
10 de octubre de 2016
Como era de esperarse, los problemas sociales se agudizan. Esto no es fortuito, sino consecuencia de la situación económica que vivimos. Desde 2007 que se dio la crisis inmobiliaria en los EUA y que contagió a todo el mundo, un ligero ascenso en 2011 y de nuevo la crisis mundial que no termina. El empobrecimiento general está ganando terreno y los que están más pobres, quienes ya eran entonces gente de escasos recursos, hoy toca fondo porque el mercado interno está paralizado. Por eso digo que era de esperarse.
Las necesidades básicas tampoco se pueden cubrir como antes y hay un crecimiento de la delincuencia que podríamos llamar menor, en el sentido de que se trata de delitos de bajo impacto, pero en cantidades preocupantes. Robos a casa habitación, asaltos, robo a negocios son los más repetidos. La pobreza ha llegado a niveles alarmantes.
En Yucatán, crece la delincuencia en el sur, como dice esta nota. En Azcapotzalco crecen el índice delictivo de 33 a 44 delitos por semana, ver aquí. Oleada de robos en Cancún, en este artículo. Ahora hasta los niños participan en los robos, como lo indica Ignacio Arellano en su nota. Robo a casa habitación aquí, en Puebla. También hay una colección de notas aquí, sobre robos, delincuentes, asaltos.
Así que, como vemos, el impacto de la crisis económica está llegando a una preocupante crisis de seguridad en México y se debe, principalmente, a la situación que hemos venido analizando (Últimos 6 presidentes y El gobierno está sembrando miedo) de un pésimo manejo administrativo de las autoridades locales y nacionales. La diferencia entre ricos y pobres, es una brecha que se ensancha a nivel de supercarretera.
La caída de los precios del petróleo es un factor muy importante, pero principalmente, el que las dichosas reformas no fueron la solución que tanto prometían. Por el contrario, resultaron en el crecimiento de la desconfianza de los inversionistas que están retirando sus capitales de nuestro país hasta que mejore la expectativa de crecimiento y la estabilidad política que, por lo que vemos, no cesará pronto. Súmele el saqueo que de suyo hacen los políticos y las trasnacionales.
Además, hay otros delitos que no han disminuido como son los homicidios y feminicidios. Esos que Peña Nieto presumía de haber logrado la baja, hoy se han vuelto a rebasar los niveles de hace unos años. El secuestro y el robo de niños también son cifras preocupantes. Lo más doloroso es el número de desaparecidos que ya supera los 13 mil en este sexenio (nota).
Algunos comentan en mis notas que hablo con cierto pesimismo de lo que pasa en México, que no refleja la realidad. Creo que es importante conocer a fondo la situación, pues los medios masivos ocultan la verdad (como lo analicé en la nota La educación según televisa). El hecho de que las malas noticias no se conozcan, no significa que no existan. Casi no cuentan, pero cuentan mucho.
Imagen: altonivel.com.mx
Joe Barcala (@JoeBarcala) es novelista y activista veracruzano y poblano, autor de diversos éxitos editoriales.
