3 de febrero de 2021



A lo largo de la Historia, existen paralelismos, que si bien conllevan similitudes, sus causas difieren. El espíritu, el alma y la mente humana, generadores conjuntos de lo que se denomina Arte o expresión artística, buscan y requieren siempre de libertad, de un ambiente sin restricciones, que les permitan su total expresión. Pero, a lo largo de la misma Historia, hemos constatado que en múltiples ocasiones, estas ideales condiciones, han sido sofocadas y hasta erradicadas. ¿A qué me estoy refiriendo? A periodos o épocas diversas, en que por una razón u otra, al artista se le ha constreñido en su libertad de expresión creativa, y hasta de movimiento. Duros y difíciles lapsos en los cuales con toda razón se puede afirmar, que al arte en general, y a la literatura en específico: se les ha mantenido dentro de una prisión. Rusia, 1890-1920, final de la época zarista e inicio del Marxismo-Leninismo, que provocó la revolución de octubre, en donde quedan establecidas las bases para la URSS. Resulta un periódico sintomático de lo que aquí se habla. La llamada: “Edad de Plata,” rusa, y luego movimientos posteriores, colocan a dicha literatura en general, y en especial a sus poetas, en un destacado plano internacional. Pero, ¿bajo qué condiciones la mayoría de ellos tuvieron que crear? Repito: la mayoría, puesto que hubo excepciones, que son las de aquellos que fueron simpatizantes o aún militantes del partido gobernante. Estos estuvieron tolerados y hasta apoyados. Siempre y cuando, escribieran bajo los lineamientos y postulados establecidos. Por lo tanto, -arte condicionado- atado a ideologías específicas. El Simbolismo, Futurismo, e Imaginismo, entre otras, fueron corrientes o escuelas, adoptadas por los poetas rusos, de dicho periodo para expresarse. Mencionamos algunos de los más destacados: Aleksandr Biok, Mijail Kuzmin, Vasili Kamenski, Ana Ajmotova, Sergei Yesenin, Shiria Yevels, Marina Tsevetayeva, Boris Pasternak, Mayakovski.
Polos opuestos fueron el caso de Yesenin y la poetisa Ana Ajmotova, o Ajinatova, como algunas veces se traduce. El primero, entusiasta apoyador del régimen, a quién se le dio relativa libertad, como se ha mencionado, siempre y cuando sus escritos apoyaran, ensalzando al partido. “¡Oh Rusia, lánzate hacia un nuevo horizonte! bajo otros nombres late una nueva etapa.” Aquí un fragmento de uno de sus poemas. Yesenin, tuvo reconocimiento e incluso apoyo y relativa libertad, aún para viajar fuera de la URSS, en donde se casó con la célebre Isadora Duncan. Su obra fue aceptada y valorada por el partido; aunque al final de sus días, bajo un fuerte estado depresivo, acabó suicidándose. Acción que fuese luego cuestionada, al decirse que en verdad había sido asesinado por agentes de la OGPU. ¿Cierto o falso?. . . Al otro extremo, se halla Ajmotova, quien junto con su primer marido, también escritor: Gumiliov, fueron acosados, perseguidos, marginados y silenciados, por gran cantidad de tiempo, por su franca oposición al régimen. De hecho Gumiliov fue enviado a un campo de trabajo y posteriormente fusilado allí. “En el pasado madura el futuro, y en el futuro el pasado se consuma. Una pavorosa fiesta de hojas muertas.” Fragmento de un poema, basado en “The Four Quartets,” de Eliot, contenido en el libro: “Requiem, Poema sin Héroe.” De Ajinatova. Quien expresara: “Los únicos en paz, en la Unión Soviética, son los muertos.” Fue deportada en 1946, vivió y viajó en distintas partes de Europa, siendo candidata para el premio Nobel de Literatura en 1962; aunque no lo obtuvo. Dos vidas, dos destacados poetas; dos actitudes, y dos respuestas diferentes, quienes vivieron y crearon bajo una dictadura represivo y castrante, en donde se tenía que escribir, solamente bajo los lineamientos estipulados. ¿Qué paralelismos podemos encontrar en la actualidad, referente a una literatura cautiva? La mayoría de las grandes casas editoriales en la actualidad, ya no se encuentran interesadas en promover talento desconocido. Solamente a través del pago de altos costos de publicación, una empresa de éstas, aceptará publicar libros de autores no reconocidos. Con la consecuente falta de interés en promover o publicitarlos, resultando obviamente, en una escasa venta de los libros así publicados. La única alternativa posible, es que el mismo autor, realice entonces, otro fuerte desembolso para pagar su propia publicidad, promoción y la mercadotecnia de sus publicaciones, para que éstas no permanezcan arrinconadas en el último estante de las librerías o en las bodegas de las mismas. Es probable que el lector desconozca que dichas empresas editoriales buscan captar escritores no conocidos para entrenarlos de acuerdo a sus lineamientos y requerimientos, para producir “literatura comercial,” que pueda venderse bien. Aquí empleo el término literatura con restricciones. Una vez entrenados, se le señalará al postulante a escritor, una temática a seguir, así como el tipo de libros que deberá de igual forma escribir: romántico, histórico, de misterio, aventuras o acción, etc. De acuerdo al criterio o preferencia editorial. Y una vez “etiquetado” bajo un rubro específico, el autor NO puede apartarse de éste, y debe siempre escribir en esta línea.
Recibe así mismo, un machote de número de capítulos a escribir, en los que se le indica, que situación debe desarrollar en cada uno de ellos, Por ejemplo: capitulo uno desarrollo e idea general del tema, que debe tener 3 protagonistas, con las siguientes características: aquí detalladas. Capítulo dos: el personaje principal, que será masculino, pasa por X situación y como consecuencia, le acontece tal percance; por lo tanto, pasa esto u otro. Y así por el estilo ya tendrá un preciso esquema de lo que deberá escribir. Elementos indispensables: mucha violencia y sexo explícito. Si su “producto” resulta aceptable, exitoso y sobre todo “vendible,” es probable que se le comisionen otros libros, bajo las mismas bases a seguir. Para este tipo de libros, sí habrá presupuesto para publicidad y promoción, que podrá aumentar, conforme el escritor se haga conocido y exitoso. ¿Literatura? O cómo se le denomina más bien: “literatura basura”. Dos prisiones creativas, provocadas: la primera a consecuencia de una ideología represiva, aplastante y controladora. La segunda, por el afán de lucro, no importando en realidad la índole del producto, con tal de que éste sea medianamente aceptable en cuanto a su calidad, pero altamente –vendible- comercial. ¿Dónde quedaron las empresas editoriales que apoyaron y promovieron a un: Fitzgerald, un Whitman, un Lowry, Joyce, o un Durrell? Irónicamente, muchas de ellas, son las mismas que antaño sustentaron y promovieron a los genios del pasado, y que hoy han preferido las ganancias seguras, que les puedan generar los llamados “best sellers,” de escritores asalariados, encadenados todos -aprisionados- a una supuesta literatura. A una forma, un estilo y una línea de producción en serie.

Lilia Rivera, Integrante del Círculo de Escritores Sabersinfin