17 de octubre de 2022

Conoser Bien

La libertad se aprende ejerciéndola.
Clara Campoamor

17 de octubre de 1953, en el Diario Oficial de la Federación, se publicaron las reformas al artículo 34 constitucional, otorgando a la mujer mexicana la plenitud de derechos civiles y políticos para ejercer su voto y postularse en puestos de elección popular.

El decreto decía lo siguiente: Artículo 34. Son ciudadanos de la República los varones y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan, además, los siguientes requisitos:

  1. Haber cumplido dieciocho años, siendo casados, o veintiuno si no lo son, y
  2. Tener un modo honesto de vivir.

Antes, el primer párrafo del texto sólo decía: “Son ciudadanos de la República todos los que, teniendo la calidad de mexicanos...”. El decreto que cambiaba una pequeña línea de la Constitución era en realidad la culminación de una ardua lucha iniciada muchos años atrás.

El derecho de ejercer el voto es visto ahora como algo trivial, pero es un derecho que ha causado luchas alrededor del mundo. El voto es un reconocimiento completo de igualdad y ciudadanía, ejerce un efecto directo sobre quién gobernará para todos.

Las primeras manifestaciones de la lucha de la mujer para ejercer el derecho a decidir el rumbo político de México se dieron entre los años 1884 y 1887, cuando la revista Violetas del Anáhuac, fundada y dirigida por Laureana Wright González y escrita solamente por mujeres, publicó un artículo reclamando este derecho, y a partir de ahí, poco a poco se esparció la idea del sufragio femenino, y se empezaron a formar agrupaciones en pro a este derecho.

Esto marcó el punto de partida para lograr el voto de la mujer.

En 1910 , el club femenil antirreeleccionista que apoyaba el voto de la mujer “Las Hijas de Cuauhtémoc”, se unió al coahuilense Francisco Ignacio Madero. Poco tiempo después, sus integrantes protestaron por el fraude en las elecciones y demandaron la participación política de las mujeres.

Fue el 13 de enero de 1916 cuando se realiza el Primer Congreso Feminista, impulsado por el general Salvador Alvarado, gobernador de Yucatán. Aquí se llega al acuerdo de demandar que se otorgara el voto a las mujeres, lo cual tuvo mucho eco.

La Constitución Política de 1917 no negaba la ciudadanía a las mujeres, ni mucho menos su oportunidad de votar; sin embargo, no se otorgaban expresamente esos derechos.

En mayo de 1923 la Sección Mexicana de la Liga Panamericana de Mujeres convocó al Primer Congreso Nacional Feminista. De las principales demandas que salieron de ahí estaban: la igualdad civil para que la mujer pudiera ser candidata a cargos administrativos al igual que emitir el sufragio.

Como consecuencia de ese congreso, en San Luis Potosí la mujer pudo votar desde ese año y en Yucatán, Elvia Carrillo Puerto fue la primera mexicana electa diputada al Congreso Local, pero tuvo que renunciar por las presiones sociales.

El presidente Lázaro Cárdenas, en 1937, estuvo a punto de reformar el artículo 34 constitucional e incluso mandó un proyecto a la Cámara de Senadores, provocado por un intenso movimiento de las mujeres recién afiliadas al partido oficial, para que las mujeres pudieran obtener la ciudadanía, y así el voto.

La iniciativa fue aprobada el siguiente año; sin embargo, cuando parecía que se daría el ansiado decreto, se dejó morir el asunto.

En 1946 el presidente Miguel Alemán envió una iniciativa para que el artículo 115 constitucional estableciera la participación de las mujeres en igualdad de condiciones a los varones, con el derecho a votar y ser elegidas, quedando ésta aprobada el 24 de diciembre de 1946 por la Cámara de Diputado. Lo que se quería era lograr el voto en las elecciones federales.

El 6 de abril de 1952 más de 20 mil mujeres se congregaron en el Parque 18 de marzo de la Ciudad de México para demandar lo que había prometido el entonces candidato a la presidencia, Adolfo Ruiz Cortines. Ellas querían ver plasmado en la Constitución el derecho a votar y ser electas y el político les reiteró su compromiso.

Ruiz Cortines ganó las elecciones y asumió la presidencia el 1 de diciembre de 1952. Le tomó hasta el 17 de octubre de 1953 cumplir con su promesa y por fin se promulgaron las reformas constitucionales que otorgaron el voto a las mujeres en el ámbito federal.

Esto se dio después de que la ONU había llamado a los países miembros a reconocer los derechos políticos de las mujeres. Fue así como la mujer, después de una ardua lucha, obtuvo el derecho a votar y ser considerada como ciudadana. Hay que destacar que México fue el último país de Latinoamérica en consolidar este derecho.

Fue el 3 de julio de 1955 cuando las mujeres acudieron por primera vez a las urnas a elegir diputados federales, y aunque este fue un gran paso en el proceso de democratización del país, la realidad es que al género femenino le costó muchísimo emanciparse del yugo masculino y de la presión ejercida por sus padres y esposos.

Por lo anterior, amable lector, este 17 de octubre, se cumple un aniversario más en la que después de una larga lucha se logra el cambio constitucional para alcanzar que la mujer vote y sea votada en una elección federal en México.

Felicidades.

Twitter @jarymorgado
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conoSERbien; www.sabersinfin.com