Esencia de clavo, aliada para tratar sensibilidad dental
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BOGOTÁ D. C., 11 de mayo de 2021 — Agencia de Noticias UN-

A las propiedades sellantes, anestésicas y antibacterianas del cemento de eugenolato de zinc –combinación de óxido de zinc y eugenol–, idóneas en el alivio del dolor y de la inflamación pulpar, se suma la de inhibir la acción de un receptor celular que influye en la sensibilidad dentinal.

Este hallazgo abre una puerta terapéutica de alta demanda en odontología, si se tiene en cuenta que, según el último Estudio Nacional de Salud Bucal IV-2013-2014 (ENSAB IV), el 70 % de la población colombiana reportó haber presentado sensibilidad en alguna ocasión.

La profesora Paula Alejandra Baldión, directora de la línea de Biología y Mecánica de Materiales del Grupo de Investigaciones Básicas y Aplicadas en Odontología (Ibapo) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que la sensibilidad o hipersensibilidad dentinal –motivo de consulta frecuente en odontología– se asocia con una disminución de la calidad de vida de los pacientes. “Se presenta como un dolor espontáneo, corto, transitorio y agudo que perciben los pacientes cuando ingieren alimentos o se cepillan los dientes”.

Por su parte la odontóloga Karen Lorena Latorre Mora, magíster en Ciencias - Farmacología de la Facultad de Ciencias de la UNAL, agrega que la hipersensibilidad se manifiesta ante diversos estímulos externos como cambios drásticos de temperatura, consumo de sustancias ácidas o alimentos dulces, y después de tratamientos odontológicos como el blanqueamiento dental.

Afirma además que “aunque en el mercado existen productos como cremas dentales ‘desensibilizantes’, geles o barnices, no se está tratando el problema desde su origen, por lo que es necesario identificar cómo se genera la sensibilidad dental para resolverlo”.

Señales dolorosas de alerta

El receptor de potencial catiónico transitorio V1 (TRPV1 por sus siglas en inglés) se encuentra en los odontoblastos, principales células de la pulpa dental que forman la dentina como un tejido duro permeable que conforma la mayor parte de la estructura de los dientes.

“Los odontoblastos son a los dientes lo que las neuronas al cerebro: las células encargadas de transmitir señales de alerta frente a diferentes estímulos”, añade la profesora Baldión.

El receptor es una proteína que funciona como canal iónico por medio del cual, cuando entran elementos (iones) como el calcio o el sodio, se activan y desencadenan la señal dolorosa.

La magíster Latorre menciona que en su investigación se demostró que los TRPV1 se activan ante diversos estímulos externos como los mencionados.

Las investigadoras aseguran que dicha respuesta se puede inhibir con algunas sustancias, entre las cuales probaron el eugenol, usado tradicionalmente por los odontólogos como material de obturación temporal, sedante pulpar, cementante provisional y apósito quirúrgico.

Según la profesora Baldión, una ventaja de este hallazgo es que ya existe un material sintetizado, no hay que crearlo ni buscarlo. “Pensamos introducirlo en forma farmacéutica o presentación comercial conveniente para aplicarlo clínicamente. Una alternativa sería en forma de barniz –para pincelarlo sobre el diente– para que así genere su efecto desensibilizante”.

Modelo in vitro

El objetivo del estudio es determinar la expresión, localización y actividad funcional del receptor de dolor TRPV1 en un modelo in vitro de células similares a odontoblastos humanos; el trabajo fue desarrollado en 2018 por la profesora Baldión como tesis doctoral.

En ese trabajo se demostró que los odontoblastos obtenidos son similares a los “originales”, es decir que cumplen funciones como  producir dentina, por ejemplo, y tienen capacidad de reparación.

Con dicha certeza se procedió a identificar el receptor y después a verificar que este respondía o se activaba con diferentes estímulos. Se realizaron pruebas de estimulación térmica –con altas temperaturas–, de pH –con sustancias ácidas y básicas–, y químicas –con capsaicina, que es un componente del ají.

Cuando se comprobó que el TRPV1 reaccionaba a los estímulos, se adelantaron pruebas de desensibilización. Esto se logró tras una exposición de 20 minutos a concentraciones de 603,5 y 1.000 micromolares (μM) de eugenol.

Para las investigadoras, el hallazgo contribuye a la construcción de un modelo de estudio del dolor pulpar orientado a ofrecer alternativas terapéuticas.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co
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