El Día de la Mujer y lo que no hemos entendido
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RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

7 de marzo de 2016

25 de marzo de 1911 hace referencia a un hecho sangriento: la fábrica de confección de ropa Triangle Waist Co. de Nueva York  donde laboraban 146 mujeres, la mayoría inmigrantes y judías se consume en medio del fuego que abraza los cuerpos de las mujeres que trabajan haciendo camisas, y que como antecedente venían urgiendo por un trato digno, justo y acorde a su jornada de trabajo, respeto de igual a cualquier ser humano que insertado en el engranaje de la maquinaria social contribuye y aporta para la expansión del mundo.

Las habían encerrado dentro de la fábrica, hecho por demás semejante a prácticas atávicas que detonaron en la creación del sindicato internacional de mujeres.

El 8 de marzo se proclama como Día Internacional de la Mujer, y con esta fecha la llamada de atención para un asunto siempre pospuesto y que hoy sigue siendo debate, como si las mujeres no fueran columna vertebral que al igual que el hombre sostienen la cúpula del pensamiento, con su correspondiente protagonismo histórico, en un mundo que demanda su trabajo, asegurando que, a ellas hay que alargarles el transito a una posición de igual.

¿Qué ha sucedido desde entonces? El ensayo fundamental de la historia del feminismo escrito por Simone de Beauvoir en el año de 1949 sigue vigente y su contenido es referente para un antes y un después en el avance hacia la igualdad de hombres y mujeres.

Preciso es apuntar si las mujeres tienen el tema del feminismo presente, si no cotidiano, si como panorama de cambio, y si su propia historia les es reveladora, consciente y clara, porque si no, seguirá siendo, la mujer, un ser que camina bajo la bruma de un destino que va salvando a tientas.

Seguramente es difícil abrir brecha para el conocimiento del tema de la mujer, las propias mujeres, las que necesitan tener a la mano el conocimiento de sí mismas  duermen el sueño que las ideas heredadas dan por hecho, que el principio de todo ha sido el de ser mujer con toda la carga que lleva en sí una palabra que debería ser equivalente a seres para vivir el mismo mundo.

Por supuesto que ha habido cambios, los ejemplos recaen en mujeres brillantes, mujeres que han ocupado escenarios de universidades, teatros, plazas, y que hoy también alzan su voz. Gracias a su lucha se ha develado la cortina que cubre el señuelo colocado a la mujer, dejándola un paso atrás.

De inicio la palabra feminismo se ha vuelto moda para retroceder en sus propios principios al decir no soy feminista basándose en el solo argumento que pone de espaldas la relación hombre mujer, y se inserta en un circulo inacabado que nos lleva a una guerra por el poder.

Una guerra mal entendida donde las asignaciones que nos dividen, nos engañan: la fuerza es inherente al hombre y la fragilidad etiqueta a las mujeres de manera tendenciosa.

Es así que las mujeres están ciertas de no querer parecerse a los hombres y hundirse en las sombras de su fragilidad cuando la lucha por el poder lo requiere.

Es preciso continuar pugnando por la igualdad de nosotras y nuestras hermanas. Ellas las nacidas en la miseria, las olvidadas, las muertas sin sentido, sin un camino, y sin libre albedrio requieren de nuestra voz, de las que hemos tenido oportunidades y que a veces olvidamos el desafío.

Imagen: tnrelaciones.com

Leticia Díaz Gama; escritora, conductora de Otras Voces y colaboradora de Sabersinfin.com

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