RADIO Sabersinfin.com

16 de febrero de 2017

Arriaga, Chiapas a 7 de noviembre de 2016.

En algunas familias, tienen la dicha de estar todos juntos, ser unidos y de reunirse para convivir en armonía...

Estos bellos momentos ocurren en la vida real, pero no en todas las familias ocurre lo mismo, como lo que sucedió en una ciudad ubicada al sureste de la República Mexicana, en ese lugar vivía doña Rosita, con su nieto...

Doña Rosita había quedado viuda, desde muy joven y tuvo que sacrificarse por sacar a sus cinco hijos adelante, el más pequeño de sus hijos era conocido por su apodo y le decían Cienfuegos, este hijo siempre fue el dolor de cabeza para doña Rosita, por que era desde niño inquieto, no obedecía, no iba a la escuela y al pasar su juventud, se convirtio en un muchacho muy incontrolable, salía de su casa por meses y no se sabía nada de él, por mucho tiempo...

Un día el hijo regresó a su casa pero no lo hizo solo, regresó con un bebé en brazos, diciéndole a su mamá...

El hijo llamado Cienfuegos dijo: -mamá te vengo a dejar a este niño, él es tu nieto...

Doña Rosita respondió: -¿qué dices hijo mío?

Cienfuegos respondió: -te vengo a dejar a este niño, por que yo no sé cuidarlo y  no tengo tiempo para quedarme con él, y no te preocupes por la mamá del niño, ella tampoco lo quiere...

Doña Rosita al escuchar lo que decía su hijo y ver su irresponsabilidad, no tuvo mas remedio que cuidar a su nieto, poniéndole por nombre Pedro como recuerdo de su esposo...

El niño con el paso del tiempo se ganó el cariño y admiración de todos los de la cuadra y le llamaron Pedrito...

A los dos años en que se fue el padre de Pedrito, a doña Rosita le avisaron, que su hijo, Cienfuegos, había muerto en un accidente vehicular, por conducir en exceso de velocidad.

El niño creció con el cuidado y cariño de su abuelita, vivían juntos y estaban muy unidos, el uno, al otro...

Doña Rosita, le inculcó a su nieto, el respeto por sus semejantes,  educación y le dio mucho amor y cariño, para que su nieto, no sufriera en la vida.

Pedrito era un buen niño y nieto excepcional...

El niño observaba que cada vez que llegaban sus tíos a saludar a su abuelita, hacían  fiestas y tomaban cervezas y vinos, emborrachándose al grado en  que se faltaban el respeto entre ellos mismos, originando que su abuelita Rosita se enfermara...

Pedrito decía: yo no quiero ser como mis tíos...

“Doña Rosita, alcanzó a comprender, que no todos lo hijos son iguales y que de aquel hijo que fue desobediente, que no entendía razones, nació un hermoso nieto y daba gracias al creador por esa bendición”

La abuelita Rosita, crió a su nieto con orgullo y lo formó de corazón noble, de buenos principios y sentimientos...

Al pasar el tiempo la enfermedad aquejaba a doña Rosita, al grado de no poder caminar y  no valerse por sí misma, por lo que un día se reunieron los cuatro hijos para decidir el destino de doña Rosita, los hijos decidieron que doña Rosita, fuera llevada a un asilo de ancianos...

Pedrito, para ese tiempo tan solo tenia diez años de edad y no sabía qué significaba, como tampoco sus tíos, se lo explicaron; a Pedrito, le dijeron que él viviría con cada uno de sus tíos por cierta temporada, hasta que llegara a tener la edad de 18 años y el decidiera qué hacer con su vida.

No pasó mucho tiempo doña Rosita, murió en el asilo de ancianos, según el reporte de los médicos, su muerte se debió a la tristeza de  extrañar a su nieto Pedrito.

Pedrito, sabía que aunque tenía  a sus tíos, él se había quedado solo, sin alguien que lo quisiera; al llegar a la mayoría de edad, sus tíos se reunieron de nueva cuenta y le dijeron a Pedrito:

Los tíos le dicen a Pedrito: -Pedrito ya es tiempo de irte a buscar suerte, no tenemos obligación de seguirte teniendo en nuestras casas, vete de la ciudad como lo hizo tu papá...
 
Refiriéndose los tíos, a su hermano menor, papá de Pedrito...
 
Pedrito no se preocupó por lo que le decían sus tíos y salió a buscar suerte a nuevos horizontes, Pedrito tenia una enorme ventaja que los tíos no sabían, su abuelita le había dicho a Pedrito.

La abuelita Rosita le dice a su nieto Pedrito: Pedrito tu papá, fue un hijo ejemplar y tu también  debes de seguir los pasos de él, no tengas miedo de conocer otros lugares y a otras personas, el estudio te servirá para desarrollar tus dones y ser alguien en la vida.

Pedrito escuchó esas palabras sabias de su abuelita y se aventuró a vivir a una ciudad conocida por sus tradiciones del buen sabor del  mole, de los chiles en nogada y de los famosos dulces de camote.

Pedrito comenzó a trabajar por las mañanas en un restaurante y por las tardes era conserje en una escuela de ciegos...
 
Pedrito tenía en mente terminar una carrera profesional  y decidió estudiar medicina, al pasar los años Pedrito terminó con mención honorífica sus estudios profesionales y la vida se encargó de llevarlo y regresarlo de nuevo al estado Chiapas que lo vio nacer, desempeñando el cargo de director general del Hospital...

Por fin Pedrito, tenía un estatus social digno, y siendo un hombre con inquietudes de labor humanitaria, formó una casa hogar para niños huérfanos y niños de la calle...

Pedrito se propuso hacer algo más en su vida y formó un asilo de ancianos, esto como un recuerdo y respeto de su abuelita, llamándole al asilo “La Casa  de Abuelita Rosita.”

Reflexión: Pedrito como otros nietos, hizo la diferencia.


Leobardo Cruz Magariño.

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