
05 de diciembre de 2022
Conoser Bien
“Sufrir por la libertad... es marchar por un sendero de abrojos que sólo se convierte en rosas cuando uno ha pasado”
Ignacio Manuel Altamirano
En las últimas tres semanas hemos oído hablar mucho de las marchas y considero que todavía pasaremos un buen tiempo escuchando sobre ellas y no sabemos, en un futuro cercano, cuántas presenciaremos todavía.
La palabra marchar viene del francés marcher y este del fráncico markon con el significado de “dejar huella”. El acto de marchar es: desplazarse, avanzar, funcionar, acción de caminar a cierto compás, irse, y se realiza a modo de protesta para visibilizar una problemática o para exigir soluciones a las autoridades.
La marcha, en consecuencia, es una forma de protesta mediante una congregación en las calles, que tiene como objetivo fundamental mostrar que una parte significativa de la población está a favor o en contra de una determinada política, persona, ley, etc.
El origen de la marcha viene desde la más remota antigüedad, vemos en la Biblia de las Américas en Josué 6:3 “Marcharéis alrededor de la ciudad todos los hombres de guerra rodeando la ciudad una vez. Así lo harás por seis días”, esto cuando Jericó estaba cerrada.
En la actualidad es usual que gente de diversas edades, grupos sociales y adscripciones ideológicas marchen en las calles con distintos tipos de demandas.
Las marchas en su sentido contemporáneo surgen en 1850.
En Europa, las guerras napoleónicas y luego las revoluciones francesas provocaron “movimientos callejeros” que durante algún tiempo fueron manifestaciones que se despliegan con la ayuda y al abrigo de fiestas de soberanía, de festividades tradicionales o de ceremonias funerarias, posteriormente adoptan un carácter de protesta social.
Las primeras marchas en Estados Unidos, que se multiplican en las décadas de 1830 a 1850, permiten a la población no solo presentar y representar públicamente su diversidad, sino también asignar un lugar a cada grupo social.
Las fiestas cívicas, a través de marchas, se realizan durante acontecimientos que se consideran dignos de celebración o en ocasión de aniversarios regionales o locales, o incluso fiestas nacionales. Situación que fue adoptada en diversos países de América Latina, entre ellos México.
Es en Gran Bretaña donde primero se desarrolla la manifestación, comprendida como una marcha autónoma, ordenada y que goza de una tolerancia definida, aunque no ilimitada. Eso afianzó el derecho de los ciudadanos a marchar y a congregarse pacíficamente en nombre de la reforma parlamentaria. La manifestación se volvía un medio disponible para una amplia gama de reivindicaciones públicas.
La reacción de un gobierno frente a una manifestación dice mucho del régimen político de dicho país. En una democracia, las manifestaciones se suelen llevar a cabo bajo la mirada vigilante de la policía. En cambio, en un régimen no democrático serán reprimidas con más o menos violencia.
Algunas marchas que cambiaron el curso de la historia son:
El Boston Tea Party llevado a cabo el 16 de diciembre de 1773 en el puerto de Boston, cuando 60 colonos tiraron por la borda 342 cajas de té almacenadas en barcos procedentes de Inglaterra, debido a que el parlamento decidió aumentar los impuestos en las colonias. En respuesta a estas medidas los manifestantes del Boston Tea Party atacaron el té británico.
Tras esta rebelión, las autoridades británicas instauraron leyes “intolerables”. Se puede considerar que el Boston Tea Party fue un acontecimiento precursor para la independencia de los Estados Unidos de América.
La Revolución francesa marcó un antes y un después en la historia del país y de Europa. El pueblo francés sufría las consecuencias de una crisis económica grave. La rebelión que siguió solo fue la expresión de la exasperación popular. Tomando el poder, el pueblo asaltó la Bastilla el 14 de julio de 1789, poniendo fin a un régimen despótico. Así se derribó al rey, que fue guillotinado junto a la reina poco tiempo después.
Las consecuencias de la Revolución francesa permitieron: la abolición de la corona y con ella los privilegios, la redacción de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, el cambio de régimen político con la instauración de una monarquía constitucional y, más tarde, de la primera república.
Fue el 12 de marzo de 1930 que Mohandas Karamchand Gandhi aplica de manera concreta y por la primera vez su doctrina de la no violencia. Este día Gandhi camina hasta el océano Índico, situado a unos 350 kilómetros de distancia. Recoge un poco de sal en sus manos y poco a poco, los indios van imitando al Mahatma, de manera que rápidamente son 60,000 ladrones encarcelados, incluyendo al mismo Ghandi.
En respeto a las recomendaciones del Mahatma, nadie se resiste a los arrestos. El gobierno toma rápidamente conciencia de su incapacidad a enfrentarse a tal manifestación y el virrey decide liberar a todos los prisioneros después de nueve meses.
Otra forma de no violencia fue la marcha por los derechos civiles, también llamada Marcha sobre Washington, el 28 de agosto de 1963. Organizada por, entre otros, Martin Luther King, quien pronuncia su famoso discurso “I have a dream” (Yo tengo un sueño) ante unas 300,000 personas, entre las cuales el 80% son afroamericanos.
En Alemania, el lunes 9 de octubre de 1989, 70,000 alemanes protestan pacíficamente en la República Democrática Alemana en contra del régimen comunista. A partir del lunes siguiente el movimiento se amplió a otras ciudades. Cada lunes, por todas partes de la RDA, cientos de miles de alemanes protestan. Este ritual solo acabó con la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989.
En México, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos consagra, en su artículo 9º, que no podrá coartarse el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito; pero solamente los ciudadanos de la república podrán hacerlo para tomar parte en los asuntos políticos del país. Podemos entender a las manifestaciones como una expresión legal de la política convencional consecuencia de la democracia.
Por lo anterior, amable lector, la marcha en México, se ha tomado como un medio legal de apoyo o de protesta.
