7 de febrero de 2021


¡La poesía es más que ver amanecer el ocaso en sus espigas! ¡Es oxidar recuerdos
Exprimiendo la humedad de cada lágrima entre las sílabas de un verso hasta hacerlas suspirar!
Reflexión que cohabita la pasión desenfrenada con la fría racionalidad que nos exilia,
Transformando el adjetivo en un verbo que connote la inmensidad de nuestra desnudez
Para sudar tinta en la intimidad plena de una hoja que, transcrita, anhela atrapar dolores.
¡Cada rima se yergue del reposo despertando su cadencia para derretir un canto en sinestesia!

Al sabor de una onomatopeya un alma sola, sóla se desnuda en un poema al sublimar su soledad
En el infinito mar de la poesía, apaciguando sus heridas en el camino de un renglón concupiscente
Que busca lavar su aflicción, tejiendo con palabras un entramado nudo que, desnudo,
Se desviste de su piel atravesando cantos para encarnar la pasión de vivir, en plenitud, la libertad.
Metáforas nebulosas que buscan anquilosarse limpiando la distancia al cobijo de unas líneas.
Sombras ocultas que germinan el cenit. Silicio que inspira a duplicar la inocencia en sus espinas
Para colectar una procesión desmesurada de conceptos en la soledad que se reviste de un cantar.
Corrosivas expresiones que carcomen una conmoción de sincronismos y tormentas
Donde se gestan largas faenas que secretan, sin duda, la transpiración de sus agobios.

Sembrando eternidades entre cada verso el reloj se derrite por repetirse entre jadeos
Haciendo del dolor un canto esperando que, sutilmente, germine en cada texto
Un racimo de orgasmos que polucionan signos de interrogación y puntos suspensivos…
Lija inaudita que desbasta la memoria mientras el corazón se desahoga arrancándose la piel.
¡Metafórica lectura de un anhelo para sublimar la soledad que ya se oxida!

Juan Carlos Martínez P. (El monje hereje), Integrante del Círculo de Escritores Sabersinfin