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10 de febrero de 2017

Hoy por medio de las redes, me ha llegado una invitación para firmar sobre una petición de Justicia a la PGR, y me ha tocado el corazón. ¡Cómo nos hemos engañado! y lo seguimos haciendo, ¿por qué buscar culpables, y no tomar cada una nuestra responsabilidad?

Es correcto que hay consecuencias sobre estas agresiones, legales y morales, pero ¿y todo lo que hay detrás de estas historias? Es cierto que las mujeres no podemos compararnos en fuerza física a la de los hombres, pero tenemos algo mucho más poderoso, la DECISIÓN, sí la decisión de dejar una pareja que nos daña y nos lastima.

El 60% de los feminicidios son del tipo íntimo, son aquellos que resultan de una relación sentimental o de pareja, donde el hombre ha ido incrementando sus agresiones hacia la mujer, y ésta, lo ha permitido, lo ha aceptado y hasta justificado; a pesar de no sentirse a gusto, prefiere seguir en este tipo de relaciones, y no hablemos que solo es por comodidad económica, ni por los hijos, o por “el qué dirá la sociedad”, es más bien un gran temor, miedo a sentirse solas, no amadas, rechazadas o no merecedoras de amor, ¡YA BASTA!

Dejemos de culpar y tomemos la responsabilidad de la vida que tenemos, el bienestar, amor propio y felicidad en nuestras propias manos, empecemos a trabajar en nosotras, para comprender que, no somos medias naranjas de nadie, buscamos esa parte que creemos que nos falta y nos encontramos con limones que nos amargan la vida, seamos unas hermosas manzanas completas, enamoradas de nuestra propia existencia.

Me gustaría retomar unas palabras de esta petición:

Los pocos meses que duró la relación de mi hija, estuvieron plagados de agresiones morales, psicológicas y físicas en agravio de ella, de sus amistades, familia y hasta llegar a realizar actos agresivos en contra de su mascota. Estos hechos se fueron agravando, hasta que culminó en un viaje que hicieron a Playa del Carmen, en donde la violencia fue tal que las autoridades tanto de Seguridad Pública como del Ministerio Público tuvieron que intervenir. El agresor fue puesto a disposición de estas instancias y se inició una Averiguación Previa en su contra por los delitos de lesiones y daño en propiedad.” Ver publicación aquí.

¿Por qué las mujeres insistimos en culpar a los que nos agreden, si nosotras mismas lo hemos permitido?

Cuánto dinero, tiempo y esfuerzo se ha gastado en este tipo de movimientos, donde no hay buenos frutos, donde la violencia de género sigue en aumento, donde las propias familias se dan cuenta que sus hijas, sobrinas, hermanas, madres, cuñadas o amigas, viven bajo este tipo de violencia, es imprescindible dar un paso definitivo, y ese paso es ayudar a estas mujeres a valorarse, a que sepan que no necesitan ser lastimadas o dañadas para ser amadas, que el amor no duele, que el amor no mata, que el amor a sí mismas es la única y real salvación a este tipo de violencia dentro de las relaciones de pareja; hoy exhorto a todos, hombres y mujeres, a realizar un acto de conciencia, para hacer un cambio real, no podemos empezar por lo superficial o lo que está a la vista: las quejas, demandas, amenazas, golpes y muertes, son solo el resultado de una falta de conciencia, falta de amor propio, de amor al otro, y ¿cómo dar amor a otro cuando tú eres quien no se ama? ¿Cómo pretendemos que alguien nos ame, si nosotras mismas no nos amamos? ¿Cómo hacer que esas mujeres pidan apoyo antes de ser tan brutalmente agredidas? ¿Cómo pueden las familias y/o amigos ayudar a estas mujeres si ellas mismas no lo permiten? La única solución es darles las herramientas necesarias para reencontrarse consigo mismas, no podemos olvidar que ese agresor o victimario, en algún momento también fue una víctima, que solo comparte su propio sufrimiento o dolor interno, y que lo comparte con quien cree que puede ser parte de su vida.

Las leyes son parte importante de la convivencia humana, cuando la propia conciencia no permite un actuar con amor al prójimo, entonces ¿dónde está la solución? ¿En el castigo? Yo creo que no, sino en una nueva educación en el amor a nosotros mismos y al prójimo, sanar esas heridas que llevan en su vida: victimas, victimarios/agresores y espectadores; esos espectadores, que solo juzgan o critican las acciones, pero que no hacen nada por ayudar a sanar esas heridas, ayudar a las familias a encontrar ese momento donde el dolor se transmitió de generación en generación y ha dado como resultado tanta violencia en la humanidad.

Para que una mujer sea víctima de agresiones y maltrato dentro de una relación de pareja, solo hace falta algo, tenerse poco amor a sí mismas y estar hambrientas de amor, aceptación, cariño y atención por alguien más; puedes no tener la misma solvencia económica si te separas, puedes no tener la misma “comodidad” de una casa o un coche, o “tener” que trabajar para salir adelante, o dividirte en mil para atender tu trabajo y tus hijos, puedes tener el señalamiento de una sociedad, pero si tú sabes lo que vales y lo que mereces, no te permitirás estar dentro de una relación que te daña, que te lastima, que pone en peligro tu vida.

Mujer no necesitas buscar aprobación de nadie para sentirte amada, ya eres única e irrepetible, tienes en tus manos la solución a tus miedos y vacíos, aprende a amarte, aprende a conocerte como el ser completo que eres, si estas conviviendo con un agresor, no solo él está dañado, tú también lo estas, y si no trabajas en ti, no importa que dejes a este coautor de tus daños, encontrarás otro actor que te haga vivir esas mismas escenas o tal vez peores, si no sanas tus heridas, seguirás buscando y encontrando a esos seres que seguirán recordándotelas.

Los agresores/victimarios, también requieren ayuda, no es con compasión o agresión hacia ellos, como solucionaremos este caos o crisis humana y de género, es en el amor a ese ser que también está sufriendo y solo comparte su dolor con el mundo, como lograremos la victoria.

Gastamos miles, millones de pesos o dólares en buscar encajar, en la aceptación en lograr parecernos a un estereotipo social que se nos han mostrado perfecto, maquillaje, medidas perfectas, ropa llamativa, coches y “éxito”, y seguimos vaciándonos emocionalmente. ¿Porque no invertir en nuestra autoestima que es la brújula que dirige nuestras acciones?, es parte esencial de lo que decidimos y vivimos en a cada instante, lo que permitimos y lo que nos permitimos hacernos.

Mujer tú tienes la más poderosa herramienta para ser feliz, para tener un bienestar, para elegir con quien deseas convivir, esa poderosa herramienta es tu DECISIÓN, aprende a elegir cada decisión en base a una autoestima sana, que te protegerá por daños de terceros y los propios daños que tú misma te permites hacerte y que te hagan.

Con cariño y respeto

Imagen: tnrelaciones.com

Viviendo en Conciencia, Norma Tlalolini.

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