11 de enero 2014
Introducción
Desde hace mucho tiempo se ha propuesto que la función determina la forma y también se ha dicho que la forma del cuerpo de las personas, especialmente el cráneo y la cara guardan una relación muy estrecha con la inteligencia, incluso se dice que “la cara no miente ya que es el espejo del alma” o que “eres lo que pareces”. Esto implica que por la forma de la cabeza que incluye el cráneo y la cara podemos conocer las virtudes, los defectos, las habilidades, las capacidades, el temperamento, el carácter y la inteligencia de los individuos. Basado en lo anterior en 1937 el Médico Psiquiatra francés Louis Corman (1901-1995) creo la Morfopsicología, rama de la ciencia que relaciona la anatomía de la cara con las funciones psicológicas o mentales del individuo, aunque es importante mencionar que a la Morfopsicología Cormaniana le faltó sustento científico, morfobiológico y metodológico ya que tenía como base las observaciones empíricas y las habilidades excepcionales de su creador, sin embargo en el transcurso de este tiempo, esta nueva disciplina ha ido construyendo las bases científicas que la perfilan como una metodología y una herramienta confiable en el psicoanálisis y particularmente entre la evidencia empírica y el conocimiento objetivo de la forma de la cara y su relación con la inteligencia.
En el escrito presente se analizan algunos aspectos de la cabeza y algunas capacidades mentales.
Forma de la cara
En general el rostro en su conjunto tiene dos formas fundamentales: la redonda y la alargada, aunque dentro de la forma redonda se han incluido a los rostros cuadrados, triangulares, ovalados, trapezoides, hexagonales, oblongos y los de forma de corazón o diamante.
Cara redonda
Las personas que tienen caras redondas son individuos sociables, cariñosos, entusiastas, efusivos y simpáticos; necesitan de caricias y de contactos físicos y mentales. En las relaciones amorosas son sinceros y francos aunque a veces groseros, tienen un umbral mayor al dolor, son menos depresivos, tienen habilidades para desempeñar muchos oficios, se adaptan fácilmente, son buenos negociantes y comerciantes, generalmente son banqueros, cocineros, tenderos etc. aunque son dispersos y un tanto pasivos, abiertos de mente y receptivos, les gustan los bienes materiales, son endomorfos ya que les gusta comer lo que les da mucha energía.
Cara alargada
Las personas con caras alargadas son de contorno facial estrecho y huesudo, son inseguros, solitarios, celosos, rencorosos, callados, desconfiados, megalomaníacos, muy analíticos, no se adaptan fácilmente, nerviosos, irónicos, sarcásticos y contradictorios. Generalmente tienen mal carácter y comen poco por lo que son de complexión ectomorfica y tienen poca energía. Visten sobriamente y son excelentes artistas plásticos.
Predominancia de zonas faciales
Se dice también que los individuos en los cuales predomina la frente amplia, los arcos superciliares, las cejas y los ojos grandes y separados son predominantemente intelectuales, se comunican fácilmente, tienen facilidad para el convencimiento y la palabra.
Los rostros con predominancia de pómulos, mejillas y nariz, pertenecen a individuos con personalidad emotiva y con necesidad de afecto, buscan constantemente la aprobación a sus conductas y necesitan siempre estímulos para realizar actividades, son inseguros y fanáticos.
Por otra parte, los individuos que tienen predominancia de la boca, la mandíbula y el mentón tienen una personalidad instintiva en la cual predominan los impulsos irracionales y se dice que son menos inteligentes que los individuos que poseen menor desarrollo de la cara y de la mandíbula.
Los defensores de esta propuesta argumentan que a mayor desarrollo de la cara y particularmente de la mandíbula fue a consecuencia de un mayor aporte de sangre a la cara y por consiguiente menor aporte sanguíneo para el encéfalo donde radican los diferentes programas mentales, entre ellos la inteligencia y las emociones.
Conclusión
Finalmente es importante considerar que la morfología de la cara puede ser una herramienta muy útil para identificar competencias naturales de las personas además de las características intelectuales y emocionales como lo menciona en su libro el Prof. Julián Gabarre.
Enrique Canchola Martínez es Médico Endocrinólogo. Responsable de la Clínica de Acupuntura anti tabaco y Profesor e Investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa y Profesor de Anatomía Humana de la Facultad de Medicina de la UNAM. Su Área de interés son los mecanismos de acción de las hormonas en el cerebro. Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.Bibliografía
El Rostro y la Personalidad: Rostro, Cerebro y Conducta (4ª ed) Julián Gabarre Mir. Editorial: Flumen, 2007. Barcelona, España
El Rostro y la Personalidad: Rostro, Cerebro y Conducta (4ª ed) Julián Gabarre Mir. Editorial: Flumen, 2007. Barcelona, España
Texto de Anatomía del Sistema Nervioso Central. Edgardo Enríquez frodden. Editorial: Méndez Oteo, 1980. México
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