
15 de febrero de 2021
¡Qué vivos reposan mis muertos
en el mausoleo de mi corazón!
¡qué vivos están mis muertos,
en mis recuerdos están!
con amor los arropo en la memoria
no terminan de irse no se van…
Mis muertos viven renacen cada día
aún resuena el eco de sus pasos
de sus voces y sus risas.
La muerte es un amanecer…
viven en otro plano de la realidad
en otra dimensión aún para mí desconocida.
Llámale fe Llámale intuición Llámale esperanza
Llámale resurrección Llámale milagro de amor
Llámale… como quieras
después de la vida existe un nuevo despertar.
Los cuerpos… son recipientes de barro
que guardan el tesoro de la vida
y al morir la esencia y la consciencia perduran
se rompe el hilo de plata que los unía.
El cuerpo prestado y desgastado regresa al polvo
para fecundar nuevas semillas.
El círculo de la vida no tiene fin.
Desde que naces hasta el último aliento
la muerte ronda en cada esquina.
Sólo te salva el amor… el amor sincero te salva
te hace crecer en la batalla
el valor marca el camino
la sabiduría cobra algún sentido.
Morir es renacer no cabe duda.
Mis muertos se niegan a despedirse
sonríen tiernamente me complacen una vez más
cuando les pido imploren por mí
y me ayuden a seguir remando en el río agitado de la vida
y atraviese a salvo la selva de asfalto la jungla citadina.
Mis muertos marcan la ruta sigo su estrella
la Fe da la certeza de volvernos a encontrar
es una delicia saberlo; la muerte… es un nuevo despertar.








