28 de junio de 2014 (Monólogo teatral hiperbreve)

La escena se desarrolla en la sala de espera de una oficina llena de estantes con muchos archivadores y libros de contabilidad. Un hombre con traje y corbata está sentado en una banca larga y de estilo antiguo. Agarra nerviosa-mente un portafolios negro visiblemente desgastado por los bordes. Suspira entrecortadamente y mira hacia la puerta de la derecha. Cierra los ojos como recordando algo y habla para sí.

Hombre:

Lo tengo todo, currículum, hoja de presentación, referencias... ¡Mmmm! ¿La evaluación del idioma extranjero...? Sí... Eso también. Sí, señor, estoy preparado para este empleo. ¡He nacido para él!... No, suena mal. Los manuales dicen que debo tener entereza, autoestima, predisposición a cualquier adversidad empresarial que se presente. ¡Soy el hombre para este puesto, no busquen más...! Baja un poco el perfil, a veces a los empleadores no les agra-dan los listillos... Mejor contesto nada más lo que me pregunten. Sí, será lo mejor... No, ¿y si luego quieren más bien un empleado con atribuciones de éxito, qué? Vamos a ver... Término medio. Ni frío ni caliente... No, ¿un empleadillo tibio...? Ni de lejos. Seré quien soy y punto... ¡Postgrados, gerencia, vicepresidencia...! Sí, eso es... Entereza por delante... Aunque, después de aquella bonanza... Sí... la convocatoria es clara: Especialista en logística y distribu-ción de documentos..., bueno mensajero. Está claro.... ¿Mi anterior empleo?... ¿El último...? Sí, aquí tiene las refe-rencias: técnico de mercadeo dirigido, es decir, repartidor de propaganda. Aunque a mucha honra. Es mejor aclarar que durante siete años fui coordinador adjunto de admisiones y salidas de personal, bueno portero. Pero nada, nada. Soy experto en freelance, es decir que trabajo en lo que sea... Mejor me quedo callado, total, en Internet decía claramente que para este puesto se necesita persona joven, con carnet de conducir y poca experiencia... Disfrazaré la verdad un poco. Edad en contra, permiso de conducir retirado y muchísima experiencia. ¿Es que qué queda? ¡Mierda! Estoy nervioso y quiero mear. (Mira la hora, inquieto mueve los pies). El otro entró hace más de una hora y soy el último de la fila, ya no queda nadie... ¡Me meo! Son los nervios, sólo eso. No perderé los estribos... ¡Este barco se hunde! ¡A la mierda! Mejor me voy. ¡Seguro ya contrataron al otro! Conmigo están jugando al tiro de gra-cia. ¡Necesito el puto trabajo! ¡Cinco años en el paro me están matando! ¿Ya no sé qué hacer? (Respira con dificul-tad.) ¡Esto es peor que parir...! Mejor me voy que mañana tengo otra entrevista y ahí lo conseguiré, seguro...

Sale apresuradamente por la puerta de la izquierda. La sala queda vacía durante unos minutos en silencio, hasta que la luz se apaga.

Telón.


Luis Alberto Portugal Durán (Bolivia, 1961, España, reside en Bilbao, Vizcaya). Licenciado en Literatura. Fue docente universitario y ha obteni-do premios literarios nacionales e internacionales. Edita la revista electrónica Bapel 2.0 Opúsculo de Lenguaje & Literatura con temas relaciona-dos al hipertexto, la hermenéutica y el lenguaje. Profesor de talleres de escritura creativa. Entre sus libros editados: Entre la noche y la niebla (cuentos, 1992), El sueño del pájaro de pico gris (cuentos, 1993), Ojo de agua (haikus, 1997), El corazón de la noche (cuentos, 2002).