15 de junio de 2015
No pienso nunca en el futuro porque llega muy pronto.
Albert Einstein
El hombre desde la más remota antigüedad hasta la actualidad ha sentido la necesidad y curiosidad de conocer lo que le depara su destino y ha hecho todo lo posible por conocer su futuro, recurriendo a un sin número de artilugios para ello. Sin importar la clase social, raza o religión, el hombre recurrió a los especialistas en adivinación con la curiosidad de saber qué hay más allá de la vida, de su pasado, de su destino, algún acontecimiento venidero o simplemente para buscar respuestas a los acontecimientos que les eran desconcertantes.
Uno de los métodos más antiguos de adivinación es el I Ching o “libro de las mutaciones”, el cual es un texto oracular chino cuyos primeros pasajes se suponen escritos hacia el año 1200 a. C. Se cree que describe la situación presente de quien lo consulta y predice el modo en que se resolverá en el futuro si se adopta ante ella la posición correcta. Es un libro adivinatorio y también un libro moral, a la vez que por su estructura y simbología es un libro filosófico y cosmogónico.
Recordemos también que el oráculo de Delfos, en Grecia, fue un lugar de consulta, en donde Pitia o Pitonisa, personaje femenino con una vida y costumbres irreprochables, interpretaba las respuestas. El oráculo se celebraba el día 7 de cada mes, día que se consideraba como la fecha del nacimiento de Apolo. Los consultantes eran desde reyes hasta gente pobre y la fe en el oráculo era total, incluso si se equivocaba, porque en ese caso se decía que el fallo era debido a la interpretación de lo dicho y no al oráculo en sí.
Así mismo, se ha recurrido a todo tipo de mancias (del griego manteia con el significado de adivinación o prácticas de predecir) cuya finalidad básica es buscar e interpretar los diferentes mensajes de los elementos de la naturaleza para adivinar el futuro y la suerte, llegando a la consulta, entre otras cosas, de: La Bola de Cristal, utilizada desde siglos antes de cristo en medio oriente; Cafeomancia o el arte de leer los restos del café; Quiromancia la lectura de las líneas de las manos, la cual nació hace miles de años en los pueblos nómadas de los Balcanes; Aritmomancia o adivinación por medio de los números; Cartomancia el predecir el futuro por medio de las cartas; Rabdomancia para buscar objetos ocultos mediante varillas o péndulos; la Güija o Ouija consiste en un tablero dotado de letras y números con el que supuestamente se puede entablar contacto con los espíritus de los difuntos; Necromancia o arte de evocar a los muertos y de adivinar el futuro por la inspección de los cadáveres y así podríamos seguir describiendo una gran cantidad de procesos adivinatorios.
En los últimos días Internet ha sido invadido con videos de personas, en su mayoría adolescentes, que mediante un juego llamado de Charlie Charlie Challenge tienen el objetivo de hacer contacto con entes del más allá. En sólo dos días, más de dos millones de personas han participado en dicho juego. Los participantes tienen que invocar a la supuesta entidad formulando la siguiente pregunta: “¿Charlie, Charlie estás aquí?” Y si reciben una respuesta afirmativa, los participantes pueden continuar la sesión con preguntas a la entidad presente.
El juego consiste en colocar dos lápices haciendo equilibro en forma de una cruz encima de un papel con las palabras “sí” y “no”, posteriormente se le preguntas al supuesto ente sobrenatural llamado Charlie, el cual contesta moviendo el lápiz hacia alguna de las dos palabras. La clave del auge producido por el reto Charlie Charlie reside en que, a diferencia de la tabla de güija en donde los participantes colocan la mano sobre una tablilla, en éste fenómeno de las redes sociales, pareciera que los lápices se mueven por sí mismos, por lo que es fácil creer que la única explicación debe ser una fuerza sobrenatural.
A principios de 1970 la Sociedad para la Investigación Psíquica de Toronto intentó demostrar que algunas manifestaciones fantasmales son productos de la mente humana. Para ello, reunieron a un grupo de personas para que crearan un personaje ficticio y luego, a través de sesiones de espiritismo, comunicarse con la entidad. El resultado fue fenómenos que no podían ser explicados científicamente como el de Charlie.
Y usted, estimado lector, ¿ha utilizado alguna técnica de adivinación para conocer su futuro?

Jorge Rodríguez y Morgado (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es catedrático universitario, conduce: ConoSer Bien en Sabersinfin.com.








