Ley de Crecimiento no mejora el sistema tributario
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BOGOTÁ D. C., 30 de enero de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Así lo advierte el profesor Jairo Orlando Villabona, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien considera que tanto la Ley de Crecimiento como la de Financiamiento, al igual que las anteriores reformas tributarias, solo atienden problemas coyunturales de corto plazo pero no proponen soluciones de largo plazo que garanticen estabilidad en el sistema y cambios estructurales.

Para el analista tributario, quizás el caso más aberrante se presentó en la anterior Ley de Financiamiento, en la que gran parte de los recursos que se pretendía recaudar se basaban en cobrarle IVA a la canasta familiar: “fue tan impopular y evidente el golpe a la población más desfavorecida, que en menos de dos días se cambió todo su esquema, lo que conllevó varias inconsistencias que terminaron por declararla inexequible”.

Desde su punto de vista, lo mejor sería copiar los modelos que funcionan, con el fin de disminuir la inequidad y aumentar la baja carga fiscal para mejorar los programas de salud, educación, vivienda, cultura, infraestructura, investigación y tecnología, entre otros.

En el país los impuestos no cumplen su principal función, que es redistribuir los ingresos y la riqueza, pues el coeficiente de Gini permanece prácticamente igual, antes y después de impuestos, sostiene el experto.

El sistema tributario en Colombia es tan deficiente, que para tener un sistema más progresivo y adecuado, el profesor Villabona sugiere incluso copiar las políticas tributarias de los países que integran la OCDE, organización a la cual ingresó Colombia.

En tal sentido, recuerda que algunas de las principales fallas del sistema tributario en Colombia se relacionan con tasas nominales bajas para las personas de mayores ingresos, las cuales nunca han estado por encima del 32 % mientras que en los países desarrollados llegan hasta un 55 %. Ello se debe especialmente a que por lo general en el país los dividendos no han pagado impuestos y en la última reforma se volvieron a bajar.

El sistema cedular per se también genera inequidad horizontal, pues permite que dos, tres o cuatro personas con la misma renta líquida gravable paguen un monto de impuesto diferente, siendo siempre los más favorecidos los dueños del capital, es decir los que reciben dividendos.

Además el país registra una alta evasión de impuestos, sin cárcel efectiva y normas demasiado laxas, según las cuales, si la persona reconoce el hecho y paga, no tiene prisión; de igual manera, los montos son “exageradamente altos para ser penalizados”, cuando debería ser sobre cualquier monto superior al menos a 500 millones de pesos.

El profesor Villabona también considera que el impuesto a las herencias es regresivo, ya que todas pagan la misma tasa mientras en Japón y Corea, por ejemplo, para herencias altas se liquidan a tasas del 55 y 50 %, respectivamente.

Muchos beneficios

Otra de las falencias en el sistema son los excesivos beneficios tributarios –más de 200– que se aplican sin análisis beneficio-costo, obtenidos por el lobby, y los compromisos de las campañas políticas, como se ha demostrado en varias tesis de maestría del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri) de la UNAL.

Grandes capitales y rentas no pagan impuestos en nuestro país, debido a que no existe un convenio de intercambio de información automático, con países como Panamá, en donde se afirma que más de una tercera parte de la inversión es colombiana.

Además se requieren programas de educación fiscal en los primeros años de colegio, como sucede en los países desarrollados, para generar cultura y conciencia tributaria.

La falta de cooperación interinstitucional genera mayores costos y menor alcance de las auditorías, en tanto que sin actualización catastral se siguen cobrando bajos impuestos a grandes latifundios improductivos.

En ese mismo escenario, a la ineficiencia contribuyen los sistemas de información desarticulados entre los entes nacionales y territoriales, pues cada uno de los más de 1.000 municipios tiene su propio sistema de información, en vez de contar con uno nacional bien hecho, como lo hacen varios países europeos.

En contraste con países como Estados Unidos y los demás desarrollados, donde existen tablas según las utilidades, en Colombia tanto las empresas grandes como las pequeñas pagan lo mismo. En promedio las Pymes en los países desarrollados pagan 10 % menos en el impuesto de renta.

Para cerrar la lista de fallas, el docente alude a los altos índices de corrupción e informalidad, en los que Colombia figura como el más corrupto y con una informalidad que está por encima del 50 %, según US News & World Report.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

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