaba inconcebible.

Pero a todo esto, ¿qué tiene de particular la vida bohemia que la ha hecho tan deseable a lo largo de la Historia? Nada menos que permitir al individuo acercarse lo más posible a la LIBERTAD al poder ser, actuar, vestirse, relacionarse, divertirse y hasta trabajar como le plazca, sin tener que sujetarse a reglamentos absurdos o el simple capricho de los poderosos. La única condición es tener CONCIENCIA de lo que hace para no caer en el arrepentimiento que, directamente o de rebote, refuerza la red de Poder.

Concluyendo, la existencia de la BOHEMIA es una cuestión de la mayor importancia política precisamente por ser la libertad individual la medida concreta de la libertad de una sociedad.


Imagen: pinturayartistas.com

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey - es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño, SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.

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