11 de abril de 2021

Dicen que la vida es un proceso continuo de autodescubrimiento, y esto es cierto, pero también la vida es un proceso donde debemos de aprender a cerrar capítulos o los círculos que vamos dejando abiertos; lo cual implica dejar atrás nuestros rencores, algunas relaciones, incluso algunos recuerdos, se trata de hacer una limpieza mental para borrar entre otras cosas las nostalgias de antaño; de no hacerlo viviremos atrapados en el pasado, torturándonos por lo que pudo haber sido y no fue.

Nosotros como individuos de alguna u otra forma, abrimos y cerramos círculos como parte de nuestra condición humana, ya que todo principio tiene su final, nada es para siempre. Esto ocurre a veces cuando nos encontramos atrapados por nuestras emociones y actitudes perturbadas en varias áreas de nuestra vida, pudiendo ser estas: la familia, la pareja o el trabajo.

Alguna forma de darnos cuenta que no hemos cerrado círculos es por ejemplo: cuando constantemente retrocedemos en el tiempo, a través de un recuerdo que nos lastima o nos hace sufrir, provocándonos una intensa emoción como el enojo, la tristeza, el resentimiento o la frustración. Estos pensamientos y sentimientos hacen que nuestra vida sea poco intensa, aunque no nos demos cuenta; por eso la importancia de desapegarnos de las personas, de los hechos que nos mantienen estáticos y de los porqués. ¿Por qué yo? ¿Por qué a mí?

Existe un dicho popular que nos dice que hay que aprender a ganar y a perder, pero también hay un paradigma generalizado que ha permeado en nuestra mente: “a nadie nos gusta perder”, y no se trata de perder, se trata de aprender a soltar lo que nos ancla a nuestro puerto llamado infelicidad. ¡Suelta hoy las amarras de tu velero y hazte a la mar, en ese basto océano de conciencia!

Nos quejamos de las calamidades que ocurren en nuestra vida, es decir nos centramos en el resultado (consecuencias), pero pocas veces o casi nunca analizamos las causas. Si analizáramos la causas nos daríamos cuenta que también somos co-partícipes de aquello que llamamos desdicha, infortunio o mala suerte. Nada se nos da por casualidad, sino por causalidad; nosotros generamos en gran medida como nos va en la vida a través de nuestros pensamientos, palabras y acciones.

Los círculos se deben cerrar sanamente, es decir con cuidado, con amor y despreocupación; ya que de no hacerlo el costo será muy alto, padeciendo un desgaste mental; es como dejar una puerta abierta en la casa donde habitan tus pensamientos, donde tarde que temprano se mete un delincuente a robarte, y ¿qué es lo que te roba? Entre otras cosas te roba: tu paz, tu tranquilidad y tu alegría.

Para empezar a cerrar círculos primeramente hay que ubicar en que área de vida puede estar abierta esa puerta, después ver que es lo que piensas, sientes y haces respecto a esa situación o hacia esa persona. Haz esta reflexión con humildad, desde tu corazón, no desde tu razón. El hecho de tomar esta decisión implica un enorme beneficio para ti y para nadie más. Si has decidido dejar atrás tus temores, olvidar o perdonar a alguien ¡adelante!, hazlo hoy a través de una oración, de una plegaria, o simplemente escribe en una hoja en blanco lo que te molesta o te duele y posteriormente destrúyela o quémala.

Hay siete pasos esenciales que pueden ayudarte a cerrarlos definitivamente:

1. Acepta las cosas como son y no como quieres que sean.
2. Antes perdonar a los demás, primeramente perdónate a ti mismo.
3. Deja atrás tu soberbia y transita por el sendero de la humildad.
4. Compromete a disfrutar del presente y dejar atrás el pasado.
5. Reconoce la parte de responsabilidad que tienes en ciertas situaciones y con ciertas personas.
6. Elije un día de la semana para celebrar que has dejado atrás lo que te angustiaba.
7. A partir de hoy cuida tus pensamientos, palabras y acciones, como tú más preciado tesoro.

Por otro lado también es importante hacernos preguntas para clarificar lo que tenemos pendiente de resolver:

• ¿Qué puerta o puertas he dejado abiertas en mi vida?
• ¿Cuáles son mis sentimientos respecto a los capítulos pendientes de cerrar?
• ¿Qué hice o deje de hacer respecto a esa situación o persona?
• ¿Cuáles son los sueños que he dejado de hacer por estar atado al pasado?
• ¿Vivo siendo feliz o queriendo tener la razón?
• Actualmente ¿cuál es mi estado físico y emocional?
• ¿Cuáles son mis actitudes en mi vida personal y profesional?

Si no nos hacemos responsables de lo que provocamos, jamás cerraremos círculos en nuestra vida, ya que siempre buscaremos un culpable para hacernos la víctima. Hay que actuar proactivamente a través de ser protagonistas para cambiar la situación que nos incomoda, que nos hace sufrir o que nos tiene viviendo en el miedo.

En conclusión, no hay que esperar a que nos quieran, a que nos comprendan, a que nos escuchen, a que nos reconozcan. Solamente debemos apresurarnos a cerrar los círculos que hemos dejado abiertos para disfrutar de la experiencia presente. Recuerda que la vida es corta, por eso hay que aprender a desprenderse, a hacer cambios y encontrar nuevas personas que pueden ser el inicio de un nuevo círculo.

Dany Dharma
Instructor de meditación, coach de vida y escritor