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5 de diciembre de 2016


Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayata, conocida como Gabriela Mistral; poeta, diplomática y pedagoga chilena, primera y única mujer latinoamericana ganadora del Premio Nobel de Literatura (1945), premiada no sólo por su gran aporte a la poesía internacional, sino también por su lucha en defensa de la protección de la infancia, la educación y su feminismo inigualable. Víctima de un cáncer de páncreas, fallece un 10 de enero de 1957 a los 67 años de edad.

Los días más felices son aquellos que nos hacen sabios.


El amor es paciente, es bondadoso. Nunca envidia y tampoco presume, no es orgulloso. No es indecente, no es egoísta ni interesado. No se molesta fácilmente. No suele grabar todos los errores. El amor no toma placer en el mal, pero se alegra con la verdad. El amor siempre protege, siempre confía, siempre ilusiona y nunca jamás se vence. El amor nunca falla.


El futuro de los niños es siempre hoy. Mañana será tarde.


Decir amistad es decir entendimiento cabal, confianza rápida y larga memoria; es decir, fidelidad.


La educación es, tal vez, la forma más alta de buscar a Dios.


Dame Señor la perseverancia de las olas del mar, que hacen cada retroceso un punto de partida para un nuevo avance.


Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino.


En vano se echa la red ante los ojos de los que tienen alas.


Tengo un día. Si lo sé aprovechar, tengo un tesoro.


Dame la mano y danzaremos; dame la mano y me amarás. Como una sola flor seremos, como una flor y nada más. El mismo verso cantaremos, al mismo paso bailarás. Como una espiga ondularemos, como una espiga y nada más. Te llamas Rosa y yo Esperanza, pero tu nombre olvidarás, porque seremos una danza en la colina y nada más.


Yo te miro, yo te miro sin cansarme de mirar y que lindo niño veo a tus ojos asomar.


Creo en mi corazón, el que yo exprimo para teñir el lienzo de la vida...


Lo que el alma hace por su cuerpo es lo que el artista hace por su pueblo.


Enseñar siempre en el patio y en la calle como en el salón de clase. Enseñar con la actitud, el gesto y la palabra... Maestro, se fervoroso. Para encender lámparas basta llevar fuego en el corazón. El amor a los niños enseña más caminos al que enseña que la pedagogía.


Los tiempos felices en la humanidad son las páginas vacías de la historia.


Las cosas de la vida siguen su rumbo pero no te dejes llevar por su destino.


La experiencia es un billete de lotería comprado después del sorteo.

Imagen: poemasdelalma.com

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